2024-05-28

Fútbol

Las falencias que infringen el sentido común

El fin de semana hubo en nuestro fútbol situaciones muy peculiares que expusieron un costado de inseguridad para los propios protagonistas. La ausencia de ambulancias ante dos hechos delicados, pusieron en alerta al ámbito del fútbol.

El sábado, en la cancha de Oeste Juniors, el local jugaba ante Talleres y en una jugada queda lesionado de gravedad el arquero del equipo de Valle "C", Nicolás Sillanes.

La lesión -fractura- puso en alerta a todos, pero en el momento de aplicar los protocolos de atención, la dirigencia de Oeste no encontró la respuesta deseada al solicitar la ambulancia. Finalmente, el jugador tuvo que ser trasladado en un vehículo particular.

El domingo, un par de kilómetros más hacia el oeste, en la cancha de Laprida, otra circunstancia evidenció lo frágil que está el cuidado de los jugadores en nuestra Liga.

En el primer tiempo del partido entre el local y Jorge Newbery, el delantero Cristian Reyes ensaya una chilena en el área chica pero cae mal y termina con un golpe en el cuello que le provoca la pérdida de conocimiento.

El susto fue mayúsculo en los integrantes de ambos planteles. El partido estuvo detenido poco más de cinco minutos. Ante la ausencia de algún facultativo, el jugador fue asistido por integrantes de los dos cuerpos técnicos. Llegó una camilla y el cuello inmovilizador para Reyes.

El tema es que ante lesiones de este tipo, la ausencia de un profesional puede derivar en consecuencias si los movimientos que se le realizan al lesionado no son los adecuados, independientemente de la buena intención.

El arribo de una ambulancia iba a tardar demasiado y por ese motivo la dirigencia de Laprida, con la aprobación de los familiares, decidió trasladarlo en un vehículo particular, asumiendo el riesgo mencionado anteriormente.

La situación alteró el estado de ánimo de los protagonistas -obviamente, más a los de Laprida- y más aún cuando el árbitro Luis Fimiani determinó la continuidad del juego con Reyes aún recostado en la camilla y detrás del arco que da hacia Valle "C".

En los once minutos siguientes, con Newbery dando vuelta el resultado, ingresó el vehículo particular por el portón de atrás del arco y trasladó a Reyes hasta un centro asistencial.

El sentido común debería haber imperado y hasta no retirar al jugador de la cancha, no se tendría que haber reanudado el encuentro.

Reyes ya está en su casa y Sillanes también en el duro proceso de recuperación.

La implementación de alguna alternativa más eficiente para circunstancias de esta índole, podría darle un marco de mayor seguridad todo el ámbito de nuestro bendito fútbol comodorense.

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