2022-12-11

Exposición de un taller muy creativo

Por Marcelo Melo / La exhibición de caricaturas del curso que la profesora Liliana Ostrovsky brindó en la UNSPJB, tuvo lugar entre el 19 y 25 de noviembre.

Fuimos al encuentro de la responsable de la iniciativa: “Soy la profesora del taller de caricatura y dibujo creativo. Este año presenté la propuesta en la Secretaría de Extensión del Rectorado de la Universidad. En un principio, ellos no sabían si tenía mucho que ver, si iba a tener convocatoria y resultó que tuvo mucha adhesión. Cuando fue aprobado comenzamos en abril con tres meses de trabajo, abierto a la comunidad y de carácter gratuito.

Con una participación de 50 personas, esa primera experiencia fue increíble y hermosa. Por este éxito, se volvió a repetir en agosto con la misma repercusión, con el resultado de ese último taller es que se formalizó la muestra que tuvo eco hasta el 25 de noviembre”.

El testimonio pertenece a la profesora de dibujo Liliana Ostrovsky, docente del Taller de Caricaturas, que dio por resultado final una gran exposición que esperaba en el hall de entrada a quienes visitaron la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, entre el 19 y el 25 de noviembre.

Las clases tuvieron lugar los sábados de 11:00 a 13:00 hs. en las que la profesora llevaba propuestas y fotografías de personajes. A partir de las herramientas de este arte como las formas geométricas, la austeridad en los detalles, la observación, la síntesis, la variación de distancia, tamaño y el formato simple, fueron tomando forma las caricaturas que se expusieron.

La profesora añadió “la propuesta del taller se basó en que los participantes aprendan a dibujar desde el costado del juego, desde lo lúdico, una caricatura no tiene que ser necesariamente un dibujo bonito, sino que tiene que ser expresiva y divertida. A partir de ello el dibujante se desbloquea, despojándose de realizar un trabajo realista, bello. Aunque al final resulta ser un trabajo lindo y la gente se anima y pasa muy buenos momentos”.

Explicó que “trabajando despacito, observando todos juntos y haciendo esquemas muy simples en el pizarrón, los alumnos fueron descubriendo que no era un trabajo complicado de lograr -esto brinda mucha seguridad- aunque la técnica se perfecciona con la práctica, ya en la primera clase todos logran un rostro caricaturesco, hasta los que no tenían experiencia con el dibujo”.

“Esto último los entusiasma muchísimo al lograr un resultado tan rápido, es muy interesante acompañar ese proceso que se da desde el inicio, el del descubrimiento, cómo se amigan con el trazo y la pasan muy bien”, describió la profesora.

Así aparecen los autores consagrados de este arte: “Siempre les digo, vamos a practicar y ver a otros artistas, recopilo el trabajo de autores consagrados, les proyecto fílmico de autores clásicos para que vean que no existe un estilo único de trabajo, sino infinidad y que cada uno tiene que encontrar su propio estilo. Ver la muestra armada con resultados tan hermosos, es un orgullo y es muy emocionante, tanto para los alumnos como para mí”.

¿Qué se hace necesario para que un retrato se transforme en caricatura?
En primer lugar, la observación. Cuando prestamos atención a una fotografía o a una persona en vivo y en directo, hay que ver que es lo primero que nos llama la atención. Por ejemplo si tiene la nariz grande, es una característica/elemento que se va a exagerar. Ver el formato del rostro, distintas asociaciones en contrario, a veces concentrados en un elemento o más en la distorsión, la exageración va a depender de cada artista, es muy diverso. Se va llegando a un estilo con el paso de los años.

¿Qué referentes de este arte te influenciaron?
Referencias artísticas de caricaturistas hay un montón. Mencionando alguien de los primeros tiempos, tenemos a un autor francés, uno de los primeros que hizo caricatura política en el siglo XVIII, Honoré Daumier.

Otros que no eran específicamente caricaturistas, pero incorporé detalles de sus obras, como Tolouse Lautrec, con su trazo tan particular y tan expresivo.

Si nos venimos para nuestro país, yo leía mucho la revista Humor, ahí estaba Cascioli, Carlos Nine.

