Enzo Ordeig, Cantacuentos
Paralelamente comenzó Nilocos, la banda infantil que suma cientos de miles de plays en Spotify, que tocó en el Lollapalooza, Tecnópolis, Pakapaka, Rock Al Parque y hasta en la República de los Niños en un evento organizado por Fabiola Yañez. También hizo la obra “Ritmo” de la Bomba de Tiempo, acompañó a Ismael Serrano con “Oliverio y la Tormenta”, publicó el libro “Para jugar con las palabras” y mucho más. Damas y caballeros, niñas y niños, Enzo Ordeig.
¿Desde la Escuela de Arte ya sabías qué querías ser y hacer?
Antes de entrar al secundario yo ya estaba estudiando música, saxo alto con Pablo Kuszelman que es muy conocido en el ambiente. Empecé con la música y por eso terminé en la Escuela de Arte, porque mi idea era continuar pero cuando entré había dos vertientes: música y plástica. Como yo ya estaba haciendo música elegí plástica, entonces en el colegio estudiaba dibujo, pintura, grabado, escultura y teatro, después seguía estudiando música. En los primeros años tuve la posibilidad de ver qué era esto del teatro, de pararse arriba del escenario y en seguida sentí algo que me convocó. Me sentía bien, me gustaba participar y jugar todo el tiempo con las propuestas. Entré por ahí. Ya por la mitad del secundario habíamos hecho algunas obras, ya había participado bastante y ya tenía medio perfilado que sí, que iba a terminar estudiando actuación lo que pasa es que todavía no había definido que me iba a venir a estudiar a Buenos Aires. Cuando terminé hablé con mis viejos, me ayudaron, me dieron el envión, vine, rendí el Conservatorio Nacional de Arte Dramático y al mismo tiempo la Escuela Municipal de Teatro de acá. Entré en las dos, eran dos exámenes paralelos. En el 2003 terminé la carrera.
¿Cómo fue crecer en Comodoro? ¿Qué fue lo que más te marcó?
A mí lo que más me marcó fue la infancia al aire libre, siento que es un contraste muy fuerte con Buenos Aires. Las infancias acá en la ciudad están muy limitadas al aire libre, es una plaza. La infancia que tuve en Comodoro estuvo relacionada con eso, con la playa de Rada Tilly, con el mar, con los cerros, andar en bici libremente por la ciudad. Era otra época también, yo tengo 42 años y cuando era chico eran otros los cuidados, había más libertad. Hoy me da la sensación de que hay un poquito más de miedo, de cuidado. Siento que tuve una libertad muy linda en el sur y es la experiencia más alucinante. El barrio, los amigos, jugar en la vereda. Eso, vida al aire libre.
¿Volvés de vez en cuando?
Ahora hace bastante que no por la pandemia. Tengo a toda mi familia allá y unas ganas de ir tremendas pero me está costando. Nos estamos cuidando mucho y prefiero que la cosa esté más tranquila como para ir. Va a suceder en algún momento pero no tengo claro cuándo, supongo el próximo año. Queríamos ir a la Feria del Libro pero no se concretó aunque es posible que vayamos con Nilocos para el Aniversario de Comodoro, es una idea. Ojalá se pueda.
¿Cómo es crear para chicos? ¿Cuál es el principal desafío?
El público infantil es muy auténtico, muy sincero. Cuando gusta están ahí, están atentos, están prendidos a lo que está pasando y cuando no gusta no tienen ningún reparo en darse vuelta y buscar algo que les llame la atención. En ese sentido, las propuestas tienen que ser interesantes desde varios aspectos. Hablo de Nilocos, del proyecto, nosotros pensamos las canciones no desde un lugar mal llamado “infantil”, esta cosa aniñada, es una canción que la puede escuchar el adulto entonces hace participar a toda la familia. A nivel musical trabajamos con ritmos propios de acá, una chacarera, algo que nos convoca también a los adultos y para el niño buscamos que la canción tenga algún atractivo más que lo que dice la letra. Algún juego físico, corporal, alguna coreografía para poder copiar, un juego de manos, una frase musical para repetir, ese tipo de cosas hacen que el show en vivo cobre un sentido participativo para que no sean espectadores pasivos, que puedan estar involucrados en lo que está pasando. El adulto está preparado para sentarse en una butaca a observar lo que está pasando, el niño si no pasan cosas diferentes y variadas a los 10 minutos ya no quiere. El show tiene que tener un abanico de posibilidades para que sea distinto, buscamos eso también.
