2023-12-24

Crónica policial de tierra adentro casi llegando Navidad

Por 19 kilómetros siguieron el rastro de cuatreros en plena cordillera para terminar allanando casas y secuestrar pruebas

El Hoyo, Epuyén, Lago Puelo y parajes de sus alrededores en plena precordillera con sinuosos caminos de tierra y arboledas frondosas por momentos, y por otros la soledad misma con el canturreo de pájaros y otros animales de la pintoresca región, fueron los condimentos de un trabajo de policías del Chubut que hicieron este fin de semana y, no por la lejanía con las grandes ciudades, debieran destacarse.

Un comisario inspector vastamente conocido en su paso por dependencias policiales de Comodoro Rivadavia como lo es Jorge Calderero, y dos de sus subalternos el cabo primero Raúl Ríos y el agente César Millanahuel. Los tres acompañados de un baqueano de la zona, Damián Sires. Una epopeya de 13 horas de cabalgatas campo adentro, siguiendo las huellas que entre miércoles y jueves siguieran otros policías de El Hoyo.

Los policías de la División Seguridad Rural de El Maitén no escatimaron cabalgatas y kilómetros para perseguir su cometido; se acompañaban de una orden de allanamiento emitida por un juez penal de Esquel que ya había gestionado un fiscal de turno 48 horas atrás: había una denuncia del faltante de 3 animales vacunos y dos terneras que oportunamente había realizado el dueño de un establecimiento ganadero.

El parte oficial da cuentas que la comitiva policial partió a las 7:30 de la mañana del viernes 22 de diciembre cuando iniciaron el recorrido hacia Buenos Aires Chico, para continuar luego hasta el callejón de Liempe e iniciar ahí el trayecto a caballo por la mismísima cordillera en dirección oeste. Debían realizar el mismo camino que el día anterior habían hecho cabalgando el sargento Jorge Glaria y el agente Julio Jara.

Allanamiento de película

Y tras varias horas de cabalgata llegaron al lugar señalado, zona de El pedregoso, Epuyén, y con la orden judicial en mano: el cuerpo (o los cuerpos) del delito se encontraban en lugares irrisorios y sorpresivos. En un dormitorio encontraron el arma de fuego tipo rifle calibre 22 marca “Rubí” con 5 cartuchos a bala y una vaina servida, y en una bolsa de nylon la culata rota del arma de fuego.

En una mesa de luz una caja de pale para armar cigarros marca Guaraní, importante prueba ya que en el lugar del hecho habían detectado elementos similares en un campamento utilizado por los ladrones para descansar en su arreo. Debieron secuestrarles los teléfonos celulares a los ocupantes de la morada.

Debían avanzar hacia otra casa lindante, aunque a mitad de camino se encuentran con una quijada de ternero, sobre un tirante cercano, un aparejo. Lo sorprendente fue ver arriba del techo de la casa, la cabeza de uno de los vacunos e incluso múltiples pedazos de cuero de pelaje pampa colorado, que era lo que buscaban y constaba en la orden judicial escrita.

Ya en el interior de la vivienda, dieron con otro aparejo, dos balanzas, dos sierras, una piedra de afilar, otro trozo de cuero pampa colorado junto a otro cuero vacuno del mismo linaje y color, aunque cortado en tira de 4 centímetros para realizar un lazo. También una ubre de vaca, cuatro ganchos, otras dos hojas de sierra y once trozos de carne vacuna.

No era curioso encontrar 10 de esos trozos en el interior de una heladera, pero sí encontrar medio espinazo debajo de la cama de un dormitorio. El parte oficial da cuentas que colaboraron de la tarea de tal magnitud personal de la comisaría El Hoyo a cargo del comisario Andrade. Y también de la comisaría de Lago Puelo.
Después de los secuestros, había que emprender nuevamente una larga cabalgata para llegar a sus residencias habituales.

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