En Brasil conocí una referente, una de las pocas mujeres, Nahir de Tefé, esposa del Barón de Tefé, toda una precursora muy interesante en su trazo y muy avanzada a su época. Aprendí de todos ellos y muchos más.

¿Cómo fuiste logrando hacerte caricaturista?
Estudié en la Escuela de Arte, me formé como profesora de Artes Visuales con especialización en Pintura. Trabajé un tiempo haciendo avisos publicitarios, podía dedicarme a la docencia, pero deseaba viajar. Me fui a Brasil, para conocer y me quedé 22 años. Fue allá que descubrí que podía vivir realizando caricaturas, empecé a plasmar retratos, de allí pasé a dibujos más humorísticos en Buzios. Así comencé a vivir viajando con papel y lápiz.

Me radiqué en Río de Janeiro, empecé a trabajar en ferias, en eventos empresariales, fiestas diversas, de casamientos, etc. Había bastante trabajo. Tomé parte en muchísimas muestras, me vinculé con agencias de comunicación, utilizando el lenguaje de la historieta y comics -que es más humorístico- tratando asuntos sociales, de educación, salud y derechos humanos entre otros.

Otra apuesta fue haberme involucrado en cursos de animación de dibujos animados, alrededor de tres años, creando fondos y personajes. Siempre conociendo gente hermosa, que confió en mi talento.

Ilustraste “Los pies de Alfonsina” y “Alma, Cielo y Revolución”, ¿qué nos podes narrar de tales experiencias?
En abril de este año recibí un mensaje de una editora de Madrid, diciendo que conocieron mi trabajo a través de la página “Ilustradores argentinos” y que les había gustado mucho mi estilo de dibujo, si tendría interés en ilustrar un libro. Marcamos reunión virtual y fue así que conocí “Los pies de Alfonsina” y a su autor Oscar Pretzel, un artista argentino radicado en Madrid hace muchos años. Fue una conexión inmediata con los relatos y el escritor, y la verdad que quedó un trabajo muy bonito. El cuento es para público juvenil, pero de una sensibilidad y delicadeza que encantan a todo público. La protagonista y los personajes son tan atípicos que me encantó darles forma con mis trazos. El texto se puede conseguir únicamente por Amazon, por ahora. Puedo decir que es mi primer trabajo de ilustración para Europa.

Poco después surgió la posibilidad de ilustrar otro trabajo: “Alma, cielo y Revolución” de la joven escritora comodorense Camila Dichiara. Es su primera obra y será lanzada muy en breve.

Ilustrar este libro también fue una experiencia hermosa y enriquecedora, un trabajo en equipo con Camila, ya que fue ella quien le dio color a mis trazos. Mi encuentro con ella fue durante la cursada de Comunicación Social en la Uni, donde fuimos compañeras en algunas materias y donde empezamos a hablar sobre mi participación en el libro.

Para mí es muy interesante ese proceso de crear imágenes a partir de textos y conseguir potenciar el mensaje y las emociones con mis trazos. Es la magia que tiene el dibujo.

¿Qué acontece en tu interior cuando dibujas?
Me encanta descubrir lo que va aconteciendo mientras deslizo el trazo, sin pensar los personajes aparecen y me van contando historias. ¡La punta del lápiz es como una varita mágica! Amo hacer caricaturas en vivo, despertar curiosidad y provocar sonrisas. Ver los ojitos de los chicos brillando y escuchar sus comentarios tan espontáneos cuando me ven dibujar, me llena el corazón de alegría. Para mí, es el mejor trabajo del mundo.

En Comodoro, ¿Cómo fuiste recibida tras tu regreso de Brasil?
Fue en 2018. Tenía una imagen de Comodoro que nada que ver con la apertura que se dio cuando regresé, me brindaron mucho lugar desde Cultura municipal y trabajé en varios eventos. Empecé a trabajar en ferias, en el aniversario de la ciudad, en la Feria del Libro, en el Día de la Mujer, esto me pone muy feliz y es hermoso que cada vez me conozca más gente.

Desde el año pasado me integré a las uniones vecinales, y este año me sumé al espacio cultural Collage y a la Universidad, con esta muestra como resultado final.

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