Los 11 millones de pesos secuestrados el jueves están vinculados a una causa de lavado de activos
El pasado jueves, la División Policial de Investigaciones (DPI) a cargo del comisario Pablo Lobos, llevó adelante seis allanamientos en los barrios Pietrobelli y San Martín, por dos robos ocurridos en octubre del corriente, que luego terminaron derivando en una causa por lavado de activos.
Según se pudo conocer, el 24 y 26 de octubre uno de los involucrados fue aprehendido tras tirotearse con los uniformados cuando llevaban adelante una diligencia, en el último hecho que había cometido había sustraído la suma de 100 mil dólares, siendo a partir del relevamiento de cámaras y otras labores plenamente identificado como autor. No obstante y pese a este hecho inicial, la investigación continuó, derivando en las nuevas diligencias.
A partir de ello, durante noviembre y diciembre del corriente la DPI siguió con las tareas investigativas, incluyendo tareas de vigilancia, escuchas telefónicas, el uso de drones y hasta cámaras infrarrojas, entre otras, y con la información colectada, el fiscal general Julio Puentes junto al funcionario de fiscalía Ariel Corredera, solicitaron las autorizaciones para concretar los allanamientos, siendo autorizadas por la jueza penal Raquel Tassello y haciéndose efectivas el jueves último.
Como resultado, secuestraron la suma de 11 millones de pesos, tres armas de fuego, municiones y otros elementos de interés para la investigación.
En conferencia de prensa el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz señaló que “la intervención telefónica, una medida autorizada por el doctor Odorisio (juez penal) fue sumamente útil en la causa y permitió establecer que el autor del hecho, una vez que contaba con el dinero que había sustraído, lo dejaba en poder de sus familiares directos, de un tío que era quien presuntamente lo administraba y se lo daba a su pareja, hermana y tía, quienes una parte lo transformaban de pesos a dólares y lo usaban para hacer préstamos informales, seguramente, a la gente conocida a ellos. Otra porción importante, la utilizaban para comprar bienes de uso, como muebles, sommiers, mesas de luz, vehículos, una moto por un valor de casi 2 millones de pesos”.
Ninguno tiene una actividad lícita reconocida
El funcionario provincial señaló que tras los robos cometidos por Héctor Miguel Remolcoy, determinaron investigar a todo el grupo de pertenencia y se encontraron con que “ninguno tiene actividad lícita reconocida, sí ilícita, la conocemos bien y sin perjuicio de esto, manejaban fuertes sumas de dinero. En intercambio de comunicaciones telefónicas hablaban siempre de darle un millón o un millón y medio como intercambios diarios. Tenían bienes de valor oneroso como un VW Virtus 2020, de mediana gama pero caros, los autos son costosos para adquirirlos y más sin ningún ingreso legal. Detectamos que había casi 11 millones de pesos en efectivo y esto es una violación al artículo 303 del Código Penal que pone la figura de lavado de activos” remarcó el titular de Seguridad.
También, aseveró que “hubo un allanamiento en la Alcaidía en busca de un teléfono porque se detectó que Remolcoy, estando en situación de detención, ejercía una suerte de administración del dinero que él había sustraído y esto lo hacía mediante mensajes directos, whatsapp y todas las redes cuando no puede haber ningún medio de comunicación”.
Conocidos, con antecedentes y condena
Una de las diligencias se concretó en la parte alta del barrio Pietrobelli, en Alem y Alvear, donde reside Wildo Oyarzo, una persona condenada, con antecedentes, quien está cumpliendo arresto domicilio por una causa de la Justicia Federal por comercialización de estupefacientes, informaron las autoridades en la conferencia de prensa.
Respecto a este allanamiento, el jefe de la División Policial de Investigaciones (DPI), comisario Pablo Lobos precisó que “en esta vivienda fue donde encontramos la mayor cantidad de dinero, un poco más de 8 millones de pesos en efectivo, también tres armas de fuego, municiones y detectamos fuegos artificiales, que presumimos pueden ser para la venta, por eso dimos intervención a personal de la Municipalidad”.
Y sobre Remolcoy, planteó que “nosotros iniciamos la investigación y en la oportunidad no nos quisimos quedar con los primeros allanamientos sino que queríamos saber qué había pasado con los 100 mil dólares en definitiva que había robado, por eso iniciamos la investigación dentro de su círculo íntimo y advertimos las circunstancias que explicó el ministro, la compra de bienes, presumimos que hayan hecho préstamos en efectivo. Queríamos recuperar dólares pero pudimos secuestrar la cantidad de dinero en efectivo en pesos, por eso creemos el intercambio de dólares a pesos, en definitiva ha sido una investigación compleja que ha tenido sus complicaciones”.