2023-09-02

Dos caras de una misma moneda

Pescadores artesanales en Caleta Córdova: la esencia del barrio y la lucha histórica por los permisos de pesca

El histórico barrio pesquero de Comodoro Rivadavia, se distingue por ser fuente de riqueza de una innumerable diversidad de especies marinas y frutos del mar. Sin embargo, los pesqueros artesanales de la zona, continúan con la lucha por obtener los permisos de pesca para regularizar y blanquear su labor diaria.

Durante todo el año, Caleta Córdova ofrece una amplia oferta gastronómica de pescados y mariscos recolectados y elaborados artesanalmente, los cuales se pueden degustar en la icónica feria Frutos del Mar, impulsada hace más de diez años por las mismas familias maricultoras del barrio. 

Históricamente, de generación en generación se trasladó el conocimiento de la pesca en el lugar para aprovechar los valiosos recursos que alimentan a cientos de familias. “Nosotros somos nacidos y criados en Caleta. Nuestros viejos y abuelos se dedicaron a la pesca e incluso nuestros hijos siguen los mismos pasos”, dijo en diálogo con Crónica, Lucas Salas, pescador artesanal.

Recordó que en mayo del año pasado participó del Encuentro Nacional de Pescadores Artesanales en la localidad de Reconquista, Santa Fe. El evento contó con expositores de diferentes puntos del país, junto a instituciones. Allí se dio a conocer la oferta gastronómica, pero sobre todo se puso en común y en debate las problemáticas por las que atraviesan en su actividad.

“Ahí conocimos gente de todas partes de la Argentina y vimos la problemática que hay en todos lados, que es la misma que hay acá. Como en muchos lugares, la pesca está industrializada, dejando relegada a la pesca artesanal”, dijo.

Es así que Salas, junto a los demás pescadores de Caleta Córdova, Gustavo Ferreyra, César Viegas, Cristian Díaz y Luis Díaz, que forman parte de la Asociación Nacional de Pescadores Artesanales, luchan por obtener los permisos de pesca para progresar y trabajar como corresponde, dentro de los marcos legales. 

Considerando que fines del año pasado, la Legislatura de Chubut aprobó la nueva Ley Provincial de Pesca, envuelta por una serie de polémicas sobre otorgamiento de licencias y permisos, Salas apuntó: “según un edicto, el secretario de Pesca de Chubut, el señor Aguilar otorgó los permisos de pesca a empresas multinacionales, entonces nosotros seguimos con la misma problemática, seguimos sin ningún tipo de asistencia provincial o nacional”.

La realidad es que el reclamo y el pedido de permisos no es de ahora, sino de hace mucho tiempo. “Nosotros hace más de 10 años que estamos generando mesas de trabajo, manifestando nuestro reclamo ante las diversas gestiones, gobernadores e intendentes y no se puede llegar a nada”.

En este marco, los pescadores artesanales establecidos en Caleta Córdova insistieron ante la posibilidad de avanzar con un proyecto que ingresó a la legislatura provincial chubutense, a través de la iniciativa de la diputada María Magdalena Cativa, para poder pescar en la denominada Zona 4 con permisos destinados a ese sector. En este sentido, el objetivo para los pescadores artesanales es ‘dignificar’ un reclamo que persiste históricamente.

Salas, manifestó que son ellos los primeros en cuidar los recursos del lugar, y por esa razón piden trabajar dentro de la ley y ser considerados para que el oficio se valorice. “Nosotros en la pesca artesanal, cuidamos nuestros recursos. Usamos trampas y espineles, es decir, nada que pueda romper el ecosistema marino, no queremos usar redes de arrastre ni nada”. 

Comparó: “en cambio en la industria a grandes escalas, usan redes gigantes y te rompen todo, aparte que no levantan el producto si ellos no quieren; por ejemplo, si tienen una red de langostinos, arrastran todo lo que hay, lo único que rescatan es el langostino y el resto lo tiran muerto. Arrasan con el recurso”, dijo.

Además, los pescadores recalcan que Caleta Córdova sería otra con una flota artesanal, algo que generaría puestos de trabajo genuino. “Activás todo, camiones, plantas, descarga, envasado. Generás mucha fuente de laburo y todo el año, porque nosotros en invierno tenemos para explotar muchísimo el marisco”, agregó Salas.

“Tener el permiso, además de formalizar nuestro trabajo, nos daría las medidas de seguridad correspondientes”

Por otro lado, Salas, recalcó que el permiso aportaría un factor fundamental y primordial a la hora de salir mar adentro, la seguridad. “Nosotros ahora salimos sin nada, es decir no tenemos seguro, las embarcaciones son precarias, porque son embarcaciones para eso. Yo tengo comprada una embarcación, pero no la puedo usar porque no tengo el permiso de pesca, es decir, una embarcación adecuada con un salvavidas y otros recaudos como tiene que ser”. 

Continuó “además el no tener permiso, no te reconocen el pescado, no está declarado. Es decir, te pagan menos porque no tenés un permiso que certifique la procedencia, por lo tanto no le podés poner un valor al recurso tampoco”. Si bien, los pescadores venden los productos a los restaurantes e instituciones gastronómicas locales, “lo vendemos porque me conocen y sobre todo conocen la calidad”, dijo Salas.

Noelia Ríos, compañera de Salas y productora que se destaca por sus famosas empanadas de centolla, respecto a este punto, agregó: “nos aseguramos que el cliente sepa de dónde vienen nuestros productos, entonces ya saben que es fresco. El restaurante o el hotel que viene, también sabe que es fresco. Si nosotros mismos no difundimos no se conoce”, dijo.

Es así que, en la informalidad, Salas y los demás pescadores locales igualmente deben salir en busca de los recursos, fuente de ingreso para sus familias. “Yo voy a seguir saliendo con mi lancha, porque tengo que vivir y tengo que pagar los impuestos”, concluyó Salas.

 

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