2022-03-16

Duros cuestionamientos al Gobierno y sindicatos

Para la Iglesia Católica, la educación en Chubut “es una verdadera tragedia”

En uno de las más duras críticas contra el estado de la educación provincial se hizo conocer a través de un comunicado firmado por la Prelatura de Esquel y la Diócesis de Comodoro Rivadavia, advirtiendo sobre una “tragedia educativa” y la generación de chicos y chicas “semi-analfabetos y analfabetos” por los conflictos salariales docentes que restan días de clase, además de la pandemia y la crisis en el sistema educativo.

Apuntando a los problemas de cada ciclo lectivo, se señala que “Hay niños del primario que no saben tomar un lápiz. Estamos ante una generación de semi-analfabetos y analfabetos”, lo que se transforma en una durísima posición ante el complejo inicio de clases que hubo en Chubut por quinto año consecutivo.

“Si en todo el país una de las consecuencias invisibles de la pandemia ha sido el deterioro en la educación de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en Chubut es una verdadera tragedia. Hace ya cuatro años -o más- que todas esas franjas no tienen año completo de clases presenciales”.

El impacto en Chubut fue “encontramos con niños y niñas que en los últimos años del nivel primario no saben tomar un lápiz; no sólo no comprenden consignas, sino que tienen una seria dificultad para leer y escribir; no entienden cómo hacer las operaciones básicas de la matemática, etcétera”.

“Se suma la deserción en todos los niveles y la escasa valoración de los procesos educativos por parte de los adultos responsables, lo cual no ayuda a sostener la escolaridad. Si le sumamos los problemas nutricionales en los niños y el aumento de las situaciones de abusos que no son advertidos por falta de escolarización, el drama es mayúsculo”. “Estamos ante una verdadera tragedia educativa -advirtieron- y para que haya tragedia debe haber quienes crean que el destino es irremediable, que no se puede salir del círculo de lo que siempre se repite. Creemos que no es así: ¡Evitemos que sea el desaliento el que defina la historia!”, resalta el documento en su duro discurso dirigido particularmente a los gremios docentes y al propio Ejecutivo provincial.

 


Reparto de “culpas” o de responsabilidades

En otra parte del extenso documento de la Iglesia se señalan los responsables o “culpables” de la lamentable situación educativa en la provincia señalando que “el Estado puede salir de ese círculo con estabilidad en el pago de los haberes de los docentes en tiempo y forma, con el reconocimiento de paritarias y garantizando la equiparación con otros trabajadores del Estado”.

Además, se manifestaron “azorados de que los albergues y algunas escuelas ni siquiera tienen sus edificios preparados después de dos años de pandemia; ello supone que muchos jóvenes de parajes y pequeñas localidades ven comprometida su continuidad educativa. Es terrible que sean decretos y no saberes los que determinan el paso de año o de nivel”.

En los párrafos que se dirige a los gremios el comunicado señala que “pueden también evitarnos la tragedia con la búsqueda de caminos de diálogo, y si eso no es posible, de protesta que no ponga en juego las clases; los docentes saben que estamos ante una generación de semianalfabetos y analfabetos. Los agremiados deben hacer llegar a quienes los representan su posición contraria a que el modo de protesta sea la suspensión de las clases y aquellos que no están agremiados deben buscar los modos para hacer escuchar su voz y perder el miedo”.

 


Responsabilidad de padres

Finalmente y dentro del llamado por tratar de revertir una historia de “recorte educativo” que lleva casi cinco años, se señala que “es indispensable que los padres se empoderen en la lucha por la educación de sus hijos. Abandonen un modo de hacerse presente en el reclamo por este derecho de los niños, niñas y adolescentes sólo cuando a los chicos los “devuelven a casa”.

“La familia está llamada a hacer una verdadera alianza formativa con la escuela, asociado y ya involúcrense en lo que debería ser la verdadera lucha: la excelencia educativa para el servicio”.

Según el comunicado, “el conjunto de la sociedad, aún aquellos que no tienen familiares en edad escolar, tiene que ahondar en esta problemática, formar un juicio e intervenir preguntando y reclamando, porque lo que pasa nos compete a todos”.

“Si salimos del esquema individualista de una búsqueda de excelencia para que “mis” hijos puedan progresar”; si abandonamos el esquema de que los tengan “ocupados” algunas horas diarias; entonces aquellos que les compete garantizar los procesos educativos sabrán que no pueden dilatar soluciones integrales, que se juegan su representatividad política, sindical, si no gastan sus días y horas en hacer que la educación sea la prioridad de sus gestiones”.

En la parte final del documento se señala que “es hora que los docentes recuperen su identidad fundamental que es enseñar y que el Estado privilegie la dirección de sus recursos a la educación. En esta tragedia evitable, si no asumimos cada uno nuestras responsabilidades -a todos- Dios y la Patria nos lo demanden”.

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