El camino que une Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia, cada vez peor
Una joven rompió una cubierta mientras manejaba a Pico Truncado y se salvó de milagro de una tragedia
El jueves último, una joven que manejaba por el camino que une Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia sufrió un accidente que, por fortuna, terminó de la mejor manera posible. A veinte kilómetros de Caleta, una de las cubiertas del auto se rompió, generándose un importante tajo, lo que la dejó completamente inutilizable. Como consecuencia de esto, el vehículo salió de la ruta, haciendo un trompo y terminando en medio del campo que está al costado del camino. La joven que manejaba el vehículo resultó ilesa, al igual que el rodado, que increíblemente no sufrió ningún daño. En esta nota, el testimonio en primera persona de Jimena.
Jimena no quiso dar su apellido para la entrevista. Tanto ella como su familia están conmocionadas por lo que pasó este jueves después del mediodía. La joven sufrió un accidente que podría haber sido una gran tragedia, pero por fortuna no lo fue. El destino no quiso que la estudiante universitaria sufriera un grave accidente, resultando ella ilesa, además del vehículo, que tampoco sufrió ningún tipo de daño. Las imágenes que la joven compartió en exclusiva con Crónica son impactantes. El neumático de su Toyota Etios quedó completamente destruido, sin posibilidad de ser reparado. Gracias al ingenio de Jimena a la hora de manejar, su experiencia fue solo un mal trago que ahora contará como una triste anécdota a sus amigos y familiares. La joven en ningún momento giró el volante del auto de forma brusca, algo que le salvó la vida.
“De más está decir que el estado de la ruta es deplorable. Yo venía manejando tranquila, no muy rápido, más o menos a cien kilómetros por hora. De repente, escuché un ruido en la ruta, como si hubiera pisado una piedra, no le presté atención, porque con el traqueteo del auto y los pozos eso me pareció algo normal. En un momento, empecé a ver que el auto se me empieza a ir al carril contrario. De a poco, moviendo el volante, intenté traer el auto hacia mi senda, por donde yo tenía que ir, pero fue imposible, el auto quería irse a la banquina contraria. De repente, la cola del auto empezó a zigzaguear. Terminé dando un trompo arriba de la ruta y salí disparada, en diagonal y en marcha atrás, a la banquina de mi lado”, contó Jimena sobre lo ocurrido.
“Pensé que iba a volcar”
Jimena contó la parte más cruda de su historia y profundizó en el miedo que sintió en el momento del accidente: “Se te pasa la vida entera en segundos por la mente, pensé que iba a volcar. Mi cerebro sacó una foto mental de lo que pasó. Pensé que el auto iba a empezar a dar vueltas, y que quizá no iba a poder contarla. Por suerte el auto no volcó, siguió el recorrido del trompo y salió disparado. No venía nadie atrás mío, tampoco adelante. Después de esto, mi reacción fue apagar las luces del auto y también apagarlo, porque estaba encendido. Agarré mi celular, abrí la puerta y salí corriendo. Quedé más o menos a diez metros de la ruta, en el medio del campo. Desesperada, hice señas a una camioneta que venía frente a mí, pero a una distancia considerable como para poder ver lo que me había pasado”.
“Yo no me acuerdo de haber querido volantear, dejé que el auto se fuera solo. El señor de la camioneta paró y enseguida puso las balizas. Yo estaba desbordada, él se acercó a mí. No sabía dónde estaba, no entendía nada de lo que estaba pasando. El hombre me preguntó varias veces si yo estaba bien, porque yo estaba en total estado de shock. Llamó a la policía y me dijo que, para ubicarnos geográficamente, estábamos más o menos a veinte kilómetros de Caleta Olivia, viniendo desde Comodoro, en la recta que llaman ‘Puente Roto’. Yo seguía llorando, estaba desesperada. En eso se bajaron otros dos hombres que llegaron en una camioneta de una empresa petrolera, también otro hombre que venía en una camioneta Ecosport, que casualmente era de Pico Truncado. Yo tenía frío, así que me trajeron una campera, y les pedí por favor que me prestaran un celular para poder llamar a mis papás”.