2023-06-17

Jorge Gil sobre la inflación interanual: “Este coeficiente viene creciendo y eso es un signo de la fragilidad que tiene la política económica”

Desde una mirada crítica y reflexiva de la economía, el contador Jorge Gil, ex rector de la UNPSJB, conversó con Crónica y brindó su análisis del contexto económico actual marcado por el proceso inflacionario y claves, que desde su perspectiva, permiten entender cuáles son los condicionantes. En ese sentido, sostuvo que su análisis siempre es desde la economía social “siempre al servicio de los pueblos más que al servicio del proceso capitalista”, expresó.

Vasos medios llenos y vasos medios vacíos

Ante el reciente anuncio de la inflación de mayo, el contador Jorge Gil se refirió principalmente a las variaciones mensuales e interanuales. Considerando que a comparación de abril la inflación de mayo disminuyó, el profesional expresó que desde su mirada “es el vaso medio lleno, porque pareciera que el ritmo inflacionario tiende a disminuir la presión”, pero hizo foco ante lo que se observa en las acumulativas interanuales, que comparan con el mismo mes del año pasado: “El vaso medio vacío son las variaciones interanuales. De mayo de 2022 a mayo de 2023, fue de un 114% y en abril fue del 108%, se advierte que en el proceso de ritmo inflacionario del último año este coeficiente viene creciendo y eso evidentemente es un signo de la fragilidad que tiene en general la política económica”.

En ese sentido, Gil manifiesta que la comparación interanual refleja una expectativa de crecimiento constante que seguirá en la misma línea según lo que estiman los estudios estadísticos. “Según los estudios del Banco Central que se publicaron el jueves, la inflación esperada para los próximos 12 meses, es decir de mayo 2023 a mayo 2024, es de 171%. Puede no cumplirse porque es un número estadístico que obedece a los comportamientos y la inflación del año anterior y lo que se espera el próximo año, aún así está marcando un nivel inflacionario muy alto”, destacó.

Y siguiendo con las comparaciones mencionó: “El nivel de inflación en junio de 2022 fue del 64%, comparado con junio de 2021. Y ahora, comparando mayo de 2022 con mayo de 2023, está en el 114%, quiere decir que casi se duplicó la inflación en un año”.

Variables para entender el fenómeno inflacionario

Jorge Gil explica que la inflación no es la única variable de la economía que importa, pero sí una de las más analizadas por los medios y la población. Frente a esto, sostiene que es necesario considerar aspectos micro y macro de la economía argentina.

Es por ello que detalló que en las consideraciones de lo macro es necesario analizar cómo se comporta el sistema económico. “En la economía de un país dependiente como Argentina, cuando se dice dependiente se refiere a la necesidad de importar para el proceso productivo, ya sea tecnología, ciertos bienes intermedios y bienes de capital, y dependiente también en términos financieros, que se exterioriza básicamente en la deuda externa”, afirmó.

Asimismo, sostuvo que es necesario tener en cuenta cuáles son las presiones inflacionarias básicas y cuáles son los mecanismos de propagación del proceso inflacionario, que en cada economía dependiente tiene sus particularidades.

“En Argentina, la presión inflacionaria básica se vincula con lo que se llama el proceso de desindustrialización o de industrialización trunca en la Argentina, esto implica que el patrón de desarrollo del país ha sufrido un agotamiento, ya prácticamente se ha desindustrializado. El proceso de incorporación de valor es muy débil y es muy dependiente de insumos, tecnologías y bienes de capital importados”, explicó.

Además, se refirió a quienes exportan recursos naturales básicos. “En el caso de la soja, la carne, el litio, el petróleo o el aluminio en el caso particular de Chubut, esos exportadores no retornan las ganancias en dólares para reinvertir en el país, sino que se someten a los mecanismos de lo que se llama el capital financiero; transforman ese dinero en el exterior y operan en términos financieros”, sostuvo Jorge Gil, afirmando que esto también afecta al proceso inflacionario.

Respecto a ese recurso económico fruto de la exportación de los recursos naturales, manifestó: “Vuelve al país pero no como inversiones productivas, sino como deuda o como inversiones especulativas, y esto no solamente legitima la especulación sino que genera fuertes expectativas inflacionarias. Se produce un cuello de botella, que es una de las características de la historia de la dependencia en Argentina, hay que tenerlo siempre presente porque los problemas del sector externo no lo maneja Argentina. Argentina no maneja el precio de la soja, el precio de la carne, el precio del trigo, ni del aluminio ni del petróleo”, remarcó.

Y frente a ello, el ex rector de la UNPSJB manifestó que esto “produce un efecto que se llama deterioro de los términos de intercambio, donde vos vendes barato y compras caro. El país vende barato en términos económicos, por ejemplo la soja, y compra caro los insumos necesarios para la producción industrial nacional, entonces ese deterioro es inflacionario”, explicó.

“Hay que acabar con la inflación, si se pretende acabar con la pobreza”

Góndolas vacías. Jorge Gil dijo que el fenómeno de compra anticipada para prevenir los aumentos de la inflación genera un aumento de la pobreza. Ante esto, sostuvo que el Estado debe establecer medidas para regular los precios de alimentos básicos. 

En otro tramo del diálogo con Crónica, el contador Jorge Gil, ex rector de la UNPSJB, se refirió a las consecuencias sociales del proceso inflacionario y sobre la necesidad de poner la mirada en mejorar las condiciones de vida de la población. “En la economía no hay miradas que no tengan un grado de ideología, no hay sólo pragmatismo”, remarcó Gil.

