Mamás en política
“Creo que el mundo laboral no contempla tal vez la complejidad del rol materno. Siempre es muy difícil para cualquier mujer conciliar su profesión, su ocupación, su trabajo con la maternidad” dice Florencia Papaiani.
“En el último período justamente por la lucha de las mujeres, de las trabajadoras, se está teniendo un poquito más en cuenta. La pelea de las licencias, donde se han ampliado en muchos lugares, pero todavía falta, porque sigue recargando el rol solamente en las mujeres” afirma Celeste Fierro.
“Cuando entré a la política lo vi más disociado, hay menos consideraciones, menos empatía. La cuestión de la maternidad se lee como un signo de debilidad o de menor entrega, la política absorbe mucho tiempo y no hay concesiones. Entonces a veces la maternidad parece un signo de que no podés dar todo. Creo que por ahí pasa la pelea verdadera e intrínseca de las mujeres en la política, abrirnos camino sin resignar o relegar nuestra condición de madres, es posible, es difícil, pero es la manera genuina de deconstruir estereotipos“ sostiene Ana Clara Romero.
Ya sea desde el Frente de Todos, el Movimiento Socialista de los Trabajadores o Juntos por el Cambio; Florencia, Celeste y Ana Clara cuentan cómo viven, ejercen y disfrutan la maternidad.
Florencia Papaiani
Frente de Todos
Expectativa/Realidad ¿Cómo imaginabas la maternidad? ¿Cómo es?
Siempre me imaginé una maternidad tal vez como me ocurrió en la realidad. Con mucho amor, con mucha paciencia, con muchos desafíos, aprendiendo constantemente. La verdad que haber tenido a mis dos hijos para mí fue lo más lindo que me pasó en la vida. Martina de 14 años y Facundo de 9.
¿El mundo laboral contempla la complejidad del rol materno? ¿Y el de la política?
Creo que el mundo laboral no contempla tal vez la complejidad del rol materno. Siempre es muy difícil para cualquier mujer conciliar su profesión, su ocupación, su trabajo con la maternidad. Siempre para nosotras es una mochila que tenemos que sumarle a nuestra labor diaria. En ese aspecto no se ha logrado la igualdad por la que peleamos todas. En la política más aún, se hace muchísimo más difícil porque se trata de muchas ausencias sin horarios, sin límites de tiempo, trabajando muchas veces los fines de semana. Por un lado está el reproche de los hijos y que se desordena toda la casa cuando una está ausente. Eso pasa y no ocurre lo mismo con un hombre político que tal vez también tiene esas mismas ausencias pero mientras la mujer está en la casa, la casa sigue funcionando. Y lo digo yo que sí tengo una ayuda extra que es tener un esposo que comparte mi profesión, que comprende esta dedicación que una tiene y que me acompaña muchísimo, si no sería realmente muy difícil.
Ser una mamá y dedicarse a la política también tiene sus sinsabores porque muchas veces hay campañas sucias y los hijos son los que más sufren porque no entienden muchas veces lo que uno hace, que le dediquemos tanto tiempo a algo que a veces tiene más dificultades que logros pero la verdad que hoy en día es una pasión trabajar y dedicarme a la política y creo que ellos en cierta manera se han criado en este ambiente, en este contexto y por supuesto que lo entienden. Así y todo soy una mamá bastante presente que trata de estar con ellos en todo, en la escuela, compartiendo las cosas que les pasan, de acompañarlos en su vida de club, de estar más allá de que en muchas oportunidades una no pueda hacerlo. Creo que esa presencia es fundamental y si hay algo que uno no negocia en esta profesión es la relación con sus hijos. Sé que el tiempo pasa, pasa volando, hace poco pensaba en mis nenes bebés y hoy ya una es adolescente y el otro está creciendo a un ritmo tan acelerado que me parece importante disfrutar cada momento y estar presente con el rol que me toca y la responsabilidad que es enorme.
¿Cómo transforma la maternidad? ¿Qué perspectivas cambia?
