2022-06-15

En septiembre representarán a Comodoro en el Mundial de Tango

La presentación de los ganadores del certamen “Vientos de Tango” que emocionó al público hasta las lágrimas

Levantar el trofeo del primer puesto significó el pase para competir en el Mundial de Tango 2022. “No es que nos felicitaron, sino que nos agradecieron por el momento. Ahí fue cuando dijimos, no importa si ganamos o perdemos”, dijo la pareja.

Nazareno Valverdi y Silvina Mena obtuvieron el primer puesto en la variante de Tango Escenario durante la preliminar “Vientos de Tango” que se realizó hace dos semanas, en esta ciudad. Levantar el trofeo del primer puesto significó el pase para competir en el Mundial de Tango 2022. “No es que nos felicitaron, sino que nos agradecieron por el momento. Ahí fue cuando dijimos, no importa si ganamos o perdemos”, dijo la pareja.

El certamen Vientos de Tango, organizado por la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, congregó a 139 parejas de 25 ciudades de la Patagonia que compitieron en distintas categorías, dos de ellas clasificatorias al Mundial de Tango que se desarrollará durante el mes de septiembre en Buenos Aires, convirtiendo a Comodoro Rivadavia en la sede más austral de dicha eliminatoria.

Es la cuarta vez que Silvina y Nazareno se consagran ganadores del certamen regional y que participarán del Mundial de Tango para representar a la ciudad. En una cálida charla con Crónica, hablaron sobre sus comienzos en esta disciplina, la gran experiencia vivida en el certamen y el arduo trabajo que hay detrás de cada presentación.

Nazareno Valverdi y Silvina Mena, clasificaron al Mundial de Tango 2022 con la variante Tango Escenario.  

“Prepararse para el certamen, así sea regional, lleva mucho tiempo”, comenzó diciendo Silvina. Hace cuatro meses atrás empezaban de lleno con la iniciativa y los ensayos de la puesta en escena. La particularidad, en esta ocasión, fue contar una historia con el aditivo del vestuario, algo que empezaron a incursionar hace muy poco tiempo. “Nunca habíamos hecho una coreografía con tanta puesta en escena y elementos. Digamos, uno siempre se ocupa de la parte del baile, pero cuando metés la parte teatral, entonces aparecen otros elementos que tienen tanto o igual peso que la parte técnica. Entonces son como dos entrenamientos paralelos que hay que estar haciendo”, explicó Silvina.

Con un gran acompañamiento de personas abocadas tanto al vestuario y a lo teatral como a lo técnico, la pareja logró bailar y contar esa historia que tanto emocionó al jurado y espectadores.

En este marco, al presentar siempre coreografías de tango “tradicionales”, la pareja asumió el gran desafío de poner en juego esta alternativa teniendo en cuenta que, dentro de las posibilidades, podría “no gustar al jurado”. “Al ser diferente podría no gustar la propuesta y podríamos haber ido con una cosa más tradicional, lo seguro. Pero nosotros quisimos ir por otro lugar y probar”.

Vale recordar que el jurado estuvo compuesto por flamantes especialistas, algunos de ellos campeones del Mundial de Tango, como Milena Plebs, Javier Rodríguez, Iván Romero y Silvana Núñez.

La presentación: “La idea era que la coreografía pasara el umbral de la danza a lo artístico. Cuando pasa eso, emociona de otro modo”

“Lastima bandoneón, mi corazón / Tu ronca maldición maleva / Tu lágrima de ron me lleva/ Hacia el hondo bajo fondo/ Donde el barro se subleva”, entona los primeros versos de “La última curda”, canción que interpretaron.

Con gran entusiasmo, Nazareno comentó sobre la dramática historia que mostraron en el escenario. “Silvina es el bandoneón y yo, el músico que la toco. En un momento de la coreografía el bandoneón empieza a consumirme a mí, al músico, como si fuese la curda, como si fuese el alcohol. En ese consumirme, el bandoneón me empieza a sacar la piel y la ropa de a poco, así me voy transformando. Empiezo todo de negro y termino todo de blanco en la misma coreografía. El bandoneón y la curda, termina matándote y sacándome el corazón”.

