2022-11-14

Fútbol

La pelota sí se mancha

Siempre son los intereses los que mueven al mundo. Cada acción u omisión es base de un provecho propio para complacer el deseo de ser mejor que el otro. Así se movió la sociedad desde que es sociedad y el mundo desde que es mundo.

Fue un fin de semana raro en Comodoro. Sin fútbol oficial y no por canchas inundadas o la presencia del viento. No hubo fútbol como reacción a un acto de vandalismo contra el Estadio Municipal.

Un Estadio que se aprestaba a ser receptor de un nuevo enfrentamiento entre los dos clubes más populares de la ciudad: Huracán y Jorge Newbery.

Destrozos del césped que tanto cuesta cuidar, extracción de un arco, pintadas y rotura de alambrados, fueron símbolos y muestra fidedigna del laberinto en el que estamos muy desorientados.

El análisis podría encuadrarse en una cadena de decisiones dirigenciales erróneas, en las apetencias personales, en la egolatría de sólo pensar qué le conviene al interés personal, en la intolerancia a que suceda lo que no nos simpatiza, hasta se podría acomodar la mira en dirección hacia la hipocresía que rodea a quienes en una reunión se estrechan la mano y acomodan el perfil más favorecido para la foto de los portales.

Pero no. Porque sería no ver más profundo, más conciso y fundamentalmente no entender que más allá de que aún el sol sigue alumbrando cada mañana, la oscuridad ganó un espacio del que no nos terminamos de dar cuenta.

Porque el mundo seguirá girando y la violencia continuará siendo parte, como fue siempre, salvo que ahora tenemos un enemigo más peligroso: el acostumbramiento a que eso suceda.

La naturalización, el recurrir a las frases "se sabía que iba a pasar" ó "es lógico que pase así", son balas invisibles que nos están acribillando y que van forjando un escudo impune a quienes hacen del fanatismo violento, un estilo patético de vida.

Una sociedad empieza a debilitarse cuando los malos se salen con la suya. Un grupo ínfimo se propuso evitar que algo organizado se concrete. Y no sólo lo consiguió, sino que también tuvo como trofeo mayoritario el haber sido responsable de que miles de deportistas no salten a la cancha todo un fin de semana.

Deben sentirse súper poderosos al notar de lo que son capaces. De haber sido el motivo de interrumpir la maquinaria organizativa de una ciudad que respira deporte y especialmente fútbol.

Indagar para buscar minuciosamente los responsables de esta actualidad aciaga, sería malgastar energía en un propósito que nunca dejará de ser un círculo vicioso, porque será tan repetitivo como hartante.

Encontrar una fórmula o acciones que nos despeguen definitivamente de los violentos, es una utopía más grande que la mayor que se pueda imaginar. No existe.

Por lo pronto, un pasito hacia adelante de los buenos -que son extremadamente mayoría- sería evitar la naturalización de la violencia y no ceder ante los abanderados de la barbarie, porque es como darle vitaminas al tumor que cada vez toma mayor fortaleza.

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