La Biblioteca Saint Exupéry del barrio Próspero Palazzo cumple 24 años y lo celebrarán con actividades para toda la familia
Ayer 29 de junio se conmemoró el cumpleaños 24° de la Biblioteca Saint Exupéry del barrio Próspero Palazzo, día elegido por sus fundadores para homenajear al escritor Antoine de Saint Exupéry, nacido también un 29 de junio, pero de 1900. Mañana los impulsores de la biblioteca junto a la actual comisión realizarán un encuentro para recordar el paso del escritor francés por esta ciudad, sus aventuras por Argentina y su trayectoria como escritor. Una propuesta abierta a toda la comunidad, que tendrá lugar de 15 a 18 horas, en la biblioteca ubicada sobre Juan José Paso N° 1.525, al lado de la Asociación Vecinal.
En el marco del aniversario, Patricia Hernández, tesista de la carrera de Turismo de la UNPSJB, vecina del barrio Próspero Palazzo y colaboradora de la biblioteca, realizó una entrevista a Juan José Bravo Moreno para conocer la historia de su creación.
Teniendo en cuenta esta fecha, el evento será en homenaje a la memoria de Saint Exupéry. Habrá una muestra de las ilustraciones seleccionadas del famoso libro “El Principito”, exposiciones de Patricia Hernández y Jorge Grau, especialistas en el trabajo y la vida de Saint Exupéry, quienes comentarán curiosidades del escritor. Además, se desarrollarán algunas presentaciones sorpresa y se repartirán materiales didácticos sobre la biografía del escritor, contando su vida y obra.
También realizarán una actividad artística en relación a la creación de títeres, ya que Grau va a presentar a los personajes que le dan vida su canal de Youtube llamado “Volando con el Principito”; en la misma línea, María Julia Suils, participante de Títeres con Historia, va a presentar sus títeres, personajes que contarán las anécdotas de Saint Exupery en su paso por la ciudad de Comodoro Rivadavia y su encuentro con Camila Simonato, una reconocida escritora de la ciudad.
Sobre los inicios de la Biblioteca Saint Exupéry
En el marco del aniversario, Patricia Hernández, tesista de la carrera de Turismo de la UNPSJB, vecina del barrio Próspero Palazzo y colaboradora de la biblioteca, realizó una entrevista a Juan José Bravo Moreno, uno de los fundadores de la biblioteca, quien contó cómo fueron sus inicios.
“La idea surge cuando en casa, por la cantidad de libros que tenía, los chicos se acercaban a buscar información que necesitaban para la escuela. En ese momento yo le dije a mi señora ‘esto no puede ser así, el barrio necesita una biblioteca’, así como hay iglesias en todos los barrios, tendría que haber bibliotecas”, afirmó Bravo.
A partir de ese interés inicial, Juan José comenzó a intercambiar ideas con otras personas interesadas en motorizar esta iniciativa que se comenzó a desarrollar principalmente con el apoyo de su esposa Susana Cuello y el vecino Raúl Enrique Álvarez, almacenero del barrio, quien estuvo a cargo de la biblioteca por varios años.
“Una vez que nos dijeron que no se podía hacer en la vecinal, yo dije la biblioteca se hace o hace, de una forma u otra, por eso se hizo en el quincho de mi casa, donde funcionó por un año y medio. Cuando comenzamos todo fue voluntad y sacrificio propio, tanto de Susana y mío, como de las personas que se fueron sumando”, contó.
“Es necesaria una biblioteca para que la gente que no puede comprar un libro tenga un lugar para recurrir a buscar información, tiene que ser accesible”, reflexionó Bravo. Y comentó que siempre fue de interés para sus integrantes que sea un espacio de encuentro y ayuda: realizaron talleres literarios, valijas viajeras para que los libros recorrieran las casas, tenían una fotocopiadora para brindar un servicio de copias muy barato a fines de ayudar a los estudiantes del barrio, entre otras propuestas que acercaban la biblioteca a la comunidad.
Consultado sobre sus deseos, dijo: “Espero que la biblioteca siga progresando y que también retome viejos sueños que teníamos. Al año de estar de la biblioteca se entregaron dos trofeos, a Pablo Miranda por su labor en radioteatro y se entregó otro premio a la primera profesora de letras de Comodoro Rivadavia, sería bueno que se vuelva a retomar esto; que se vuelva a editar la revista y que sea una gran biblioteca”, concluyó.
En sus inicios, la Biblioteca Saint Exupéry funcionó en el quincho de la familia de Juan José Bravo Moreno y Susana Cuello, quienes motorizaron el proyecto de creación junto al vecino Raúl Enrique Álvarez.
“Los niños en general tienen mucho apetito por las lecturas y por los libros, hay que estar preparado para eso”
Yamila Elías, bibliotecaria y gestora cultural de la Biblioteca Popular Saint Exupéry, reflexionó sobre el rol de estos espacios para las comunidades, ya que brindan la posibilidad de acercar literatura y bibliografía a niños, adolescentes, jóvenes y adultos. “Las bibliotecas cumplen un rol fundamental, porque quizás hay casas en las que no es la prioridad la compra de libros, por eso desde la biblioteca ofrecemos una colección de libros interesantes y tratamos de favorecer la promoción de la lectura”, comentó.
Además afirmó: “Es importante que así como hay clubes deportivos y un montón de espacios para ejercitar el cuerpo, también debe haber espacios para el ejercicio intelectual, que es la lectura en sí misma”, dijo. En ese sentido, celebró la oportunidad de participar en un programa del Fondo de la Cultura Económica, a través del cual pueden acceder a material bibliográfico para compartir en grupos diversos de personas, que se reúnen para leer y conversar sobre la lectura.
Actualmente, la Biblioteca cuenta con diversas propuestas, un grupo de lectura para adultos que se llama “Los amigos de Zeperry” y un grupo infantil que se llama “B612”, dos nombres que rinden homenaje al escritor Saint Exupéry.
Por otro lado, se refirió a que las bibliotecas populares también deben estar preparadas para el buen lector. “Los niños en general tienen mucho apetito por las lecturas y por los libros, también hay que estar preparado para eso, para poder ofrecerles y recomendarles libros. Las bibliotecas tienen que tener buenos lectores entre sus trabajadores y colaboradores, para estar listos para el hambre de los niños por los libros”, dijo la referente.
Y agregó: “Hay que trabajar para que no se transforme en una tarea obligatoria y pesada, sacar el fantasma de la escuela, de la lectura como algo forzoso. Hay que hacer un gran esfuerzo para generar deleite en la lectura”, sostuvo.
A pesar del gran trabajo que se realiza en la promoción de la lectura, Elías comentó que hacen falta más recursos económicos para poder acceder a una mayor oferta de libros infanto juveniles, para poner a disposición lecturas actuales y de calidad.
“En la lectura surgen las preguntas, las ganas de saber, el hambre de conocimiento, de saber qué significan las palabras… hay todo un campo para trabajar. No estoy de acuerdo con que los niños no quieren leer o que desprecian los libros, eso no es verdad. Cualquier bibliotecario te puede decir lo contrario porque realmente hay apetito y muchas veces las bibliotecas no estamos lo suficientemente preparadas para estos lectores, para esta ansia de lectura”, concluyó Yamila Elías.