2021-08-25

La Escuela Nº 146 suspendió sus clases presenciales por falta de calefacción

Con el regreso a las clases presenciales se hizo evidente el deterioro de muchos edificios escolares en diferentes puntos de la provincia. Comodoro Rivadavia no es la excepción y varios casos tuvieron repercusión pública, ya sea por la difusión de las explicaciones de los equipos directivos o por parte de los padres y madres que se manifestaron para exigir una respuesta rápida.

Ayer, la Escuela Nº 146 (conocida como la “Escuela de Frontera”) se sumó a una larga lista de instituciones educativas con problemas edilicios que impiden el reinicio de las clases presenciales. Desde hace varias semanas, su edificio padece problemas de pérdida de gas, por lo que hubo que apagar la calefacción en tres aulas, el comedor, el SUM y la biblioteca. Esto afectó a las burbujas ya que fue imposible sostener su regularidad y, con ello, la adaptación de los alumnos al trabajo presencial.

Desde la semana anterior sin clases

Teniendo en cuenta la imposibilidad de ofrecerles a los niños una bebida caliente, el ambiente frío dentro del edificio y la irregularidad en el dictado de clases presenciales, la Dirección escolar decidió suspender las actividades hasta que no se resuelva el problema de fondo: la revisión y reparación de las instalaciones de gas.

Vale apuntar que hace unos días, muchos padres y madres de alumnos de la escuela presentaron una nota a Supervisión de Escuelas, pidiendo una rápida solución. En respuesta, recibieron el compromiso de organizar con urgencia la asistencia solicitada.

Pero el tiempo pasó y esas promesas quedaron congeladas, acaso por efecto del frío invernal. Y la cruda realidad es que, al día de hoy, los chicos vuelven a tener clases virtuales. Mientras la ministra de Educación de la provincia anuncia el fin de las burbujas y la vuelta a una plena presencialidad, hay escuelas que no pueden hacerlo porque siguen sin estar en condiciones.

La palabra de un padre

Sebastián Sayago, padre de una alumna de segundo grado, en diálogo con Crónica dijo que “la situación es muy frustrante. Afecta a las familias de manera directa, porque no consiguen organizarse con previsión para garantizar la participación de los niños en las clases.

También se perjudica los procesos de aprendizaje y la adaptación de los más pequeños, ya que no están acostumbrados a estar en el edificio, en una jornada completa. El año pasado no hubo clases presenciales y, en los anteriores, en muchos casos, hubo suspensión de clases como efecto de las medidas de fuerza contra el pago escalonado”.

Te puede interesar