Inclusive bajo está línea de no subestimar, de tratar distintos temas también tienen una canción sobre las Abuelas de Plaza de Mayo…
Hice la canción para el 24 de marzo del 2020, estábamos en plena pandemia. Mi hija estaba trabajando el tema en la escuela y empezó a rondar en la casa. Compuse la canción e hicimos un video con dibujos de todos los chicos con los pañuelos, con las consignas de Memoria, Verdad y Justicia. Algo muy casero porque no podíamos salir ni juntarnos, lo mezclamos, mandamos ese audio a familias, nos mandaron los videos y editamos. Me parece que está bueno poder decir algo, dar un mensaje sobre nuestra historia. A mí la verdad me gusta mucho la mirada que tiene Zamba en Pakapaka de entretener y educar al mismo tiempo. Vamos por esa línea también.
Tocaron en Tecnópolis, Pakapaka, Rock Al Parque, en la República de los Niños en un evento organizado por Fabiola Yañez, en el Lollapalooza ¿Alguna vez se lo imaginaron?
No, nos sorprendió muchísimo. Yo venía trabajando con un nivel de exposición bastante alto con Disney, con Topa y Junior Express y un poco también sirvió como punta de lanza al proyecto, le dio visibilidad. El proyecto surgió paralelamente mientras yo estaba en Disney, lo creamos con algunos padres del jardín de mi hija y tuvimos una primera fecha en marzo del 2018. La banda se formó a finales del 2017. En marzo preparamos algunas canciones que ya teníamos y tuvimos la primera fecha. Fue una locura lo que pasó, gustó un montón y en seguida empezamos a programar más cosas. Se fue dando naturalmente, nos empezaron a pedir de un lugar, de otro y se fue armando un recorrido. En un año estábamos tocando en el Lollapalooza, una locura total -risas-. No lo podíamos creer. Tuvo una aceptación muy grande no solo de los chicos si no de las familias. Nos decían: “Che, ponemos la música en casa todo el día, está buenísimo”. Eso también nos dio un empujón. Estamos preparando un nuevo material para lanzar, un nuevo disco. Estamos en eso.
¿Y cómo empezaste a crear para chicos?
Se dio naturalmente, no fue nada forzado. A mí también me sorprendió. Principalmente soy actor y músico autodidacta. Todo el recorrido que yo traía tenía que ver con hacer obras de teatro en el circuito independiente, en el teatro alternativo, todo para adultos. Para chicos, en el 2009, vino acá el Teatro Negro de Praga, tenía una gira muy larga por Argentina y un actor se tenía que volver. Ellos tuvieron que hacer una audición, audicioné, quedé en el elenco y me subí a un motorhome con toda la compañía, hicimos desde Posadas hasta Ushuaia. Ese fue el primer proyecto grande infantil, después vino Junior Express que fueron 6 años de trabajo, era muy grande y tenía desde la parte teatral que hacíamos temporada en calle Corrientes, en el Teatro Ópera lleno total, doble función todos los días en vacaciones de invierno, una locura. Además giras por Lationamérica, al mismo tiempo grabábamos la serie de televisión que era muy exigente. Entrábamos a las 8:00 y salíamos a las 18:30 hs. Después los ensayos del Teatro y por ahí estábamos 16 horas trabajando. Eso fue muy fuerte y vinieron dos proyectos muy interesantes. Uno con Ismael Serrano y la mujer, ellos estaban armando un proyecto infantil y me llamaron, me dijeron: “Te vimos en Junior Express y nos gustaría mandarte un guión, vamos a hacer una obra en Buenos Aires”. Me gustó, les dije que sí, lo estudié en un mes, llegaron, ensayamos una semana, montamos y estrenamos. Yo ahí hacía de titiritero, de un ratón. Naturalmente se fue dando uno tras otro. La llegada de mi hija también abrió esa posibilidad porque las canciones se las compongo mucho a ella, la banda tiene que ver con eso también, con la llegada de la paternidad. Después hice “Ritmo” una obra maravillosa con La Bomba de Tiempo, una agrupación de percusión de acá muy importante y la dirigió Malena Solda.
Y también está el libro “Para jugar con las palabras”...
Eso es una maravilla y para mí es un montonazo haber podido editar ese libro. Yo siempre tuve la idea de hacer un libro canción, hay otros proyectos que también los tienen editados. La canción, la poesía, los acordes para poder tocarlo con la guitarra, las ilustraciones, que sea un objeto cuando estamos tan acostumbrados a la pantalla. La canción para jugar con las palabras la compuse hace más de un año y siempre pensé que se podía convertir en un libro, así que empecé a hablar con Daniela de Editorial Pupek. Ya va por la segunda edición.
