Tatiana Marian Trigo,una mujer con bombos y platillos
Hace largos años que la música dejó de ser ocupación, y laburo, de hombres, al servicio de hacerle pasar un buen momento a la audiencia. Desde hace muy buen tiempo, ellas tomaron los palillos, ajustaron los parches, se sentaron en la banqueta y se pusieron al servicio de la rítmica de un recital, que vuele pelucas e imaginarios, danzar al compás y demás.
Si hablamos de Argentina, el mundo albiceleste del rock tiene una heroína total, como lo es Andrea Álvarez, nada más ni nada menos que para la superbanda de nuestro país, como lo fue Soda Stereo. Este es solo uno de los capítulos de su vida, también aporreó batas para Rouge, la primera banda de rock argento integrada solamente por mujeres. Pero, además, su paso por la percusión le ha dado la oportunidad de ser la base rítmica de artistas como Charly García, Divididos, Celeste Carballo, Juan Carlos Baglieto, Memphis la Blusera, Alejandro Lerner, Celia Cruz, Draco Rosa, Attaque 77, entre muchos otros. Finalizando los años noventa, Andrea comenzó a darle cuerda a su proyecto como solista, produjo su propia música, publicó cuatro discos, dos EPs, y un disco en vivo. Además, fundó Pulsomadre, un ensamble de percusión compuesto enteramente por mujeres. Fue una top 5 de algunas bateristas chicas que han cambiado las reglas del juego y nos han puesto a alucinar con sus redobles y su energía.
En cuanto al mundo, ya hay registrado un top 5 de grandes mujeres bateristas de la historia del rock. Comenzando por Samantha Maloney, por la cantidad y calidad de bandas que ha integrado: Hole, Mötley Crüe, Eagles of Death Metal y Peaches. Continuando con Cindy Blackman sobre la que recae el peso de canciones históricas como “Are You Gonna Go My Way” o “It ain’t over ‘til it’s over”, compuestas en su historia al lado de Lenny Kravitz desde el año 1996. Tiene fuerza, actitud y una capacidad camaleónica de pasar del hard rock, al jazz y al progresivo. Seguimos con Meg White, formadora The White Stripes, uno de los dúos musicales más icónicos de las últimas décadas, es la dueña de clásicos recordados como Seven Nation Army y Hardest Button To Button
Cerramos con la batería de Mónica Moreno y luego iremos al encuentro de un gran valor local, Tatiana Marian Trigo, batera de la banda Santa y Bárbara, que celebró una década en escena; Moreno tiene actitud y presencia, suena duro y forma pogos inolvidables.
“El domingo 19 festejamos los 10 años de Santa y Bárbara, en el cultural de Rada Tilly, con artistas invitados. Por un lado, con Sabrina Cusolito que formó parte de la banda en sus comienzos. También contamos con la participación de Daniel Díaz, ex guitarrista de los Vicios, con el que grabamos un tema reversionado de la canción “Botella” para el disco de Aventón Patagónico, ‘V1C1ADO’ tributo a los 113 vicios. Fue la primera vez que tocamos esa canción en vivo, después de grabarla en el año 2015. También contamos con la participación de Alakrán Márquez, ex baterista de los Vicios y mi primer profesor, con el que aprendí e inicié en este camino de la percusión. Nos acompañó en una canción del grupo, en la que canto y toco la guitarra” comenzó narrando a DOM, Tatiana Trigo.
Y agregó que fue “muy hermosa la experiencia de compartir, grabar y tocar en vivo con grandes músicos, los que admiro desde hace mucho. Nos sentimos muy contentas por este trayecto. Terminamos el recital con un brindis y un compartir, con la gente que nos fue a ver. Estamos muy contentas. Por mi parte sentí muchas emociones de intervenir con mis amigas, amigos y tocar con mi profesor, con el que inicié este camino desde que tengo 14 años”.
Santa y Bárbara se prepara tras el telón y, una vez que éste se corre, salen al vivo: Aurora Padin en guitarra y voz, quien compone la gran mayoría de las letras de la banda; Cecilia Vogliano, en coros, quien también compuso algunas canciones. Tatiana Mardones, en guitarra eléctrica, quien crea las melodías que acompañan, y Alan Cayuñam en bajo quien nos acompaña en este momento, “gran amigo y compañero del profesorado de música del Instituto 806” comienza narrando Tatiana Trigo y luego se adentra en la entrevista.
Hablanos de tus primeros pasos y como fuiste involucrándote en este mundo…
Nací en 1994. Desde pequeña tengo recuerdos de juntadas de amigos músicos. Era época de los Vicios, mis papas fueron amigos de ellos. Me acuerdo cuando salió Disco Negro, que Marcos Azocar (trompetista) vino a casa a traernos el CD, escuchábamos música, mucha. Recuerdo también que, Marquitos, me regaló un cassette de Manu Chao (gran músico francés), que a mí me gustaba, tendría unos cinco años y fue mi primera gran obra en manos y oído. En la misma época mi viejo (el gran Hugo Trigo) tenía un grupo de teatro, junto a Elo Vázquez, Kuky Lacalle, Fabián Digorado y Carlos Duarte. Hacían funciones en distintos lugares de la ciudad y tomaron parte, también, en encuentros regionales.
