Claves para crear una obra de teatro
Una obra de teatro, nace, como cualquiera de las piezas de arte, que se quieran exponer al público. Comienza desde la idea inicial, se trabaja en equipo, horneándose a fuego lento, dibujando una lánguida espiral, hasta que se consigue conformar el núcleo central. Se hace necesario un conocimiento entre los actores y quien lleva el timón: el director, siempre sobre conceptos claros de aquello que se quiere decir y cómo se quiere expresar.
Llegando a la conclusión que no hay nada que inventar, porque todo estará presente, iluminando cuestiones que están en la oscuridad.
Como en todo inicio, existe un caos de situaciones, de ideas, de visiones, de memorias, que se reduce a cuestiones concretas. Entonces, no tiene que prevalecer la obsesión por contar razones equivocadas, hay que ordenar ese caos, primero con unos apuntes, e ir ensayando situaciones acordes a lo que se quiere contar, con texto y acciones. Posteriormente, todo eso se lleva a los actores: a los personajes que los vestirán, a través de improvisaciones, situaciones que irán conformándolos. Se van anotando los puntos salientes, los que dan de lleno, otros se descartan. Los actores aportan cuestiones insospechadas. Ese caos inicial se ordena en un espacio y en un tiempo, brinda la letra a la poesía sobre el escenario. En un sentido artístico: hacer con lo mínimo lo máximo. Cuando un actor sale a un escenario desnudo y nos hace revivir mundos presentes, pasados, futuros, solo con su cuerpo y su voz, es un acto enormemente poético.
Otro aspecto esencial es el tiempo, la armonía. Un actor que tenga sentido de la armonía, del tiempo. Puede ser un neófito, pero necesito que tenga un sentido del tiempo muy profundo, porque -casi todo- es ritmo en la escena. Sobre el juego de tiempo gravita el centro de una obra y los transmisores tienen que ser auténticos maestros, en moverse con el ritmo adecuado.
Un tercer aspecto es la fantasía. Hay gente que cree que se la requiere y mucho, para hacer teatro. No: la fantasía es, más bien, molesta. Lo que hay que hacer, es estar muy atentos a la realidad, porque siempre es más imaginativa, emocionante, cómica y profunda, que la fantasía. Manipulamos la realidad, para que parezca más realidad. En el teatro, la vida es más vida, como la muerte es más muerte. Adquiere un nivel superior. Por esto vamos al teatro: si fuera un nivel inferior, no iríamos. Partimos de la realidad, con los recursos del oficio teatral e intentamos que, esa realidad, tenga una potencia mayor.
En muchas otras lenguas se llama “jugar”, cuestión que es muy exacta: es prolongar los juegos infantiles. Y queremos comunicar así, este sentido del juego, al público. Hemos jugado durante horas y horas, divirtiéndonos muchísimo. Esto es uno de los aspectos fundamentales en los ensayos previos a salir a escena. Hemos tenido una mirada de retroceso y de ironía, frente a lo que hacíamos. Esto es el principio de la comicidad: tomar distancia, incluso de aquello que amamos. Es el sentido básico, gran antídoto contra el fundamentalismo y la intolerancia, es la gran fuerza del humor. Iguales razones, desde otros aspectos, se dan cuando se aborda el drama.
Los protagonistas tienen la palabra
DOM convocó a dos especialistas, de larga trayectoria y cantidad de puestas en escena, que los ha tenido detrás de la dirección, como así también encarnando los personajes de las obras que han encarado. Nos referimos a la actriz y directora Raquel Velázquez, de Misiones, que ha concurrido, entre otros, al Instituto Nacional de Teatro para capacitarse, ha sido Premio Podestá a la Trayectoria.
De nuestro ámbito, citamos a un especialista del humor y el teatro clown, que inunda de carcajadas en sus funciones, tanto en sala como al aire libre. Nos referimos a Elo Vázquez, quien regentea una sala en Kilómetro 5 de Comodoro Rivadavia, el “Kultural 5 Círculo Circo” que, además de ofrecer espectáculos, sirve como espacio de formación .
