YPF, Petronas y el escenario internacional
Según declaraciones de Donald Trump, el conflicto entre Ucrania y Rusia llegaría a su fin si él es elegido presidente en las elecciones de noviembre. El fin del conflicto tendría un impacto significativo en diversos aspectos del mercado energético mundial, según Trump, particularmente en el mercado del Gas Natural Licuado (GNL), así como en la economía y la geopolítica global.
Este escenario plantea desafíos para el proyecto de YPF y Petronas en Argentina, que planea invertir $40 mil millones para producir hasta 25 millones de toneladas anuales de GNL. Una sobreoferta global y la caída de precios podrían reducir la rentabilidad de nuevas inversiones como esta. En respuesta, YPF y Petronas podrían necesitar reevaluar su estrategia, diversificando mercados o centrándose en la región para evitar los efectos de la competencia global intensificada.
Los especialistas creen que, si el conflicto terminara, habría un reajuste en el mercado energético europeo, pero con un aumento del suministro de gas ruso. Si se alcanzara una paz duradera, es posible que el gas ruso fluya nuevamente y en mayores cantidades hacia Europa a través de gasoductos tradicionales, aunque probablemente no en los niveles previos a la guerra.
En este contexto, Europa seguirá buscando diversificar sus fuentes de energía, y el GNL seguiría siendo protagonista, pero con menos urgencia. Aunque el gas ruso podría volver a ser una opción viable, Europa probablemente mantendría su enfoque en diversificar sus fuentes energéticas para evitar una dependencia excesiva de un solo proveedor. Esto podría incluir un enfoque continuado en energías renovables, nuclear y, en menor medida, GNL.
Lo más interesante es que, a pesar del conflicto y de las sanciones europeas, el gas ruso continúa fluyendo a Europa. En 2023, en plena guerra con Ucrania, las exportaciones de gas ruso a Europa a través de gasoductos disminuyeron drásticamente: exportó aproximadamente unos 80 MMm3/d, de los casi 500 MMm3/d anteriores al conflicto, a lo que debe sumarse el equivalente a unos 50 MMm3/d mediante barcos de GNL.
Esto representa un curioso caso de estudio para los interesados en la geopolítica: Europa continúa comprando gas a Rusia, pagando en rublos, y por otro lado, alimenta con armas a Ucrania, en contra del proveedor de energía. Podría decirse que hoy el lugar más seguro de Ucrania es al lado de un gasoducto.
Mientras tanto, EE.UU. viene aumentando la capacidad de producción y exportación. Por su parte, Arabia Saudita prepara inversiones cuantiosas en la explotación de shale gas en el campo Jafurah, con el objetivo de licuar y abastecer la demanda; no se puede descartar que los precios que manejen los saudíes impacten de lleno en toda la competencia.
El panorama del mercado internacional, en principio, es alentador, ya que se estima que la demanda irá en aumento, pero ¿hay lugar para todos los jugadores?
El proyecto entre YPF y Petronas en Río Negro está planificado en varias fases, con una capacidad de producción que podría llegar a 25 millones de toneladas anuales de GNL en su fase final de desarrollo. Esto equivaldría aproximadamente a unos 95 MMm³/d de gas licuado.
En cuanto a la inversión, para alcanzar esta capacidad total, se estima que podría ascender a unos 40 mil millones de dólares en total, considerando todas las fases de desarrollo, incluyendo infraestructura, expansión de la planta y otras instalaciones necesarias.
El ingreso de Argentina al mercado del GNL podría intensificar la competencia con otros grandes exportadores como Qatar, Estados Unidos y Rusia. Esto podría llevar a tensiones geopolíticas, especialmente si los grandes actores perciben a Argentina como una amenaza a sus cuotas de mercado.
Por otra parte, la eventual reducción de la demanda europea y la caída en los precios podrían hacer que las nuevas inversiones en proyectos de GNL, como la alianza YPF-Petronas, sean menos atractivas financieramente. Los proyectos que no logren asegurar contratos a largo plazo antes de una eventual disminución de precios podrían enfrentar dificultades para justificar su rentabilidad.
YPF y Petronas podrían necesitar reevaluar sus estrategias de expansión en el mercado de GNL, posiblemente enfocándose en mercados emergentes o diversificando sus ofertas energéticas, o pensando en el abastecimiento regional, ya que todos los vecinos son demandantes de gas natural: Chile, Brasil y, en mucha menor medida, Uruguay.