Natalio, tu personaje en Disney Junior también es muy musical ¿Qué tienen en común?
Mi mujer dice que todo -risas-, que es un personaje que me describe muy bien, que soy muy olvidadizo -risas-. En realidad tengo una memoria selectiva -risas-, me olvido de cosas que por ahí no me interesan pero es un personaje que me dio mucha satisfacción hacer. Como no es lineal, su lógica no es lineal, tiene esta cosas de contestar por otro lado, maneja otro tipo de lógica, era muy divertido. Siempre salía con algo diferente. Lo común que tenemos es eso, ser tan olvidadizos -risas-. En cuanto a lo musical, traté siempre de componerlo desde un lugar rítmico al hablar, al moverse, casi como si fuera un dibujito animado. La verdad es que estoy conforme con lo que quedó, con lo que hicimos. Un trabajo que miro y me sorprendo, todos los compañeros están muy bien. Principalmente tengo que agradecer a Diego Topa que es un amigazo, generoso, un compañero increíble y un talentoso. Realmente es un capitán de equipo, un tipo que acompaña. Un proyecto muy querido.
¿Cómo fue trabajar para Disney?
Disney es una empresa muy grande, es muy exigente. Fue mucho aprendizaje porque nunca había estado en una estructura tan grande, siempre había trabajado en cosas más independientes. Lo lindo es que hay una persona que se ocupa de cada área. Hay alguien que se está ocupando del arte, alguien que se está ocupando del vestuario, de la peluca, del maquillaje, de las luces, de todo. Cuando vos entrás a trabajar al set está todo dado para que vos hagas lo que tenés que hacer: actuar. No te tenés que ocupar de nada más que de eso. Realmente todo era muy profesional, la gente que trabajaba en la técnica estaba muy capacitada y tenía muchos años de recorrido para hacer ese trabajo. Todo se veía perfecto, todo era muy cuidado, daba gusto. Llegabas y los objetos que tenías para manipular en escena estaban perfectamente diseñados. Todo era muy precioso, muy detallista. Obviamente es una empresa que puede bancar un nivel de producción así. No sé si en todos lados podés encontrar ese nivel, era algo muy especial.
Siempre preguntamos porque siempre es bueno aprender de las experiencias de los demás ¿Tenés algún consejo o mensaje para artistas de la Patagonia?
Que se formen, que estudien. Yo creo que el arte no tiene materias separadas. Entiendo que la música, el teatro, la danza, la plástica, todo eso forma parte. Son lenguajes diferentes que se pueden unir para comunicar. Cuanto más variada sea la formación, más herramientas para comunicar van a tener. Alentarlos a que se formen, obviamente hay algo de la chispa, del talento innato de cada persona que está bueno pero que si no es alimentado por el estudio o la formación seguramente se va a quedar en un lugar más chico. En cambio si lo podemos alentar con la formación, tomando clases con profesores, haciendo cursos, va a crecer y vamos a tener muchísimas más posibilidades. No dejen de estudiar básicamente.
Estamos en temporada de balances y planes ¿Cómo termina el 2021? ¿Qué tenés planeado para el 2022?
En 2022 vamos a lanzar el disco que lo preparamos durante la última mitad de este año, seguramente haremos algún lanzamiento. El balance de este año es positivo dentro de todo lo que nos tocó vivir, convivir con una pandemia mundial y la dificultad para encontrarnos para poder disfrutar. Hay que hacerse cargo de que la pandemia todavía no terminó y hay que seguir cuidándose desde ya, de todas maneras con todas esas dificultades e inconvenientes en el camino el proyecto ha seguido creciendo, produciendo. Nos estamos moviendo, estamos tocando. Hubo un momento de mucha baja para los artistas y por suerte eso está empezando a abrirse el camino y lo que esperamos para el 2022 es más trabajo, queremos hacer una gira por la costa de Buenos Aires. También visitar algunos teatros de la provincia como para empezar a mover el proyecto fuera de Capital Federal. Esa es la intención del próximo año, vamos a ver si la pandemia nos deja.
Amo mi ciudad, quiero llevar el proyecto a Comodoro. No por el gusto personal de estar ahí si no que siento que es un lugar donde nací, crecí, me formé y siento que está bueno regalarle eso a mi ciudad, a las infancias que allí habitan. Tengo ganas de vincularme con la ciudad, es un deseo para el próximo año. Me encanta volver a Comodoro, a la Patagonia, es mi deseo poder estar ahí. Ojalá se dé.