“Manos y manitas solidarias CR” ayuda a carenciados y asiste a animales callejeros para curarlos y darlos en adopción
La Asociación civil “Manos y manitas solidarias CR” es una ONG con los trámites legales en marcha y su misión sin fines de lucro junto a sus asociados -y muchas otras personas más con intenciones de adherirse- es ayudar en estos tiempos de graves crisis económicas en muchos hogares. A quienes menos tienen, a los más vulnerables en una sociedad que cada vez los multiplica más, a los más necesitados.
También se encarga de adoptar, desparasitar y alimentar cuanto animal ande suelto y perdido por la ciudad, para una vez que los recupera, entregarlos en adopción a familias que los requieran. Y la cara visible de esta organización solidaria es una mujer residente en el barrio Ceferino Namuncurá, sobre la avenida Juan XXIII número 2.857.
Ella se llama Cecilia Elachcar y según quienes la acompañan diaria y cotidianamente, es una mujer de “carácter fuerte” que suele ser muy tozuda cuando las cosas no van saliendo como pretende. Tiene 54 años pero era muy joven cuando llegó al país proveniente de su Chile natal. “Me siento más argentina que chilena ya que llevo 33 años residiendo acá y he padecido muchas necesidades” manifiesta ante la consulta de Crónica donde agrega que fue madre muy jovencita y debió abandonar su país para no seguir soportando a un hombre violento que la hizo madre de la única hija que actualmente vive en Punta Arenas, al sur del vecino país.
Esta hija le dio tres nietos que al menos una vez al año trata de ver en alguna esporádica visita. Tuvo otras parejas que quedaron en el camino, pero una vez llegó el hombre de su vida, Ezequiel, con quien abrigaba el sueño de contar con un terreno grande para esa ilusión de un gran comedor para ayudar a quienes necesitaran y poder tener un espacio también para esos animales solitarios que deambularan por la ciudad.
No pudo ser, una enfermedad incurable se llevó a Ezequiel hace 12 años. Cecilia tuvo que llorar mucho al principio y, con el tiempo ir cicatrizando esas heridas. Y desde hace un tiempo a esta parte está luchando para cumplir aquellos sueños. Y al estilo Padre Juan Corti, es una de las que “tira la manga” para cubrir esas necesidades: El requerimiento a la sociedad que siempre se muestra solidaria es constante; ropas y calzados para chicos y grandes, alimentos no perecederos son esos pedidos, y hasta incluyen las telas necesarias para hacerse ropas de mariachis mejicanos y ofrecerse gratuitamente para animar eventos como por ejemplo, amenizar el cumpleaños de un abuelo en algún geriátrico de la ciudad que así lo requiera.
Aquellos que quieran interiorizarse del asunto, pueden acercarse al domicilio de la avenida Juan XXIII 2.857 del lado del barrio Ceferino, o bien comunicarse al teléfono celular número: 2974393857. Aclara Cecilia que en dicho domicilio tiene una feria de ropas, que el lugar no es de su propiedad, y que la mayor parte de su tiempo es para cuidar a una mujer octogenaria donde se hacen mutua compañía.