2024-11-04

Un nuevo intento y van…

Se realizó un plenario en el Concejo Deliberante para abordar la pirotecnia lumínica con bajo impacto sonoro

A poco tiempo de la llegada de las fiestas de fin de año, nuevamente el tema de la pirotecnia vuelve a instalarse en agenda.

El viernes de la semana anterior se llevó a cabo un plenario en el Concejo Deliberante que reunió a concejales y diversos actores de la comunidad, en donde se presentó el estudio de impacto ambiental y las mediciones sonoras realizadas semanas atrás de algunos artefactos.

A poco tiempo de la llegada de las fiestas de fin de año, nuevamente el tema de la pirotecnia vuelve a instalarse en agenda. Si bien desde el año 2018 está prohibida la comercialización y utilización de artificios de este tipo en la ciudad, hubo varios intentos por desactivar o modificar dicha normativa. Y cada uno de ellos fue encabezado por el concejal Ariel Montenegro, que -no podía ser de otra manera- es quien hoy vuelve a la carga con esta intención.

En este marco, Montenegro impulsa un proyecto de pirotecnia lumínica con bajo impacto sonoro, con un enfoque para proteger a personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA), mascotas y el medio ambiente.

Con el plenario del viernes, el objetivo fue poder darle despacho al proyecto. Del encuentro participaron Silvana Casas de “Somos Azules”, grupos de padres de niños con TGD-TEA, representantes de la Subsecretaría de Ambiente, la Cámara de Comercio, y sindicatos de la construcción y de camioneros. También estuvo presente José Scalzi, profesional de la salud especializado en atención a niños con TGD-TEA.

El objetivo del encuentro fue analizar un estudio de impacto ambiental y las mediciones sonoras realizadas semanas atrás y los detalles del informe fueron explicados por el área de ambiente.

El director General de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Téc. Enrique Pritchard, dialogó con Crónica sobre la intervención de la Subsecretaría de Ambiente en el tema y la elaboración del estudio. “Nosotros lo que hacemos desde Ambiente es control de ruidos molestos de fuentes fijas, es decir, negocios, boliches y lugares que funcionen en un solo lugar y eso tiene una normativa específica que es el Código Ecológico Municipal (Ord. 3779-4/12). En este caso, teniendo en cuenta que es pirotecnia, se tomaron otras especificaciones, así que también conllevó un trabajo de investigación previo”, dijo.

El ensayo se realizó en agosto, en las instalaciones del Tiro Federal Gral. Enrique Mosconi, al aire libre y rodeado de paredones en sus laterales. “Dependiendo de qué artefacto se estaba probando, se fue viendo las distancias, algunos de los que son uso domiciliario, o sea, lo que no trasciende el domicilio como el “chaski bum”, las “estrellitas”, las “bengalas de torta”, se ensayaron entre uno y dos metros de distancia. Después todo lo que eran juego de luces, cañitas voladoras y demás, se realizó la prueba a unos 10 metros, incluso a 15” expresó el técnico.

Explicó que en base a eso se configuró el aparato que se utilizó para poder medir en muy poco tiempo. “La normativa que estamos utilizando es una de la Unión Europea, es una directiva 29 del 2013 y la única norma que yo encontré a nivel internacional que fija valores. Lo que hace es fijar un valor límite de 120 decibelios (dB) medido de determinada manera en el espectro auditivo pero con la componente impulsiva, que es ruido de corta duración”.

De acuerdo a la distancia, si llega a los 120 dB se clasifica en F1, F2 y F3. Según el informe, la categoría F1 hace referencia a los artificios de pirotecnia “de muy baja peligrosidad y nivel sonoro insignificante destinados a ser utilizados en zonas delimitadas, incluidos los artificios de pirotecnia destinados a ser utilizados dentro de edificios residenciales”. En esta categoría se incluyeron productos como huevitos cracker, abejita voladora, bengala de humo, candelita de tiros de luces, chaski boom, entre otros.

La categoría F2, son los artificios de pirotecnia de baja peligrosidad y bajo nivel sonoro destinados a ser utilizados al aire libre en zonas delimitadas, como avioncito volador de colores. La categoría F3, los artificios de pirotecnia de peligrosidad media destinados a ser utilizados al aire libre en zonas de gran superficie y cuyo nivel sonoro no sea perjudicial para la salud humana, como las cañas voladoras y cienfuegos, entre otros.

“A partir de los F3 son los que habría que analizarlos más, ya que tienen valores desde los 118 dB, por ejemplo, que es bastante fuerte comparado con los otros. Todo en base a esa directiva europea”, explicó Pritchard.

En síntesis el técnico, explicó que el informe se limitó a la medición para tenerlas en cuenta en el plenario y debate. “En el informe también sugiero que se haga un comité interdisciplinario con médicos, otorrinos y psicólogos porque estamos hablando de que los receptores críticos van a ser personas con espectro autista, mascotas y eso escapa a mi comprensión porque nosotros hacemos ambiente, no hacemos salud. Entonces no me atrevería a fijar límites si le afecta o no a un chico autista, eso no lo puedo saber de ninguna manera”, aclaró.

Durante el plenario, los asistentes tuvieron la oportunidad de resolver sus dudas sobre el informe y compartir distintas perspectivas. El tema continuará en análisis de comisión este martes.

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