"Popy" Lasso hace valer en Petroquímica la ley del nueve
Petroquímica sumó una más en su historial reciente con el Azzurro y volvió a derrotarlo en éste caso, a partir del oportunismo y la intuición de su figura y goleador.
No se sacaron diferencias en el desarrollo y en general, ninguno rompió la línea de la emoción. Casi todo pasó en el mediocampo, lejos de los arcos y sin que se hayan sucedido, acciones de riesgo que pudieran haber marcado alguna tendencia.
En general, CAI pareció copar la escena a partir de una mayor posesión y de algunas intervenciones de Matías Ávila, quien protagonizó la opción más cercana al rematar desviado sobre la salida de Cruz cuando parecía que la acción llevaba peligro cierto.
Petroquímica volvió a contar con las garantías de los del fondo y en particular de Julián Bahamonde y Facundo Moreyra además de la carta creativa que representaba Mateo Acosta. Nadie pudo patear el tablero en la primera parte, con un juego excesivamente concentrado en la disputa; en la fricción de los volantes y la falta de opciones para tirar abajo el muro.
En el reinicio, de nuevo la CAI parecía adelantarse y mostrar las uñas con mayor ambición. Y entre Maximiliano Vera y Vilte intentaron desestabilizar al fondo del Verde; de nuevo Ávila estuvo involucrada en casi todas las que propuso el equipo de Segura, aunque sin profundidad y con un rival plantado y a la expectativa.
Lasso fue siempre el principal argumento de “Petro” aunque no terminara del todo de involucrarse en el circuito ofensivo. El nueve persistió para mostrarse y complicar, para generar a espaldas de los defensores y para pescar ante cualquier distracción.
Justamente en una de los pocos desacoples de la CAI en el fondo, Lasso hizo un culto del manual del goleador: se autogeneró el espacio; apareció liberado y eludió al arquero Morgo para simplemente, tocarla al fondo de la red. En 32’ Petroquímica se ponía en ventaja, planteando un quiebre absoluto en el desarrollo.
A la CAI no le sobraron ideas para ir a buscar. Aunque rotó el banco e intentó jugar todas las cartas disponibles, el “Verde” demostró fortaleza para resistir; se apoyó en sus centrales; en el oficio del ingresado Muscillo y hasta en su arquero Cruz, que desvió por encima del travesaño un remate de Ávila, la mejor y más clara que dispuso el Azzurro.
De ahí hasta el cierre, no pasó nada más. Petroquímica lo cerró con la misma autoridad con la que logró la diferencia y la CAI volvió a carecer de “pimienta” en los pasajes calientes, donde los duelos se pierden o se ganan.
El Cementero mostró variantes, respuesta colectiva y solidez en general. Su sistema de juego le da confianza; lo planta en igualdad de condiciones ante cualquiera y le permite administrar la presión ajena para hacerla propia. El “Popy” y la vigencia del nueve suburbano, terminan de cerrar un paquete que, con eficacia, siempre termina llegando a destino.