2021-12-13

Tute, el heredero

(Por Marcelo Melo) Hijo del inolvidable Caloi, músico y cineasta, arribó para dar a conocer su texto “Superyó”, en clave de historietas y recopilación de sus trabajos publicados en el diario La Nación.

Un humorista gráfico, heredero de toda una tradición familiar, se estuvo presentando en la reciente Feria del Libro “Vuelta de Página”, organizada por la Municipalidad de Comodoro Rivadavia. Hablamos de Tute, dibujante del diario La Nación, hijo del inolvidable Caloi, el genial creador de Clemente. Además de músico y cineasta, arribó para dar a conocer su texto “Superyó”, en clave de historietas y recopilación de sus trabajos publicados en el diario La Nación.

Ante alrededor de 50 espectadores, comenzó refiriéndose a doña Pandemia, que nos afectó y sigue provocando contagios. “Enrareció todo, ya no sé si lo publiqué hace 15 años o el año pasado, creo que es de este 2021 -risas-. Desde la tapa, era una publicación que hace rato tenía ganas de realizar, poner un espejo en la tapa, un berretín que lo incentivó, fue que el público alzara el libro en la librería y se viera a sí mismo. Era un sueño que tenía, pero no encontraba la excusa. Y éste, que se llama “Superyó”, que hace el doble juego del Súper, por un lado, en término más infantil, del superhéroe de sí mismo, y la otra instancia, la psicoanalítica freudiana del superyó, que no sé qué papel juega, un árbitro entre el yo y el ello. No se pudo poner un espejo real, no me dejaron en la editorial, pero sí: eligiendo un papel que refleja. Hoy le contaba eso a una colega, uno se ve un poco raro, no del todo fiel, como en todos los espejos”.

 

¿Cómo comenzaste a plantearlo?, ¿partiste de la idea, del concepto o hacer las tiras y después lo comenzaste a armar?

Es un trabajo de recopilación del material generado, uno crea y luego lo reúne con un recorrido. No están hecho de cero, viene a cerrar una trilogía, con mi labor sobre el psicoanálisis, junto con “Tuterapia” y “Humor al Diván”. Es el tercer libro dedicado al tema, con lo que se trabaja en el consultorio, de un lado y del otro del mostrador, del analizado y del analizador. Son los temas que uno termina llevando al diván. Porque los primeros eran muy reiterativos, siempre el divancito, el tipito, el psicoanalista, me aburrió. Entonces, terminé intercalando dibujos de cuestiones que uno termina llevando al diván, lo vincular, la soledad, el amor, el desamor, etc”.

 

Hablemos del humor en sí…

Considero al humor como un espacio de análisis, en sí mismo. Lo utilizo para examinar la realidad que me circunda, desde los fueros más íntimos, pasando al paisaje que a uno lo rodea. Y funciona como una lupa, uno la pone sobre los hechos de la realidad para tratar de entenderla. Hago humor para explicarme el mundo que nos rodea todos los días. Y funciona de esa manera, lo utilizo para entender siempre las mismas cosas, sobre nuestras preocupaciones más íntimas. Tengo la sensación que uno va bordeando una verdad que, por supuesto, es relativa. Pero, a la que uno va accediendo de a poco, a lo largo de muchos dibujos se va armando un análisis más profundo, sobre un tema. Y me pasa en general, incluso cuando armo un libro de cero, en el que hay un punto de partida de interés, algo a examinar, siempre me pasa lo mismo, voy bordeando, siento que al libro voy accediendo de a poco, por los bordes. De allí, voy acercándome al centro. Si me alejo, voy viendo que, desde hace 20 años, siempre es lo mismo, ir bordeando temas que me interesan”.

 

Doña pandemia ¿cómo te afectó en tu trabajo?

El humorista gráfico vive en pandemia, vivimos encerrados en nuestras casas, en nuestros estudios pasamos gran parte de nuestras vidas. Así que, no hay diferencia en términos de trabajo. Si, por supuesto, no estaban las reuniones sociales, todo lo que sabemos, pero laboralmente, incluso, había más silencio, era un buen momento para trabajar. Y me metí en más de un trabajo artístico. Ahora, los temores estaban, por todo lo que nos pasó a todos, mis trabajos se rodearon de fantasmas, pasaron a hacer un protagónico, comían con la gente, las asustaban, los decorados eran de interior, ya no había arbolitos y lunas, los barbijos fueron protagonistas. La realidad, así como lo afecta a uno, impactaba en los dibujos.

 

Describidnos la palabra humor, su función…

El humor no es superficial, el humor no es el chiste. Yo hago una diferenciación, en el oral, al chiste lo puede contar cualquiera, a lo que es el humor gráfico. En este caso, tiene un trasfondo y origen más profundo, surge de una herida, de algo que no funciona, que no se entiende, que no busca solo mover a la risa, sino a reflexionar sobre el tema en sí. Porque nos duele y nos defendemos con el humor. En este libro, sobre temas psicoanalíticos como mecanismo de defensa, un escudo que tenemos para defendernos de la tragedia de estar vivo, más o menos, por ahí emergió.

