2022-02-05

Justicia, un servicio que hace mucho dejó de ser “honorable”

No sin algo de sorpresa una parte de la ciudadanía se enteró de una decisión adoptada por un grupo de jueces que en nota elevada al Superior Tribunal de Justicia les comunicó que no integrarán ningún tribunal con su par del fuero penal Mariel Suárez, hasta tanto se defina su situación procesal puesto que dicha magistrada está bajo sumario administrativo y además cuenta con un par de denuncias ante el Consejo de la Magistratura.

Suárez, como se recordará, fue protagonista de un video en el que se la ve en una celda junto al condenado por homicidio Cristian “Mai” Bustos, al que fue a entrevistar puesto que se halla abocada a la escritura de un libro sobre la historia del individuo, según explicó posteriormente la magistrada.

Por este episodio, la jueza Suárez viene siendo lapidada desde distintos sectores, sobre todo del poder político. Ahora, se sumaron también sus propios pares que se niegan a compartir tribunal con ella.

Los jueces aseguran en la nota elevada al STJ que los motivos de esa decisión son “exclusivamente de índole profesional, sin que importe acto de descalificación personal de aquella”. Y aseguran que con esta determinación buscan “renovar la confianza pública en el honorable servicio”.

Y en ese marco dicen, en la nota elevada a la corte provincial, que su preocupación se centra en “la protección del regular desenvolvimiento de los procesos, la validez de las resoluciones que puedan recaer y por sobre todo la credibilidad de las decisiones de los tribunales colegiados que integraremos”.

Sin dudas, son muy bonitas palabras. Pero, solo eso: palabras. En los hechos, esa preocupación no se nota, ni ahora ni desde hace mucho tiempo. Pero, esto no es solo un problema de Chubut, sino que es un problema estructural de la justicia argentina cuya credibilidad y “honorabilidad” ha perdido hace rato. Solo hay que ver lo que está sucediendo a nivel país con las últimas situaciones dadas en la Corte Suprema de Justicia, que -dicho sea de paso- el último lunes motivaron una histórica movilización ciudadana reclamando la renuncia de los cortesanos.

En esta provincia, la situación en la justicia no es muy distinta. La integración del Superior Tribunal de Justicia fue completada con las designaciones en las últimas sesiones legislativas de diciembre de una forma amañada, de manera exprés y llena de, por lo menos, sospechas de rarezas o caprichos.

En este contexto, la nota de los jueces que se niegan a integrar tribunal con la jueza Mariel Suárez no sorprende. Sin embargo, esa decisión tampoco deja de llamar la atención por la “injusticia”, valga la paradoja, que denota puesto que no se adopta similar temperamento respecto de otros magistrados que también se hallan bajo proceso judicial y en situación, incluso, de seriedad institucional, como por ejemplo el caso del fiscal Héctor Iturrioz, cuyo “eterno jury” se viene tramitando desde hace por lo menos tres años. En los últimos meses de 2021 ya debía haberse realizado la audiencia correspondiente, pero fue suspendida. Ya estamos en un nuevo año, y hasta el momento no hay noticia de dicho jury.

En este caso, el del fiscal Iturrioz, a través de este diario se ha mencionado en algunas ocasiones sobre la posibilidad de que el accionar del fiscal -nunca dejó de realizar su trabajo de manera normal, ya que no fue suspendido ni nada por el estilo- pudiera sufrir ese tipo de consecuencias que ahora los jueces alegan con respecto a Suárez, respecto de “la protección del regular desenvolvimiento de los procesos y la validez de las resoluciones que puedan recaer”. Son situaciones muy delicadas y que no deben ser soslayadas.

En fin. Por todo lo señalado, no es descabellado sostener que hoy en el país la justicia está en terapia intensiva; perdió gran parte de credibilidad, y lo de “servicio honorable” es pura frase decorativa.

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