2024-09-01

La adopción de las tecnologías 4.0 y sus grandes beneficios para la industria

La industria 4.0 es definida por los investigadores argentinos Fernández Franco, Graña, Rikap y Robert (especialistas en Economía del CONICET), como la adopción integral por parte de empresas manufactureras de una nueva generación de tecnologías de la información y la comunicación (TICs), caracterizadas por el uso masivo de datos y de la creciente capacidad computacional para su procesamiento en tiempo real.

El uso de estas tecnologías es altamente beneficioso, ya que mejoran la productividad y eficiencia en el uso de recursos, generan información útil para la toma de decisiones en tiempo real y permiten la creación de nuevos productos y servicios que mejoren la experiencia de los usuarios.

En la actualidad, la inteligencia artificial está automatizando las tareas intelectuales que antes solo podían realizar los humanos. Y a su vez, debido a los avances que ha atravesado en las últimas décadas, procesa una gran cantidad de información que le permite abocarse a tareas que no sean rutinizadas.

Esto sucede porque las máquinas con IA han implementado la técnica del “aprendizaje profundo” que se inspira en las redes de neuronas del cerebro humano, permitiéndoles aprender conceptos abstractos. Esta técnica forma parte de la disciplina del “aprendizaje automático” o machine learning, que establece procedimientos para entrenar sistemas informáticos a partir de ejemplos.

La inteligencia artificial presenta grandes posibilidades para la industria, ya que ahorra recursos y aumenta la productividad a una velocidad incomparable. También tiene un gran potencial porque está vinculada a la big data que es una base de datos, cuyo tamaño supera la capacidad de análisis bajo herramientas tradicionales, por lo cual se procesa por algoritmos de diseño en base a IA.

Otra tecnología que tiene un rol fundamental en la industria 4.0 es la robótica, es decir, las máquinas programables que realizan acciones e interactúan a través de sensores de manera autónoma o semiautónoma. Estos tipos de maquinarias son capaces de realizar tareas de montaje y desmontaje, el transporte de objetos pesados o controles de calidad.

Por otro lado, la impresión 3D (también conocida como manufactura aditiva) que permite producir objetos de forma digital, puede ser de gran utilidad para industrias como la aeronáutica. Así como también lo es la Internet de las cosas (IoT) que refiere a la interconexión digital de objetos que captan información y la transmiten automáticamente.

Dentro la IoT se encuentran los sensores que recolectan datos sobre el entorno o sobre el funcionamiento de máquinas y que posteriormente son procesados y analizados virtualmente. La información obtenida permite la toma de decisiones en tiempo real y la ejecución de procesos automáticos entre dispositivos.

Estos sensores pueden ser incorporados en robots (como se mencionó anteriormente) para que detecten los cambios en su entorno o incluidos en el sector energético para definir sistemas de control y monitoreo de la perforación y la producción supervisados en tiempo real (por ejemplo, en los yacimientos de petróleo).

De la misma manera, pueden ser introducidos en la industria de la agricultura, ya que permitirán medir las características del suelo, las variables medioambientales o las variables relativas a las plantas. O también en la ganadera, para captar información sobre el estado y la geolocalización de los animales y del ámbito en que se encuentran.

¿Qué sucede con las tecnologías 4.0 en la industria argentina?

En Argentina contamos con un sistema científico de primer nivel, que constituye una base firme para el desarrollo de la industria 4.0, debido a que tiene un buen rendimiento de publicaciones de investigación y un capital humano estratégico con profesionales formados en las instituciones más importantes del país y del mundo.

Si bien la industria 4.0 aún no está consolidada en nuestro país, estas tecnologías comienzan a incursionarse en sectores como el automotriz, la industria alimenticia, plástica, metalmecánica y óptica, o los sectores de maquinaria agrícola o equipamiento médico con casos de éxito.

Según los datos brindados por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, el sector de software y servicios informáticos nacionales, compuesto por más de 5.000 empresas que emplean cerca de 100.000 trabajadores registrados, ha verificado un crecimiento fuerte y sostenido durante los últimos 20 años.

En el periodo de estas dos décadas, la industria informática ha multiplicado por cuatro el número de empresas del sector y por siete el número de empleos registrados. Además, se trata de una base empresarial dinámica, ya que la mayoría de las empresas realizan gastos de investigación y desarrollo.

Por estos motivos es que resulta de suma importancia que existan programas para fortalecer el sistema tecnológico nacional, por ejemplo, el Plan de Desarrollo Productivo Argentina 4.0 que busca impulsar la adaptación de la industria nacional al paradigma 4.0 y promover el desarrollo de soluciones tecnológicas en el país.

También es clave que existan políticas públicas orientadas a la formación, como la Diplomatura Universitaria en Industria 4.0 y sus Tecnologías Habilitadoras, que se dicta en el Instituto de Calidad Industrial (INCALIN), creado por convenio entre la Universidad Nacional del San Martín (UNSAM) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

El Estado ocupa un rol protagónico para fomentar el desarrollo de las nuevas tecnologías en la industria, ya que estas no se presentan de forma aislada, sino que necesitan de más políticas públicas para su construcción que finalmente conducirá a un cambio estructural en los sistemas de producción.

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