La profesional de las tablas misionera, comienza narrando que “cada autor, dramaturgo, tendrá su forma de contar una historia. Para mí, es como que tengo una novela en la cabeza, los personajes. Primero tengo que tener planteados a ellos, luego la situación convocante, que puede surgir de algún hecho que vi o viví y me llamó la atención, por alguna razón en particular, la expresión corporal, por la forma y tono. Con un personaje es donde uno empieza a preguntarse, dónde vivirá, en qué trabajará, cómo vive, cómo se relaciona, cuál es su entorno. Entonces, uno empieza a jugar, imaginar, con esas ideas iniciales, con curiosidad, empieza a vestir al personaje, darle una forma particular de hablar, brindarle una personalidad propia, todos los condimentos necesarios”.
Continúa explicando que “una vez que uno tiene todo eso en el imaginario, empieza a escribir, anotar. Desde ese momento, ya tomo la dirección, a la vez, mis escritos ya están con los tiempos pautados, la música que acompañará, soy muy completa, es mi manera de trabajar. Escribo, dirijo, actúo, ver el vestuario para esos personajes. Generalmente, el texto teatral, que me surge, es completo. Hoy, soy más cuidadosa en todos esos aspectos, le dejo muchos criterios al director, a sus decisiones”.
Enseguida detallará datos claves de los personajes. “Para escribir teatro, primero el nombre, la edad, la estatura, en qué trabaja, cómo es su familia, su lugar, en cuanto al protagonista y los que lo acompañan en escena”. Añade que “es muy importante, según mi punto de vista, que el autor me de datos fundamentales, cómo el paisaje en que se desenvuelven esos protagonistas, a la hora de encarar la dirección y actuación. Apuntes iniciales, y ahí se va a desarrollando la historia. Puede ser desde una situación muy popular, desde un amanecer, comenzando el día tomando un mate, luego van ocurriendo cuestiones que desvían lo planificado, el conflicto, sacado de ese contexto de comodidad y costumbre, ver cómo se desenvuelve, su conocimiento o forma de expresarse, o de manejarse en sociedad o contexto familiar, entre varios temas más”.
“Ahora, elegir tema es decisión del autor, entre los múltiples que se presentan a diario. Hay tantos, que algunos asustan a la propia curiosidad, en estos tiempos, es difícil esa tarea, porque primero está obligado a tomar decisiones cuasi políticas, siempre en los tiempos que vivimos. Nada es igual en cada época, por ejemplo, en el tiempo cercano, no es lo mismo pre pandemia, que pos, en estos momentos siento que hay un vacío, que estamos colapsados y tenemos que buscar nuevas formas de expresar este tiempo, que nos traspasa el cuerpo, la vida. Tenemos que empezar a visionar desde otro lado, la escritura, la actuación, la música, todo. Desde el arte, como lo fue siempre, transformador para la humanidad, es un compromiso muy fuerte. Me tiene preocupado este tiempo, pero a su vez ya estoy pensando, que no tenemos las respuestas humanas que deberíamos tener, entonces analizo la realidad, que viene desde tiempos inmemoriales, viendo cómo hacer que la gente vuelva a la realidad del hoy, ya, ahora. Ahí tenemos que focalizar todo, sobre todo la dirigencia que toman medidas obsoletas, que se estrellan contra la pared”.
“Ahora estoy intentando escribir desde la felicidad y bajar desde ahí, para darnos cuenta de lo infelices que estamos siendo los seres humanos, es un ensayo. Veré que saldrá. Estoy en borrador, en este momento”.
Desde una idea puntapié
El artista clown -de Kilómetro 5- apunta sobre cómo se enciende la mecha, de creación, de una pieza teatral. Elo Vázquez piensa que, el germen, se dispara desde una simple o compleja idea.