Creo que la maternidad te transforma en un 100% como persona. Uno pasa de pensar en uno mismo a pensar en uno y su conjunto, a tener esta responsabilidad de la que hablaba sobre criaturas, sobre su enseñanza y a la vez aprender cosas nuevas que no aprendés en ninguna profesión ni estudiando ninguna carrera ni haciendo ningún trabajo. Es algo que te transforma completamente. La perspectiva que te cambia es justamente esa y es absoluta, dejar de mirarte individualmente y pensar en un conjunto. Creo que desde que sos mamá ya dejás de ser una sola persona pensando en sí misma y pasás a ser una persona pensando siempre en tu familia, en tus hijos.
¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste? ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste?
El mejor consejo que recibí es que siempre para que tus hijos estén felices, uno tiene que ser feliz y eso viene a cuento porque en la política muchas veces me he preguntado si estaba haciendo lo correcto porque muchas veces significan ausencias que son difíciles. Por ejemplo, al nacer mi nena a los dos meses yo por trabajo tuve que viajar y dejarla casi 15 días, bebé recién nacida, y la verdad fue bastante duro para mí, cuestionado bastante por parte de la familia también. Aprendí eso, que si uno hace las cosas con pasión y estás feliz, volvés a tu casa y aunque puedas estar una o dos horas diarias, lo hace realmente con felicidad transmitiéndoles que lo que uno hace realmente apasiona y eso creo que los hijos lo entienden, lo comprenden, se acomodan a ese ritmo de vida y al verme feliz también son felices.
Creo que lo más importante que aprendí con ellos a diario es a amar, que una sonrisa y un abrazo te puedan cambiar un día, a tolerar, a tener paciencia, a entendernos, a compartir, creo que nada es lo mismo sin hijos y la verdad yo estoy muy feliz de que ellos me acompañen en este trayecto de mi vida y seguramente mi vida no hubiese sido lo mismo sin ellos.
Celeste Fierro
Movimiento Socialista de los Trabajadores
Expectativa/Realidad ¿Cómo imaginabas la maternidad? ¿Cómo es?
La verdad que me la imaginaba bastante parecida a lo que es, porque Emilia fue una niña súper planificada. Pero la realidad es que tampoco es tan igual, porque si bien el tiempo, la dedicación, sabíamos que iba a estar puesto en ella, muchísima parte de nuestro tiempo, a diferencia de lo que es no tener hijas, hijos, hijes, ahora es completamente la atención hacia ella, poder compartir el tiempo con ella, de nuestras actividades con ella, acompañarla en sus tareas, en este caso en el nivel inicial, ya por empezar la primaria. Así que es parecida, por la planificación que habíamos hecho, pero en particular nos vamos sorprendiendo día a día de vivir con ella fundamentalmente, y de las experiencias y también de las dificultades que se pueden plantear. Entonces al principio con mucho miedo ante algunas cosas nuevas, pero lo vamos compartiendo entre les tres así que con mucha alegría.
¿El mundo laboral contempla la complejidad del rol materno? ¿Y el de la política?
La realidad es que en el último período justamente por la lucha de las mujeres, del movimiento de mujeres, de las trabajadoras, se está teniendo un poquito más en cuenta. La pelea de las licencias, donde se han ampliado en muchos lugares, pero todavía falta, porque sigue recargando el rol solamente en las mujeres, el rol maternal. Entonces vemos que, por ejemplo, a mí me tocó estar trabajando y tener una licencia de seis meses, pero a mi compañero le dieron una licencia de una semana, casi para hacer los trámites y nada más. Entonces se ve este rol no compartido, realmente sino exclusivamente para las mujeres. Es una lucha que tenemos que seguir dando y también se ve reflejado en las dificultades muchas veces que tenemos a la hora de acceder a puestos de trabajo o salir a buscarlos. Porque como se cree que naturalmente es nuestra tarea el rol de madre, de acompañar a las niñas, niños, niñes, muchas veces ni siquiera sale a buscar trabajo o cuando sale a buscar trabajo, es un condicionante justamente para no ser contratadas. Entonces golpea en ese sentido la situación laboral.
