Alumnas de Sarmiento son finalistas del concurso “Futuros Líderes de BPA”
Las alumnas Laila Soto, Valentina Monsalvo y Melisa Jodo del Colegio Agropecuario 725 de la localidad de Sarmiento son finalistas del concurso “Futuros Líderes de BPA”, siendo las únicas representantes de Chubut y estando entre las tres primeras del país.
La realización del proyecto presentado y que trata sobre la creación de un protocolo para el manejo de la avispa chaqueta amarilla, estuvo a cargo de las profesoras Nair González, Verónica Sanders y Eugenia Fadrique.
Tiempo atrás, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) con su coordinador a nivel regional Daniel López, lanzó la primera edición del concurso nacional “Futuros Líderes BPA” para alumnos de los últimos tres años de las escuelas secundarias técnicas agrarias o técnicas.
Bajo el lema “Hacer las cosas bien y poder mostrarlas”, el objetivo de la iniciativa era motivar a la comunidad educativa (autoridades, docentes y alumnos), en el proyecto de implementación real y efectivo de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en el uso de fitosanitarios.
Eugenia Fadrique, profesora del Colegio Agropecuario 725, en diálogo con Crónica se refirió a la participación del colegio en dicho concurso y comentó que “una vez que se dio a conocer la actividad, le propuse a los jóvenes de mi curso participar, invitando a las docentes Nair González y Verónica Sanders, sumado al aval de la directora, Carolina Coombes. Empezamos a trabajar en el mes de abril y nos presentamos entre 130 proyectos de toda la Argentina. Luego de ello se seleccionaron 55 y en base a esas ideas se trabajó hasta el mes de septiembre”.
En este sentido, sostuvo que “nuestro proyecto trata la problemática de la chaqueta amarilla en Sarmiento, una especie exótica que ataca no solo a la ganadería, sino también a la apicultura y fruticultura, o sea que la tenemos instalada en las chacras y en los últimos años el avance sobre el ejido urbano es notorio. Esta especie de insecto ingresó al país entre 1970 a través de Chile, radicándose en Neuquén y allí se fue extendiendo. En la Patagonia es un problema, porque no solo produce daños en el sector productivo, también afecta a las actividades recreativas. Es una avispa muy agresiva ya que no solo pica, sino que también muerde y se instala en los techos de las casas o en cualquier lugar donde pueda hacer un nido”.
Asimismo, la entrevistada remarcó que “todo Sarmiento está siendo afectado por esta plaga y dentro de lo que son las Buenas Prácticas Agrícolas hay una temática que se llama Manejo Integrado de Plagas (MIP) y lo que propusimos con las alumnas fue hacer un protocolo para un manejo integrado de esta plaga, algo que a nivel nacional no existe”.
Agregó que “nuestra idea es lograr monitorear esta plaga y poder descubrir su dinámica poblacional que presenta en nuestra localidad. Eso no está estudiado y es lo que haremos nosotros, distribuyendo cantidades de trampas, con métodos de control. El 24 de septiembre nos comunicaron que quedamos entre los 10 semifinalistas y el lunes 27 que estábamos dentro de los 3 finalistas a nivel nacional”.
Experiencia
Al ser consultada sobre la experiencia de todo esto, Fadrique puntualizó que “fue bastante grata y tenemos que formar a nuestros alumnos en las Buenas Prácticas Agrícolas. Además el proyecto es una propuesta que involucra a toda la sociedad conceptualizada en una problemática actual de nuestra localidad. Fue declarado de interés legislativo y tiene un impacto positivo por donde se mire; económico porque disminuye las pérdidas productivas; social porque involucra a la escuela (alumnos y profesores) y puede ser replicado, adoptado y aplicado por otras localidades y ambiental porque se utiliza material reciclado para el armado de las trampas, y educa sobre la utilización de fitosanitarios solo cuando sea necesario, umbrales de daño económico”.
Ahora en adelante
Por último, la entrevistada dijo que “en la semana del 18 de octubre viajaremos a Buenos Aires por la instancia nacional, y en la misma, las alumnas van a compartir con los otras dos escuelas finalistas, teniendo un intercambio otras realidades y proyectos que no sabemos de qué se tratan, aún. Esto es doblemente enriquecedor, más allá del orgullo que sentimos como escuela, sino que es una experiencia única para la edad que están viviendo. Apuntamos a que más chicos se sumen a estas experiencias, que los saca un poco de la cruda realidad que vive nuestra provincia en cuanto a la educación, y poder motivarlos desde otras actividades más atractivas para ellos”.