Indignación en Laprida por la muerte de un abuelo tras desconexión eléctrica
La complicada situación social de un matrimonio de ancianos residentes en barrio Laprida, derivó en un corte de energía eléctrica por parte de la SCPL que -en el marco del Plan Integral de Normalización de Usuarios-, sostiene un amplio programa de desconexión del servicio a los “colgados” o a los “socios morosos” pero, aparentemente, sin el cruce de información sobre situación social de los circunstanciales deudores.
En esa situación, la familia Levin compuesta por un matrimonio con más de 80 años de edad -con la anciana mujer en calidad de “electrodependiente”- fue una más de las afectadas por el corte del servicio eléctrico, lo que derivó en urgentes reclamos, en asistencia económica para pagar la deuda durante la jornada del viernes y en una afectación aguda en la salud del veterano vecino que, aparentemente ante la impotencia, nervios y el estrés por el incierto futuro de su esposa, terminó falleciendo durante la jornada de ayer, generando la indignación de numerosos vecinos que reclaman por lo que consideran “el asesinato de un anciano sin compasión alguna”.
La bronca popular derivó en un seguimiento de la situación respecto al hombre fallecido y a la serie de trámites que surgieron de la misma muerte debido a que al encontrarse con deudas, ya no contaba con el servicio de sepelio de la SCPL. Ante la burocracia y la necesidad del momento, fue la intervención municipal la que movilizó la “segunda participación” de la propia Cooperativa en el hecho pero, en este caso, para retirar el cuerpo del hombre fallecido en su domicilio.
La indignación de los vecinos, vehemente pero controlada, sumó responsabilidades a los efectivos policiales del barrio, ya que “debieron haber impedido el corte de energía que sufrieron los abuelos el viernes. Todos conocen a la familia Levin y la electrodependencia de la abuela pero, a pesar de ello, permitieron que se les cortara la energía y que hoy tengamos que estar llorando una muerte derivada de la decisión de la SCPL pese a la vulnerabilidad de los ancianos”, señalaron.
Conscientes de las responsabilidades y pese al enojo, acompañaron pacíficamente el trabajo de los operarios de la SCPL cuando -después de la desgracia- volvieron a conectar la electricidad al domicilio afectado y a llevarse el cuerpo de “don Levin”, la víctima secundaria de una determinación que seguirá generando bronca e impotencia en toda la comunidad.