En este marco, Silvina resaltó la necesidad de diferenciar lo técnico de lo artístico, en la danza. “Hay una cuestión técnica que es real y que todos lo van viendo, pero también está lo artístico, que tiene que ver con que si te gusta o no cómo está contado. Ahí entraríamos en una gran subjetividad, que es lo que a veces hace que las cosas vayan por un rumbo u otro”, dijo.

Nazareno, acordó con su pareja y señaló el trabajo mental del bailarín en el momento de enfrentarse en una competencia. “Uno trata de prepararse mentalmente para que pase lo bueno o lo malo, y también nos hubiéramos conformado con la decisión si hubiese sido contraria, porque la verdad es que nosotros trabajamos mucho y creemos que logramos lo que estábamos proponiendo de entrada”.

Si bien ambos están acostumbrados al escenario, ya que hacen un mínimo de cuatro presentaciones al público por semana, afirman que las competencias son totalmente diferentes. “Cuando es una competencia y hay cuatro tipos al frente, es un montón. Además es una sola coreo, nosotros solemos bailar tres o cuatro seguidas con cambios de vestuario, ese es nuestro ritmo de trabajo. Pero acá es todo en uno, con lo cual te genera una presión de otro nivel”, contó con cierta euforia Silvina.

Luego de la presentación del primer día, algo que realmente superó vigorosamente a la pareja, fue la reacción del público. La gente se acercó realmente muy emocionada, hasta con lágrimas en los ojos, agradeciendo el espectáculo. “Generalmente no es muy fácil emocionar con el tango, en contraposición del folklore que sí es un estilo más amable y es más fácil emocionar. Pero acá se ve que la gente de algún modo se identificó y algo de ellos encontraron”. 

Silvina continuó orgullosa, “no es que nos felicitaron, sino que nos agradecieron por el momento. Ahí fue cuando dijimos, no importa si ganamos o perdemos o en qué lugar quedamos, porque la idea era que la coreografía pasara ese umbral que es de la danza a lo artístico, cuando pasa eso, emociona de otro modo”.

Los comienzos

“En la danza, yo estoy desde la panza de mi vieja”, comenzó diciendo Nazareno cuando habló de sus inicios. Vale recordar que es hijo de María Juana Cereceda y Hugo Valverdi, fundadores y primeros directores del Ballet El Camaruco. “Con Silvina nos conocimos hace ya 12 años también por medio de la danza y después nos juntamos como pareja de baile y de la vida, o sea que estamos hace ya 12 años bailando”.

Es pertinente aclarar, que no solo se enfocan en el tango sino que ambos, dirigen la escuela de danzas y ballet El Camaruco donde realizan distintas propuestas y disciplinas.

Por su parte, Silvina también baila desde muy chiquita, pero con una formación de danza clásica y jazz. En este sentido, planteó una paradoja: “siempre dije que no iba a bailar ni folklore ni tango. Había intentado, te juro que intenté, pero en su momento probé con dos profes y los dos me dijeron que el tango no era para mí”.

En sus inicios como pareja, empezaron con el folklore. Silvina pudo encarar la danza desde lo más técnico y expresivo ya que el Camaruco brinda una propuesta más estilizada. “Y un día Naza me dice, ¿por qué no probamos con algo de Tango?”.

En ese momento de la charla, la interrumpió Nazareno: “Ni en pedo, me dijo” y se largaron a reír a carcajadas.  

Cuando estaba cursando el primer embarazo y al no poder moverse tanto al ritmo del jazz y las piruetas, Silvina probó nuevamente con el tango. “Bailé hasta incluso el día anterior de la cesárea. Así empecé a estudiar tango, pero en realidad toda mi vida había bailado sola y me costaba un montón bailar en pareja, no había forma. Y los que bailaban conmigo también me decían, `seguí bailando sola`”, recordó entre risas.  