En los últimos datos que han salido de este año, hay un 35% de desocupación de mujeres jóvenes y que tiene mucho que ver en relación a esto. Y en la política es similar, nos hemos dado lugar durante años, durante batallas, y en mi caso en particular, con un acompañamiento de mi compañero por supuesto, pero de mi organización, donde se ha puesto por delante desde hace mucho tiempo el rol de las mujeres, donde hemos sido muchas veces candidatas las figuras visibles como compañeras que construimos nuestra organización. En mi caso ha sido así, el día de hoy es un acompañamiento constante no solamente desde lo personal, sino desde lo político, para poder llevar adelante las tareas que me significan como ser figura pública, estar al frente o ser la cara visible de una organización y a la vez acompañándome en la contención, el cuidado, esto de la socialización de los cuidados. En mi caso se hace efectiva porque atrás tenemos una espalda gigantesca mi compañero y yo, que por supuesto hacemos esta división de tareas en cuanto a los cuidados, pero también de una organización que nos acompaña día a día.
¿Cómo transforma la maternidad? ¿Qué perspectivas cambia?
Transforma un montón, fundamentalmente en las preocupaciones, en las prioridades. En mi caso, mis actividades se modificaron. No mucho porque desde muy chiquita Emilia nos ha acompañado y así lo recuerdan mis compañeras de trabajo de Cipoletti, en ese momento donde desde las asambleas docentes, movilizaciones, ella estaba ahí siempre. De hecho la primera acción que hicimos, ella tenía un mes, fue en una plaza, un tetazo, justamente en repudio al accionar de la policía que había intentado llevarse detenida a una chica que estaba dándole la teta a su bebé en una plaza en Buenos Aires y hubo una acción nacional. Fue la primera acción en la que participamos con Emilia, y de hecho la última antes de que nazca fue el 3 de junio de 2016, que marchamos en ese segundo año del Ni Una Menos. Entonces cambia, por supuesto, los tiempos y todo. Y sí, en mi caso en particular, la fuerza del convencimiento que ya teníamos en relación a la necesidad de modificar la realidad en la que vivimos, para poder tener en un futuro un mundo completamente diferente, una sociedad que de verdad sea igualitaria, donde se garanticen todos y cada uno de los derechos, para que las infancias de hoy sean realmente libres y puedan vivir felices.
Creo que esa lucha por la cual me motiva a hacer lo que hago desde hace años, de transformar esta sociedad, tener a mi hija hoy lo reafirma, porque no solamente peleo por todas y por todos, las trabajadoras y los trabajadores, sino también peleo por un futuro para ella.
¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste? ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste?
El mejor consejo que recibí y que lo sigo transmitiendo, me lo dijo una amiga, una compañera de trabajo, Andrea, que me dijo a los poquitos días que nació Emilia. Que ahora mucha gente podía venir, opinar sobre qué hacer, cómo hacerlo, pero que las decisiones eran solamente nuestras, de Martín y mía, y por supuesto por el bienestar de Emilia. Creo que eso ha sido clave, porque son una decisión colectiva de nuestra familia, de cómo llevar adelante cada una de las tareas en relación al cuidado y las decisiones que hay que tomar.
Creo que lo más valioso, en esto de aprender o reafirmar, es “nuestro cuerpo, nuestra decisión”. Yo soy una ferviente luchadora por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y creo que eso lo llevamos, y lo llevé a la práctica, en el momento que decidí, yo, ser mamá, y por eso entender que la maternidad tiene que ser deseada. Y lo otro, creo que en relación a Emilia y a nuestra propia relación todavía falta muchísimo más porque lo valioso es el día a día, el compartir, la relación que vamos generando, el sorprendernos, creo que eso es clave.
Ana Clara Romero
Juntos por el Cambio
Expectativa/Realidad ¿Cómo imaginabas la maternidad? ¿Cómo es?