Eso no era todo, era un “mundo” más amplio…
Además, conformaban murga “Sacacorchos”, de los cuales participábamos toda la familia. Con mi hermana bailábamos, mi vieja hacia los vestuarios, juntos a otras amigas. Recuerdo que nos juntábamos en la Costanera y no me olvido más esas experiencias. Se reunían zancos, malabares, fuego. Circo. Me encantaba. Yo tendría unos 5 años. Era de las más chiquitas junto a Julia Hermosid, una gran amiga, con la que comparto mis días desde ese tiempo.
Sentí interés en la batería en el primer año de la secundaria, con 12 o 13 años. Tenía un profesor de matemáticas, Daniel Barbir, que la tocaba. En algunos actos salía a escena, nos juntábamos los sábados en los CAJS y llevaba el instrumento. Me empezó a gustar. Lo comenté en casa, que quería aprender y me impulsaron. Hablaron con Alakrán (Márquez) para las clases. Así, empecé.
¿Cómo se fue dando desembocar en Santa y Bárbara?
Iba a la escuela y por la tarde me concentraba en clases de batería. Estudié dos años y medio. Enseguida, me invitaron a la primera banda que tuve: “Destination Garayalde”, con la que continué aprendiendo, un gran desafío, pero me animé. Creo que ahí está el secreto. En animarse. Las experiencias van construyendo el camino. Así me inicié y, al poco tiempo desandamos la ruta con Santa y Bárbara. Yo tenía 16 años, en esa época. Me fui abriendo este camino, tocando con bandas, en casa, en fogatas
Después, añadí el estudio y el quehacer, un poco de congas, tocaba y sacaba ritmos en tambores, con amigos. Así, hasta el día de hoy.
Si tuvieras que referirte al movimiento musical comodorense, ¿por dónde empezarías?
A la escena musical de esta querida ciudad, la veo lleno de jóvenes, con mucho para dar. Muchas bandas, muchos músicos, muchas ganas de hacer, de crear. Al mismo tiempo se abren nuevos lugares para tocar. Hoy en día, contamos con más lugares que antes. Y eso es muy bueno, por mas que nos afectó la pandemia, lugares para expresarse hay y varios.
Sobre tu padre, referente del teatro local, ¿qué nos narrarías?
Mi viejo estudió teatro en la Escuela de Arte. Impulsó el grupo de teatro “Sacacorchos”, junto a la murga que ya les comenté. Dirigió algunas obras en la ciudad, a lo largo de estos años. Es mi gran amigo. Y una gran inspiración para mí (y para muchos), desde siempre.
¿Qué proyectos en el corto, largo y mediano plazo, nos podés narrar?
Se me viene una gira por la Cordillera, con “Nico Diadema y Formosa”. Nos estamos preparando a full. Partiremos a mediados de enero. Ya tenemos fechas abrochadas en Trevelin, Esquel, Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Bolsón.
Serán jornadas en las que aprovecharemos, para dar a conocer el disco que editó Nicolás Nafarrete, “Senderos”, en marzo del año que viene será la ocasión de brindarlo a la audiencia en Comodoro. Estoy súper contenta con este proyecto y esta gira, que se viene con todo, con grandes músicos.
Pero me contó un pajarito, que todo no queda ahí…
Estoy también con Les Mondo. Integrado por Leslie Burón, en guitarra y voz; Oscar Krause en guitarra, Andrés Arraigada en bajo y yo en la percusión. Hacemos rock. Alternativo. Disfruto mucho de este grupo. También contamos con Marcelo Dallalonga, en sonido e iluminación. Es un grupo humano muy hermoso, con el que compartimos música, charlas, cenas, risas. Nos divertimos mucho. Estuvimos ensayando todo este año y, en septiembre, empezamos a salir a tocar y no paramos. Nos está yendo muy bien. Hay una linda repercusión y cálida respuesta de la gente que nos va a ver.
Y el inicio de 2022, ¿te encuentra en la bata? Y ¿Qué referentes tenes en tu instrumento?
Por otro lado, el viernes 7 de enero, acompañé a Mara Eusebio con “Misturas Show” en Pulse Resto Bar (Rada Tilly).
Por último, de las mujeres bateristas tengo a varias como influencia: Juanita Parra (baterista de los Jaivas), Cindy Blackman (baterista de Lenny Kravitz y Santana). Sigo, también, a Taylor Dorthea y Taylor Gordon (The Pocket Queen). De nuestro país sigo a Silvana Colagiovanni y Andrea Álvarez. Y si nos enfocamos a nuestra ciudad me atrae Jessica Ignao, la vi hace un tiempo, con la banda Freak Rabbits.
Yo armo y desarmo mi batería. Muchas veces cuento con la ayuda de mi viejo, amigos, compañeros de banda. Pero, por lo general, lo hago sola, armar, desarmar, cargar y descargar. No tengo problemas. Es cansador si (ríe), pero muy satisfactorio al fin, el momento de la música, disfruto mucho de mi instrumento.