2024-09-09

Dos argentinos rompieron récord mundial al tirarse en caída libre desde la estratósfera

Buscaban romper con una marca que los tenía obsesionados y decidieron que tenían que quedarse con el “salto nocturno en caída libre más alto de todos los tiempos”.

 

Alejandro Montagna y Marcelo Vives buscaban romper con una marca que los tenía obsesionados y decidieron que tenían que quedarse con el “salto nocturno en caída libre más alto de todos los tiempos” tarea para la que, luego de trabajar durante un año, y con una gran inversión de por medio, lograron hacerlo: saltando desde una altitud de 13.000 metros y alcanzando el récord mundial.

“Fue muy zarpado. Tengo 4500 saltos, pero esto supera todos los hechos hasta hoy. Fue muy intenso, el frío, la velocidad, la máscara de oxígeno, el tiempo de caída libre”, contó Alejandro minutos después de aterrizar.

Agregó que “al principio, durante el primer minuto, Marcelo y yo no sabíamos si estábamos sobre la zona de aterrizaje o no. La visual era muy confusa desde tanta altura. Igual ya no había nada que hacer. Pero Taylor -el tercer paracaidista de apoyo- que conoce muy bien la zona, rápidamente identificó las luces de una prisión grande que está a unos 5 km, y al sur de eso vio las balizas de rescate marino que habíamos puesto sobre la pista”.

Los argentinos hace 25 años que viven obsesionados por experimentar una y otra vez la sensación inexplicable de saltar desde un avión a miles de metros de altura y en caída libre, como pájaros sin alas.

Pero una cosa es hacerlo desde los 2.000 o 3.000 metros, que es la experiencia “normal” de los saltadores tradicionales, y otra irse hasta la estratósfera, enchufados a tubos de oxígeno y en un avión que parece un cohete porque puede subir hasta superar los 12.500 metros de altura en contados minutos.

A Montagna y a Vives los impulsó la fascinación de superarse a sí mismos y de romper récords, de llegar a donde nadie lo había hecho antes. Por eso ayer a la madrugada, en Estados Unidos, intentaron superar la marca mundial de “Salto Nocturno a Gran Altitud”, para así convertirse en los paracaidistas que más se alejaron del planeta de noche para regresar “en vuelo libre”. El récord mundial anterior lo ostentaba Andy Stumpf, quien el 26 de enero de 2019 se arrojó desde una altitud de 36.000 pies, aproximadamente 10.973 metros.

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