“Todo parte de una idea, algo que querer contar, transmitir, puede ser un texto, una situación que uno vivió o un tercero, y la queres contar a través del teatro. Una vez que ya sabes qué, ahí se comienza a laburar. Trabajando así, expuse cinco obras, las escribí, surgieron de mí. El primer laburo, a partir de ahí, es que el actor u actriz entiendan como yo, lo que surgió. Primero es un trabajo de mesa, en el que nos ponemos de acuerdo en un montón de cuestiones”.
Prosigue explicando que “al hacer ese trabajo, entendimiento primario, desglosar el texto, qué quieren decir, y cómo, los personajes, desde dónde, armar el contexto al texto. Una vez que todo eso se tiene claro, incluso con los técnicos (luces y sonido), se comienza a ensayar”.
Según Vázquez “al texto, se lo incorpora, como una canción que se aprende de memoria y la expresión corporal va entrando de a poco. Así, lentamente, se trabaja, empezar a ver el contexto, las capacidades económicas para la producción, muchos otros factores que rodean a la dramaturgia”.
Finaliza narrando que “una vez que, verdaderamente, los personajes comienzan a vivir y se escuchan en escena, la obra ve la luz. Muchas veces, aún en el estreno, no aparece lo que se está buscando, sino con el correr de las funciones, es el asentamiento de las obras, como le ocurre a un auto 0 Km”.
Sobre la actriz y directora misionera
María Raquel Velázquez nació en Caraguatay, Misiones en 1959. Vivió parte de su infancia en Asunción, Paraguay, regresó a Posadas en 1964. Paseando por el interior, participó del casting para actriz de la compañía de radioteatro regional Miguel Wilson en la Capilla Nuestra Señora de Fátima, Garuapé (Misiones). Actuó en la pieza El Mensú, tomando el personaje de Maripepa, doncella de la princesa. Al tiempo, se establece en Montecarlo (Misiones) y, en 1989 creó el grupo de teatro independiente Pilincho Piernera, con el que llevó a escena las obras de su autoría, recorriendo los barrios y ciudades vecinas.
Desde 1997 se capacita a través del Instituto Nacional del Teatro, en el área de Dramaturgia, Actuación y Dirección. En 2004 obtiene Mención Especial en el Festival Regional de Teatro Formosa 2095, ese mismo año participa de la Internacional Humanista en Asunción (Paraguay) presentando la Obra La Olería. En 2013 se hizo acreedora del premió Podestá, por la trayectoria.
Es directora de la organización del Festival de Teatro x Mujer desde 2009, que ya va por XV edición.
Talleres y funciones
En esta primera parte del año, el Kultural5 Círculo Circo desarrolló el Taller “#Alasamibarrio 2022”, que convoca a niños de 11 años en adelante, va los viernes a las 19, en la asociación vecinal Presidente Ortiz de Km. 5; como así también, el miércoles -a las 18- en la Vecinal 30 de octubre, de las 1008 Viviendas.
Otro es, el Taller de Circo Integral (gratuito), destinado a jóvenes y adultos (a partir de los 11 años en adelante), en: Vecinal Presidente Ortiz (km5), los viernes y, los miércoles, en Vecinal 30 de octubre (1008).
También desarrolla, en el Kultural Círculo Circo (Kilómetro 5), todos los martes, desde las 20 (a la gorra), el Taller de la Risa, laboratorio de humor y comicidad, abierto a la comunidad.
Otra labor, a la que se dedica Elo Vázquez, es llevar su creatividad a la radio, compartiendo el programa La Ratonera, con 22 años al aire, va los sábados a las 19, en La 100.1.
Y, su sala en Km. 5, también sirve para que teatreros y músicos realicen sus funciones, el último en salir a escena ha sido Alakrán Márquez, baterista fundador de los C113 Vicios.