Respecto al contexto económico y social que atraviesa el país, afirmó: “Hay que acabar con la inflación, si se pretende acabar con la pobreza. Mientras haya inflación, seguirá siendo creciente el índice de pobreza e inclusive la transformación de la pobreza en la indigencia. Por eso el Estado tiene que utilizar todos los mecanismos, sean los más duros que fueren y de la manera que fuere, porque esta situación puede derivar en una conflictividad de cuestión social muy crítica”, sentenció.

Inflación, acumulación y desigualdad

Asimismo, el economista explicó cómo afecta la compra acumulativa ante la creciente inflación, un fenómeno que se refleja en las góndolas de los supermercados con el desabastecimiento y la puesta de límites en la compra de ciertos productos: “Hay una anticipación de los niveles de consumo cuando una capa importante de la población anticipa gastos. A modo de ejemplo, si en la expectativa de que si necesita 1 kg. de café mejor compra 3 kg. para prever los futuros aumentos, se crean expectativas inflacionarias”, detalló.

Y sobre los efectos que causa esto, Gil dijo: “Cuando el fabricante advierte que hay tendencia a que aumente la demanda de su producto, al próximo mes aumenta el valor de su precio. Es un fenómeno que se recircula, se retroalimenta y es una inflación inflacionaria, porque a partir de esto se generan nuevas expectativas de inflación. Esa cadena de acciones torna el proceso como autogenerado y repetitivo. Se va retroalimentando permanentemente y produce efectos en el consumo global muy fuertes”, remarcó.

En ese sentido, el problema de la acumulación puede generar consecuencias como el aumento de los precios o el desabastecimiento de un producto. Siguiendo con el ejemplo, el contador sostuvo: “Si todos compramos 3 kg. de café en lugar de 1 kg., va a faltar café en las clases más pobres, no va a faltar café en la clase más rica, porque precisamente las clases más ricas son las que pudieron hacer ese proceso de acumulación de café. Esto es lo que vincula esa acumulación con la pobreza, porque a más acumulación más pobreza; si yo en lugar de acumular 3 kg, acumulo 6 kg. y la consecuencia será que mucho más pobres se quedarán sin ese producto” explicó.

Medidas para frenar esta tendencia

Ante esta situación que pone en juego el acceso a productos básicos, tal como el azúcar, el aceite o similares, el ex rector de la UNPSJB, manifestó: “Se genera un círculo negativo, un círculo vicioso y pernicioso entre el aumento de la acumulación, aumento del nivel general de precios y aumento de la pobreza; y el Estado tiene la obligación social de intervenir en este proceso”, destacó.

En esa línea, sostuvo que el Estado debe establecer medidas ya que “aquel que pueda acumular va a hacerlo de alguna forma, ya sea buscando el respaldo del dólar, colocando su dinero a plazo fijo o con maniobras de anticipo de consumo, pero quienes están en los niveles de pobreza no pueden hacerlo, porque no disponen de los ingresos necesarios y suficientes para cubrirse del fenómeno inflacionario”.

Finalmente, el contador Jorge Gil expresó que desde su punto de vista, “la mirada debe estar puesta en actuar sobre ciertos niveles de precios de los productos que consume la mayoría de la población. Hay que establecer un control de precios sistemático, eficiente y que permita mantener una canasta básica de alimentos en niveles accesibles a la mayoría de la población más desfavorecida”, enfatizó.

Inflación y deuda ¿Qué tanto condiciona el FMI?

Respecto a cómo afecta el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional, en diálogo con Crónica el contador Jorge Gil afirmó que son acuerdos de condicionalidades que siempre afectan las economías de los países que toman deuda, ya sea para bien o mal.

“Son acuerdos que condicionan la economía del país que toma el préstamo, en este caso de la Argentina, para que se generen los excedentes necesarios para el pago de la deuda, esto es un condicionante muy fuerte para el desarrollo interno del país. Hay que tenerlo en cuenta: todos los procesos de endeudamiento macroeconómicos son inflacionarios, excepto que la deuda se destine a aumentar la productividad global del país”, destacó Gil.

En referencia a cómo se utiliza la deuda: “Si se destina, como en el caso del préstamo que asumió el anterior gobierno de Cambiemos, a renegociar deuda vieja por deuda nueva y a fugarla del país, evidentemente lo que genera es obligaciones de pago futuras y no aumenta el nivel de productividad de la economía global Argentina, lo mismo pasa en Chubut”, expresó.

En ese sentido, el contador expresó que las consecuencias de un mal uso de la deuda se reflejan en ajustes permanentes sobre los salarios y las estructuras de costos de un país. Y para facilitar la comprensión, explicó: “Es como en una familia: endeudarse para mejorar la calidad de vida y aumentar su productividad es favorable, ahora endeudarse para pagar los gastos del supermercado es un signo de alerta, porque quiere decir que no están alcanzando los ingresos propios para hacer frente a la cobertura de las necesidades”.

Finalmente, Gil remarcó: “La deuda no es ni buena, ni mala; es buena si vos contraés deuda para mejorar tu producción, para aumentar tu nivel de ingreso global, para aumentar el saldo favorable de la balanza de pagos, y es mala si es para financiar gastos y para no generar ningún tipo de productividad adicional”, concluyó.

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