Liga Nacional de básquetbol
No pudo pese al esfuerzo del final
Gimnasia perdió 84 a 74 frente a Quimsa y al quedar 0-3 en una de las series de semifinales, se despidió de la Liga Nacional de básquetbol anoche en un Socios Fundadores colmado. Cayó por amplio margen en los dos partidos disputados en Santiago del Estero y ayer, luego de perder por 20 y con la sensación de ser quebrado totalmente al final del tercer cuarto, metió una inolvidable reacción en los últimos 10 minutos, que pese a lo intensa, no fue suficiente.
Quedó muy lejos de la posibilidad de avanzar a la final. Con relación al ganador hubo una significativa diferencia de nivel y de cantidad de personal, porque Gimnasia, como casi en todas las definiciones de las temporadas anteriores, nuevamente contó con un recambio mínimo, porque el corte del interno Wayne Martin dejó al plantel con DeVaughn como único pivote natural. Hubo que “emparchar” esa zona y eso tuvo un costo.
La vitalidad del segmento final (de -20 pasó a -6) dejó una mejor versión y acorde a la gran Liga que terminó completando, porque fue campeón del Súper 4, clasificó a competencias internacionales, se mantuvo siempre entre los cuatro mejores de la fase regular y consiguió éxitos destacadísimos de visitante, perdiendo ante un Quimsa que fue más, que tiene más potencial y que celebró, justificadamente, un nuevo acceso a la final.
Con un Tyrone White asumiendo el protagonismo que no pudo imponer en Santiago del Estero (una de las claves del rival fue aplicarle un doble marcaje en los dos primeros partidos), Gimnasia comenzó arriba en el marcador, aprovechando también que la visita tiró torcido los primeros intentos. Pero sobre la segunda parte del cuarto todo mutó, porque la defensa rival se cerró más y mejor y Ramírez Barrios comenzó a desnivelar, así mismo el local cayó en algunas pérdidas y el liderazgo del resultado fue diferente, aunque todo encuadrado en una total paridad.
En uno de los motivos que marcan una diferencia, el Verde se quedó sin el único pivote natural con el ingreso de Agustín Barreiro por el desgastado Gerardo DeVaughn. En ese sector interno el oponente comenzó a machacar, pero también desde afuera y con un par de triples de Franco Baralle se alejó hasta la máxima. Pero Barreiro entró con la energía acostumbrada y con sus rebotes batalló en ambos tableros. No obstante, le costó mucho ofensivamente, debido a que tuvo dificultades para llegar jugando por la fuerte oposición que le propusieron y por eso quedó abajo al cabo del primer tiempo.
En el arranque del tercer parcial se evidenciaron las disimilitudes de potencial, porque en más de cinco minutos el local encestó nada más que un tiro de campo por la falta de efectividad y por la exigencia rival, mientras que en el otro lado los santiagueños anotaron con mayor fluidez y variantes: desde el poste bajo, con acierto externos y desde la línea porque por momentos fueron incontrolable, para establecer una luz de +18, con la única respuesta de probar descontar con tiros de tres que se negaron casi siempre.
Cuando parecía que todo se dirigía a un destino inevitable, en el primer minuto del cuarto final el Mens-sana, con el gran momento de Guido Mariani, anotó siete puntos que lo hizo resurgir y levantó a la gente como nunca en la noche. Tras la sensación de que no iba a haber partido, hubo. Pero todo fue por la defensa al límite que ejercieron los dirigidos por Martín Villagrán. Se esforzaron al máximo y recortaron la distancia por ímpetu y por algunos triples que entraron, pero Quimsa no se dejó llevar por delante y supo cómo conservar la diferencia.
Pero en los últimos diez minutos Gimnasia dejó una mejorada imagen y se fue de la temporada acorde a todo lo bueno que hizo con anterioridad, donde fue protagonista en todo momento.