Categoría A
A Newbery le gusta andar en las alturas
Jorge Newbery terminó ganando el partido que debía ganar, sacó una diferencia en la cima del torneo y extremó al límite sus recursos para quebrar a un rival que, por momentos, lo tuvo en jaque y encerrado en su propio campo. Nicolás Reyes adelantó a Laprida cuando todo era presión hasta que la salida y conmoción de Cristian Reyes, provocó un quiebre inesperado. Franco Domínguez, lo abrió y lo cerró y Alexander Vera de penal hizo posible un 3- 1 clave.
Lejos, fue Laprida el que más cerca estuvo de quebrar la fortaleza del “Lobo”. El equipo Verde fue un torbellino que impuso intensidad; jugadores intratables y un ejército de “pacman” en el mediocampo. Newbery se sintió asfixiado en un arranque a todo vértigo en el que Laprida se planteó ganarlo sin plan B.
Un tiro libre profundo de Haro abrió el laboratorio, la bajó Bautista Carrizo en el primer palo y Nicolás Reyes le dio el toque final a la red, todo en una secuencia de segundos. La visita no salía del ahogo, no encontraba su juego y sufría la presión de un equipo dispuesto a complicarlo en cada metro.
Una situación fortuita, inesperada terminó haciendo que todo cambiara. Cristian Reyes sufrió un golpe tras una chilena en el área y después de un primer momento de tensión, conmocionado, terminó siendo trasladado a un centro asistencial. Con las desprolijidades del caso, una camioneta ingresando a la cancha en pleno partido y en medio de un estado de nerviosismo lógico ante la situación, Laprida terminó perdiendo la concentración y resignando el plan futbolístico que tenía en mente.
Además, en un flash, Newbery lo dio vuelta. Un centro de Beloqui terminó en un cabezazo de Domínguez y Alexander Vera cambió por gol una mano en el área de Carrizo. Todo en pocos minutos y con un Laprida golpeado todavía por el shock.
El partido no volvió a ser el mismo, aunque el equipo de Santana nunca resignó la búsqueda. Alan Haro insistió desde todos los ángulos con las pelotas paradas, entre Reyes y Elías González desperdiciaron acaso la acción más concreta luego de una serie de rebotes y hasta se reclamó alguna acción al límite (infracción de Martínez sobre Vivas) que el árbitro Fimiani obvió.
El “Lobo” en modo conservador, terminó haciendo negocio. Resistió el temporal, se plantó largo en defensa y tuvo rendimientos destacados en Alexander Vera, Rodrigo Cárcamo y nuevamente Germán Martínez. Se fue expulsado Vivas por doble amarilla y Laprida terminó resignando lo último de su reserva motivacional.
Para colmo, la practicidad de Newbery apareció en escena a los 52’ luego de que Tahiel Cárcamo asistiera a Franco Domínguez y el goleador aeronauta de media vuelta definiera a un rincón lejano, hiriendo el corazón de un rival que estaba golpeado.
El aplauso del público terminó premiando el esfuerzo del local, que demostró altura para pelear acaso en inferioridad; con una apuesta colectiva para imitar y con una determinación que, de entrada, puso a Newbery entre las cuerdas. Después el fútbol y el oficio bien entendido hicieron el resto.