2023-01-17

Torneo Regional

El fútbol de Comodoro necesita un cambio

Huracán quedó eliminado este domingo, frente a Germinal de Rawson, en las semifinales de la Región Patagónica. Nuevo naufragio del futbol comodorense que no traspasa la barrera del Torneo Regional desde hace 8 años (CAI en 2015). El Federal “A”, la tercera categoría del fútbol nacional, se convirtió en una imagen lejana, muy lejana.

Nuevo período sin el final que deje a Comodoro en un peldaño más cercano al fútbol profesional. Otra frustración que denuncia que algo no se está haciendo bien para que la realidad golpee nuevamente.

¿Razones? Existe una conjunción de motivos que se funden y convierten esta etapa en una lamentable realidad.

Desde siempre se manifiesta que cualquier emprendimiento necesita de: conducción, acompañamiento y esencialmente, un proyecto que se sustente en decisiones creíbles que le den luz a objetivos palpables.

Ya quedó evidenciado que la fiebre dirigencial de tablón no cae en buen puerto. Porque las recomendaciones amigables de futbolistas de dudoso CV se esfuman con la misma velocidad del entusiasmo inicial.

Una razón, entonces, la mala elección de los futbolistas que en varios momentos caen al menos superando la media docena para mostrar una versión muy permeable y hasta en varios casos, inferior a lo que se dispone en el mercado interno.

Que se busquen futbolistas de otras lides, es un indicativo que lo propio, lo autóctono, no completa el casillero como para aspirar a un ascenso. Sin bucear mucho, Huracán vivió dos situaciones antagónicas en ese aspecto. En el Regional anterior, al técnico César Villarroel no le facilitaron refuerzos, jugó con lo propio y terminó último en el triangular local. Ahora, con Jorge Montesino, arribaron 14 jugadores, entre foráneos y de equipos de la ciudad. La ilusión quedó trunca mucho antes de lo esperado. ¿Qué se quiere significar con esto? Que, aun teniendo un respaldo mayoritario en refuerzos, nada es garantía sin un proceso previo que apoye esos arribos.

En el caso de Jorge Newbery, intentó en las últimas dos versiones con entrenadores que conocen el fútbol de ascenso. Con Jorge Busciglio se estuvo a un escalón de conseguir el ascenso, aunque en el último partido, ante Liniers, casi ni pisó el área bahiense. Ahora, con Sergio Maza y una chorrera de refuerzos, no pasó la primera fase.

Y la C.A.I. es otro signo decadente de las fuerzas del fútbol comodorense. Sin ser campeón local dispuso de licencias deportivas para competir en el Regional. En 2020 jugó la Final Patagónica, pero no pudo con Boxing de Río Gallegos. Ya en las últimas dos ediciones no alcanzó a superar la etapa de grupo. El armado de los planteles siempre tuvo signos de austeridad y en la conducción falló el precepto de tener a alguien del riñón “azzurro”. Pasó con Nicolás Segura y luego con Gustavo Caamaño. Ahora, sin licencia deportiva, depende su participación de alguna piadosa invitación o de una buena tarea en el Torneo Provincial que otorga una plaza al Regional.

El fútbol comodorense dispone de un terceto que se apoderó de las representaciones regionales. Huracán, Newbery y C.A.I., son las caras visibles en estas últimas participaciones en el Regional.

Son esfuerzos unilaterales, cada quien con su libreto -hasta ahora ninguno exitoso- evidenciando que esos impulsos son infructuosos, básicamente porque afloran rivalidades nocivas -ejemplo, destrucción del Estadio Municipal-, que dinamitan a la propia representación comodorense.

En esa conjunción de razones, obvio, también incide la injerencia de la Liga de Fútbol como cabeza de un cúmulo de voluntades que no encuentran la manera de asomar de un vicioso sistema de competencia.

Es inconducente que tres equipos se desangren económicamente y que potencialmente exista una alta probabilidad de eliminación luego de cuatro míseros partidos. No hubo manera de torcer la voluntad de quienes ven con buenos ojos que los comodorenses se eliminen entre ellos y que no se distribuyan en zonas distintas. La gestión desde la Liga de Fútbol, a pesar de la petición casi rogativa de los clubes, nunca llegó a buen puerto.

Si siempre se hace lo mismo, es inevitable que el resultado no varíe. Y lo que se necesita, indefectiblemente, es un cambio.

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