A la maternidad la imaginaba, sin tener demasiada idea, mucho más al estilo “Susanita” de Mafalda, pero a la vez con miedos. Finalmente creo que resulta ser mucho menos “Susanita”, no es lineal no es organizada, te despeina todos los días; y también la vivo con mucho menos miedo justamente por lo mismo, porque en definitiva uno fluye y va tratando de dar lo mejor que puede y de compatibilizar todas las elecciones.
Criar hijos es ir un poco a ciegas donde hacés lo mejor que podés, sin demasiadas certezas, sin manual, sin saber cómo va a salir…pero es un camino en el que hay mucho amor, muchos buenos momentos, entonces es un camino hermoso a pesar de las inseguridades. La maternidad es lo más importante de mi vida, me interpela a diario pero mis hijos son mi prioridad.
¿El mundo laboral contempla la complejidad del rol materno? ¿Y el de la política?
En mi caso, mientras que me desarrollé como abogada independiente pude articular de mejor manera la maternidad con el trabajo. Siempre me manejé en mi estudio en el que todas somos mujeres, mi jefa -quien después fue mi socia- era también mujer, entonces había mucha comprensión, conciencia de lo que significaba seguir ejerciendo, salir adelante con la profesión, generar algún prestigio y, a la vez, ser mamá, criar hijos, atravesar embarazos, acompañar las trayectorias educativas…
Cuando entré a la política (2019) lo vi más disociado, hay menos consideraciones, menos empatía. La cuestión de la maternidad se lee como un signo de debilidad o de menor entrega, la política absorbe mucho tiempo y no hay concesiones. Entonces a veces la maternidad parece un signo de que no podés dar todo. Creo que por ahí pasa la pelea verdadera e intrínseca de las mujeres en la política, abrirnos camino sin resignar o relegar nuestra condición de madres, es posible, es difícil, pero es la manera genuina de deconstruir estereotipos.
¿Cómo transforma la maternidad? ¿Qué perspectivas cambia?
La maternidad lo transforma todo, te cambia la visión, la perspectiva y el horizonte. Es como si te pusieran un horizonte mucho más largo, ya no importa tanto el “aquí y el ahora”, dejás de pensar en lo individual o en la pareja. Con la maternidad pensás en la familia, en priorizarlos siempre, en qué es lo mejor que les podés dar, qué es lo mejor que les podés dejar. Siempre es primero mirarlos y después mirarte.
Los hijos sobre todo te cambian la perspectiva de futuro. Con ellos te das cuenta que con que a vos te vaya bien, que a tu metro cuadrado le vaya bien, no alcanza. Tenés que hacer algo para que el metro cuadrado de tu hijo en 20 ó 30 años sea cada vez mejor, porque hoy podés hacer algo para prever y trabajar para ese mundo del que ellos van a formar parte, pero seguramente vos ya no estés para cuidarlos.
Por eso hoy debemos trabajar por su futuro.
¿Cuál fue el mejor consejo que recibiste? ¿Qué fue lo más valioso que aprendiste?
El mejor consejo que recibí fue de una pediatra que me dijo “hacé lo que puedas”. Y aunque parece la salida más fácil, es por sobre todo la más auténtica. Porque cuando hacés “lo que podés”, hacés posiblemente lo más auténtico, lo más espontáneo, sincero y lo más alejado de las “instrucciones para ser mamá”. Hacer lo que podés es también hacer lo que sentís y ése es el mejor modo de conectar con la maternidad.
Lo más valioso que aprendí de la maternidad fue a soltar. Doy y hago lo mejor que puedo, el amor es incondicional y al final lo importante es el abrazo al final del día, el cariño, el amor que poco o nada tiene que ver con lo racional.
Lo otro que aprendí fue a revalorizar a mi madre, fuertemente. Y a valorar todo el esfuerzo enorme que hizo para abrirse camino y criarnos en un contexto mucho más hostil para las mujeres que querían una familia y poder realizarse, hace más de 40 años.