Bajó el índice de pobreza pero 23 millones de argentinos siguen afectados
Hoy se conoció que el índice de pobreza bajó al 49,9%, pero sigue afectando a 23 millones de argentinos, habitantes de cada rincón de la extensa geografía nacional. Así lo señaló el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
Además, hay preocupación por el impacto en los niños, con un 65,5% viviendo en condiciones de pobreza. De esta manera, se refleja la grave situación económica que atraviesa el país pese a la leve mejoría de los últimos meses.
Cabe mencionar que a principios de 2024, la pobreza había alcanzado casi el 55% de la población, debido a los efectos de los ajustes económicos impulsados por el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, a medida que avanzó el año, la cifra comenzó a retroceder, aunque aún sigue por encima de los niveles registrados a fines de 2023 (44,7%).
En este contexto, se conoció una grave situación respecto al incremento de la pobreza infantil. En la actualidad, el 65,5% de los niños en Argentina vive en condiciones de pobreza, lo que representa un incremento significativo en comparación con el 40% de 2011-2012. Además, el 19,2% de los niños está en situación de indigencia, lo que agrava aún más la crisis social.
La pobreza extrema afecta a 2 de cada 10 niños, especialmente en los sectores de menores recursos. Los hogares con menos capital social son los más perjudicados, y los niños que viven en ellos son los más vulnerables a las consecuencias de la crisis económica.
Además, en el informe de la UCA, se revela que muchas familias han tenido que hacer recortes en sus gastos básicos debido a la inflación y al deterioro del poder adquisitivo. De esta manera, el 29,4% de los hogares tuvo que reducir su gasto en medicamentos, el 29,9% no pudo pagar tasas o impuestos, y el 27,1% no pudo hacer frente a servicios básicos.
En cuanto al mercado laboral, se observa un aumento del subempleo inestable, afectando al 23.6% de la población económicamente activa. Esto refleja la precarización del trabajo en el país, donde solo el 40% de la fuerza laboral tiene un empleo formal y con derechos laborales completos, lo que demuestra la falta de empleos de calidad.