Fue así, que el primer tango que bailaron fue un tema de Sabina con Adriana Varela, que no sonaba tan a tango. Silvina recordó que lo bailó en zapatillas y short, hicieron muchas pruebas y “de a poquito, fue”.

“El primer mundial al que nos presentamos, para mí fue todo un aprendizaje” dijo Silvina, ya que hacía muy poquito comenzaba con el estilo. “De hecho, en un momento me sacan a bailar y yo no podía bailar improvisado porque, solo sabía bailar coreografía y ahí fue cuando empecé a tomar clases de tango Salón para poder improvisar”, dijo Silvina al recordar sus comienzos en el tango.

Consejos para quienes quieren dedicarse a la danza: “Podés tener todas las condiciones, pero si no tenés la decisión y la disciplina, es imposible sostenerlo”

En este marco, la pareja ganadora del preliminar “Vientos de Tango” opinó respecto al panorama actual de la danza profesional y enmarcó varios consejos para quienes deseen transitar este camino.

“Dedicarse a bailar profesionalmente es difícil. Nosotros podemos vivir del baile pero gracias a las clases que damos”, admitió Nazareno.

En este sentido, bailar profesionalmente en Patagonia es espinoso, mientras que en Buenos Aires, “el tango se puede, pero también es complicado porque siempre hay que combinarlo con clases o con otra cosa para poder sobrevivir”. En este contexto, explicó que el tango en sí, aún no está muy profesionalizado a nivel estatal. “Tenemos un ballet folklórico nacional, un ballet contemporáneo y clásico, pero ballet de tango por ejemplo, no hay. A su vez, las Casas de Tango albergan muchas parejas, existen Casas de Tango pero también hay muchísimas parejas”.

Es por eso que resaltó la importancia de formarse como profesor, y poder brindar clases como principal fuente de trabajo. “Uno haciendo la parte de docencia puede vivir muy bien y llevarlo adelante. Es más, nosotros vivimos de esto, mi hermana vive de esto, mis viejos vivieron de esto. Si bien es una empresa armada ya desde hace muchos años, es algo posible”.

Igualmente, se debe tener en cuenta los cambios que influyen en la sociedad con el pasar de los años. “Quizá hace unos 10 años atrás, decías que te querías dedicar a bailar o ser músico y te decían que no ibas a poder porque es como un hobbie, sin embargo no solo es eso, sino que es un trabajo. Nosotros pasamos de 8 a 10 horas por día entre clases y ensayos”. 

Siguiendo por esta línea, Silvina recalcó que quien desee dedicarse a la danza, necesariamente debe tener la decisión firme de llevar adelante esta profesión que además implica un estilo de vida. “Yo tengo 47 años y él tiene 45, y estamos a pleno bailando y dando clases, pero eso implica un cuidado extremo en lo que uno come, lo que uno hace, y cómo entrena”.

De esta manera, Silvina trajo como ejemplo, a los propios alumnos que tienen en la escuela de El Camaruco, se trata de un grupo de 25 alumnos entre 16 y 35 años. “Ellos ensayan con nosotros dos o tres veces a la semana y además van a la escuela, trabajan y dan clases, pero tienen que tener una forma de comer y de entrenar para poder sostener porque si no, no podrían. Bailar todo lo que bailamos y armar todo lo que armamos, se sostiene con entrenamiento, todo es físico. Hay que maquillarse y salir reluciente, sin embargo venís de cuatro horas continuas de clases”, describió Silvina.      

Continuó: “Podés tener todas las condiciones, pero si no tenés la decisión y la disciplina es imposible sostenerlo. Uno se tiene que dedicar y trabajar la cantidad de horas como la que trabaja cualquier persona en cualquier trabajo. Ese sería el gran consejo: Si te querés dedicar a la danza, te tenés que dedicar de cabeza”, cerraron.

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