Julio Leal, un malvinense de corazón y espíritu que “lucha por la memoria”
Comodoro Rivadavia tiene cientos de historias desconocidas que escriben personajes irrepetibles, quienes ponen corazón y espíritu en determinados proyectos, en modos de vida o, como en este caso, en la intención de reconocer, homenajear y luchar -a su manera-, contra el olvido de quienes fueron protagonistas de la defensa de Malvinas.
Julio Leal es un ex camionero que una vez concluida su vida laboral, comenzó a darle forma a su vida de emociones y sentimientos, aquellos que se movilizan apenas se inicia cualquier conversación que hable de las islas o de los cientos de ex combatientes que va conociendo personalmente o de aquellos otros que recuerdan sus compañeros, pero que no volvieron.
Desde hace cuatro o cinco años, junto a su compañera Nelly Vivar, Julio ha recorrido gran parte de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut y pequeñas localidades bonaerenses a bordo de su camioneta totalmente ploteada con la geografía malvinense y con figuras de ex combatientes, la que se ha transformado en la “pizarra del recuerdo”, donde alrededor de 200 ex soldados han plasmado su firma.
La idea de Julio es continuar, seguir recorriendo caminos y mantener viva una historia
En su recorrido por el país, pensando llegar hasta La Quiaca luego de algunas reparaciones de su vehículo, Julio Leal va uniendo recuerdos, y algunas lágrimas, de quienes fueron protagonistas del conflicto bélico que, con 40 años de historia, “no se recuerda ni se valora como debería ser; no se reconoce el coraje de aquellos jóvenes que a sangre y fuego defendieron nuestra soberanía, ni se les da la oportunidad que yo he tenido en esta aventura, de ir conociendo vivencias y situaciones de guerra que se tejieron durante esos días” expresó.
Junto a Miguel López y Jorge Railef en torno a una mesa sobre la que aparecen cuadros, diplomas, libros, fotos y algún reconocimiento por su “proyecto malvinizador”, Julio despliega todo su entusiasmo y su orgullo nacionalista por aquellos soldados que pretende seguir encontrando por el país, “para compartir un mate y transformarse en escucha privilegiado de algún relato o alguna hazaña que -quizás escondida por mucho tiempo- vuelve a la memoria entre barro y frío, entre emociones y lágrimas”.
Parte de su sueño personal de rendir homenaje y de mantener vivo el espíritu celeste y blanco sobre las islas ya se ha cumplido pero, la idea de Julio es continuar; seguir recorriendo caminos, mantener viva una historia -“que todavía es demasiado joven para valorarla”- y sumar un granito de arena al homenaje que se merecen siempre, los ex combatientes de Malvinas.