El martes a la noche las ráfagas llegaron a los 122 km/h
Viento en Comodoro: Estallaron vidrios, volaron cercos de obras en construcción, cables y un poste en el centro
Si bien no hubo mayores inconvenientes en casas particulares, desde Defensa Civil indicaron que tuvieron que asistir en determinados puntos específicos de la ciudad. “Estamos tomando conciencia que la protección civil la hacemos entre todos, previendo que no ocurra nada”, dijo el coordinador de Defensa Civil, Miguel Bargas.
Cerca de las 21 del martes, se detectó una ráfaga de 122 km, mientras que a las 6 de la mañana de ayer, las ráfagas llegaron a los 112 km por hora, según el informe meteorológico.
“No hemos tenido voladuras de techos, ni cuestiones domiciliarias preocupantes. Aunque tuvimos algo, que es reiterativo, de que las empresas constructoras cuando generan los cercos perimetrales no los anclan de manera de que el viento no los voltee, siempre ocurre que hay voladura de chapa o de algún elemento de los cercos perimetrales de las empresas constructoras como se dio en el caso de la calle Rivadavia y Alsina o en la calle San Martín” dijo a Crónica, Miguel Bargas, quien además agregó que “también un cartel se cayó en la esquina de Moreno y San Martín”.
En este sentido, el coordinador del organismo recalcó en “si entre todos nos preocupamos por cuidarnos y prevenir cualquier tipo de incidente, vamos a transcurrir este tipo de fenómenos sin ningún tipo de problema”.
Recomendaciones
Si bien el viento ya calma para este fin de semana, Bargas reiteró las recomendaciones que debe tener en cuenta la comunidad ante este tipo de fenómenos. “Ante los fuertes vientos asegurar cualquier cosa que se pueda volar que esté en el patio o el techo de la vivienda, sacar la basura en los cestos de basura” y agregó “si se está en la vía pública, es importante no ponerse debajo de los árboles sobre todo porque muchas veces uno por resguardarse el viento busca el tronco de un árbol y si este árbol es un eucalipto, se trata de una madera que se quiebra con mucha facilidad”.
Continuó explicando: “tener precaución al cruzar la calle, los conductores son quienes pueden ver con mayor facilidad, entonces estar atento a las personas que van a cruzar en una esquina, a veces imprudencialmente los que cruzan en diagonal o por el medio de la calle que no tienen buena visibilidad y son afectados por la tierra y pueden generar un accidente con un peatón”.
Finalmente, explicó que luego de este tipo de eventos meteorológicos, si bien siempre anuncian de que no saquen los residuos a la calle, “el siguiente paso es el recorrido de pluviales para ver en qué condiciones quedaron, se genere la limpieza de la basura que el viento movilizó y en el caso de que haya precipitaciones, no tengamos ningún otro tipo de problema”.
Por último, señaló que “estamos tomando conciencia que la Defensa Civil o la protección civil la hacemos entre todos, no la hace solamente un organismo por anunciar o por trabajar en el momento del incidente, la hacemos entre todos previendo que no ocurra nada”.
Vehículos destrozados a pesar de los pedidos y advertencias
Las violentas ráfagas que azotaron la ciudad desde la noche del martes y hasta pasado el mediodía de ayer causaron algunos destrozos por caída de materiales de construcción -pese a las advertencias que se hacen públicas con cada alerta- que se desprendieron de paredes en obra o que no estuvieron sujetos como correspondía para soportar la inclemencia climática.
Precisamente, tras los daños ocasionados a por lo menos tres vehículos estacionados frente a un edificio que aún se encuentra en construcción -sobre Maipú casi Viamonte- se volvieron a reiterar los pedidos y las advertencias “con los que se intenta llevar seguridad a peatones y automovilistas”.
Es que con cada pronóstico por vientos de intensidad mediana a fuerte, se reiteran los pedidos desde Defensa Civil o desde el propio servicio meteorológico en cuanto a tomar recaudos para que no “vuelen” elementos desde lugares altos -particularmente los de construcción-, para que se revise la cartelería aérea o para evitar el depósito en balcones o patios domiciliarios, de cualquier elemento que pudiera convertirse en virtual proyectil, por la fuerza del viento.
Pese a los pedidos y advertencias, las ráfagas superiores a los 100 kilómetros por hora causaron destrozos en varios autos estacionados en cercanías del incidente lo que, de hecho, fue un mal menor si se piensa en la posibilidad de que todo ese material -caído desde varios metros de altura- hubieran podido impactar contra algún transeúnte y la noticia, más lamentable aun, hubiera sido un posible desenlace fatal como consecuencia del viento.