No solo trabajas con el texto, sino que lo visual, temas icónicos.

Son búsquedas, todo es una indagación. En el arte, uno está en permanente pesquisa. A veces, tomando más riesgo, en otras con mayor comodidad, pero en términos generales uno va buscándose. Y, a partir de allí, va encontrando las formas que mejor lo expresan a uno, sus ideas. El humor gráfico es una disciplina, que requiere de poder de síntesis. Mi camino fue ese, contar gran cantidad de cosas con la menor cantidad de elementos, tanto en el globo, en el texto, como en el dibujo. Cada cosa tiene su mensaje, su valor dramatúrgico. Son símbolos, tienen un rol, el color, la paleta, fría o cálida, ya nos transmite algo.

Después, los elementos, busco que todo tenga un sentido, siempre utilizo muy pocos universos, que pueden describir, desde la condición social de los personajes, al estilo de ellos, si están en un interior o exterior, si hace frío o calor, están contados desde esos resúmenes. Siempre forjando poder de síntesis.

 

Citando referentes del humor gráfico, hay un tridente histórico: Caloi (su padre), Quino y Fontanarrosa, ¿qué influencias tuviste?

Son múltiples. Y de variadas disciplinas. Uno aprende de los cuadros, de los libros que leyó, de las películas que nos emocionaron, hasta de lo que uno no eligió para desarrollarse, la vida de a pie, de los atorrantes del barrio, que cuando uno se sienta a dibujar, funciona como una arcilla que modela pensamientos.

Dentro del campo del humor, por supuesto, están esos maestros y los padres de ellos, como Steimberg, padre de todos los humoristas gráficos, un tipo que emocionaba al mismísimo Picasso. Y después el azar, un libro fundamental, fue el del Nuevo Humor Español, Forges, Gila, todos. Un humor muy filoso y filosófico, se metía con los políticos y la política, lo gaste a ese libro. Muy luminoso. A lo largo del tiempo, te vas encontrando con humor grosso. El Negro Fontanarrosa hacía los personajes con las uñas caladas, el Inodoro Pereyra, Boggie “el aceitoso”. Él dibujaba en grande, con marcador grueso, algo que no hacen los humoristas gráficos, que lo hacemos en pequeño, acostumbrados a la tira. En ese tiempo, mi ídolo era él, no mi viejo (Caloi). Contaba que, esas manos que todos le envidiábamos, se las había afanado al negro Prat.

 

¿Cómo te llevas con las redes sociales?

Me llevo muy bien. Lo que sí, no me engancho con los odiadores seriales, por suerte, no aparecen tanto. Ellas (las redes), a los dibujantes nos abrieron puertas muy importantes, inéditas e impensadas, que es que uno sea su propio medio de comunicación, algo que era un sueño. Cuando no existían, lo eran las revistas, para llegar a mucha gente. Las redes impusieron ese sueño, ser editor de tu propio medio. En ellas edito lo que quiero, cuando quiero y hablo de lo que se me canta, llegando al gran público, que te da su devolución cuasi inmediatamente. Es muy positivo, no depender de los medios, diarios, revistas, etc, es maravilloso.

 

Describidnos un día de trabajo…

Dibujo en papel, escaneo, pinto en la computadora y mando la tira por mail. Tengo un 50% de producción artesanal y 50% digital, sintetiza los formatos. Pero, el amor que tengo por la gráfica es muy grande. Nací viendo cómo se imprimían los trabajos, tengo impregnado el perfume de la tinta en el papel prensa, viendo ese trabajo, me gusta mucho esa parte. Y, después, me encanta lo virtual, esa posibilidad de comunicarse inmediatamente, también por la reproducción constante. Son tradiciones ya impuestas, esos dos mundos coexisten, no me pasaría a un mundo u otro, utilizo ambos.

 

¿Qué otros proyectos te convocan?

En estos momentos, estoy con la realización de una película, en la pandemia terminé de escribir un guión y, ahora, estoy con el productor, buscando auspiciantes, la guita para producirla. Es un nuevo desafío: escribir y producir la película, un nuevo reto que me entusiasma mucho. Por otro lado, estoy componiendo un disco, uno nuevo, “Canciones Dibujadas 2”, o por ahí se llamará de otra manera, con artistas músicos invitados, videoclips dibujados y animados, en el cual, capaz que me animo a cantar. Y un libro nuevo, de cero, del que ya tengo 30 páginas creadas, sobre un tema espinoso: la muerte, que me anima y me repele, las dos cosas, cuando me repele me voy a otra cosa. Y, cuando me convoca, me meto de lleno, me tomo en sorna a la cadavérica, busco entenderla, la muerte hablándonos, en clave humorística.

 

Superyó

La reflexión en clave de un humor relacionada con la psiquis y nuestro mundo interior ha sido material de análisis y risa en las artes en general. Tute, con su singular modo de entender al ser humano, da muestra de esto a lo largo de su obra. Este libro, como “Tuterapia” y “Humor al diván”, recoge todos los dibujos que el autor ha realizado sobre el tema. La tapa cuenta con un espejo en el que el lector se verá reflejado.

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