La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días recuerda el Día Nacional del Donante de Sangre
Se celebra hoy el Día Nacional del Donante de Sangre en honor al médico e investigador argentino Luis Agote, quien el 9 de noviembre de 1914, en el Hospital Rawson de la Ciudad de Buenos Aires, realizó la primera transfusión anti coagulada mediante el agregado de citrato en sus proporciones justas. A raíz de ello, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días recordó esta fecha.
“Un donante de sangre salva cuatro vidas; tres mil quinientos muchas más. La decisión de donar sangre induce a salvar vidas. Muchas veces nos encontramos con pedidos de dadores para distintas necesidades. Una estadística nos muestra que nueve de cada diez personas necesitarán sangre alguna vez en su vida. Todos podemos necesitar”, comentaron primeramente.
En esta línea, manifestaron que “en la Argentina el uno y medio por ciento de la población dona sangre, por debajo del ocho al diez por ciento que se necesita. Por lo tanto, las donaciones regulares de sangre de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de la misma cuando se precise. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha sido una constante pionera en la donación en países como Colombia, Perú, México, Ecuador, Centroamérica y por supuesto Argentina, donde hemos recibido el reconocimiento de la Cruz Roja por esta acción”.
Asimismo, agregaron: “La única intención de la Iglesia es promover el servicio desinteresado siguiendo el ejemplo del Salvador Jesucristo, orientado a ayudar a todo el género humano. En el orden local, en nuestro país, por más de una década los miembros de la Iglesia, llevan promoviendo y participando en campañas activas de donación de sangre.
Cada provincia se ha unido a dichas campañas en colaboración con otras instituciones y asociaciones, incluso durante el período de la impiadosa pandemia. Tres mil quinientos donantes voluntarios han seguido el llamado de colaborar en este servicio amoroso, sin distinción de ninguna especie, voluntariamente, y en forma gratuita. Informamos que estos proyectos de ayuda y servicio son dirigidos por directores de Asuntos Públicos, que sirven de manera voluntaria y trabajan como interlocutores con los demás miembros de la Iglesia local, proponiendo iniciativas cuando identifican necesidades de la comunidad”.
Por último, dijeron que “la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días trabaja denodadamente en programas de servicio humanitario con el fin de ayudar y ofrecer esperanza a aquellos que se encuentran en situaciones tales como enfermedades, pobreza, conflictos o catástrofes, también lo hizo durante la pandemia. Estos servicios se ofrecen gratuitamente y se realizan sobre la base de programas planificados y organizados, tratando de que lleguen a aquellas personas que lo necesitan en tiempo y forma. Reconocemos a todos aquellos que colaboran con el propósito de hacer el bien.
Donar sangre y ayudar a los demás es el regalo más valioso que podemos efectuar. Al vivir una vida basada en principios de salud, encontramos una capacidad adecuada para ser donantes de calidad. Declaramos con humildad, nuestro compromiso con esta noble causa, e invitamos a aquellos que se quieran unir en todo el país a continuar con esta magnífica obra y debemos crear conciencia”.