2021-07-14

Rescataron a dos niños de un incendio

Héroes urbanos: “Parece que Dios nos quiso poner ahí”

Hernán Figueres es oriundo de Mendoza y Adrián Vargas Videla de San Juan, ambos llegaron hace un par de años a Comodoro Rivadavia y desde enero están trabajando en una empresa de cable local. El lunes se transformaron en héroes luego de rescatar a dos niños de un incendio.

Una serie de coincidencias hicieron que Hernán Figueres y Adrián Vargas Videla, ambos trabajadores de la empresa de cable local, estuvieran el último lunes en el lugar y momento justo y resultaron ser los héroes de la jornada, quienes junto al exdirector de Defensa Civil, Alejandro Salinas, lograron rescatar a dos niños que habían quedado atrapados en un incendio.

Y es que desde el inicio pareciera que todo fuera obra del destino, pues ambos operarios desde enero del corriente recién se encontraban cumpliendo funciones en la empresa y el último lunes dos veces habían suspendido la instalación en el domicilio que resultó afectado en Santa Clara 1.386, y justamente cuando estaban por concurrir una tercera vez fue cuando advirtieron el humo saliendo de la vivienda y a los dos niños quienes desesperados pedían ayuda desde el ventiluz de un baño del segundo piso.

“Cuando llegamos a la casa vemos que los dos nenes gritaban desesperados y empezó a salir humo, miraban por el ventiluz del baño, entonces no sé si por instinto o por qué, salté la reja y me subí a un par de techos para llegar a donde estaban, y cuando estaba en este trayecto explota un termotanque. Había otros vecinos del lado del frente que tampoco pudieron entrar” explicó a Crónica, Hernán Figueres, de 35 años. “Cuando estaba por bajar, mi compañero venía con la escalera, entonces llegamos al patio del señor Salinas y uno de los vecinos me pasa una maza porque la ventana tenía una reja, entonces primero saco a uno de los nenes y se lo pasé a un vecino atrás mío, y después al segundo costó más sacarlo porque era alto el ventiluz”.

En medio de esta acción la desesperación reinó en todos los presentes, pues si bien habían rescatado a los dos menores, ellos indicaban entre llantos que un primito más chico y su abuelo continuaban adentro de manera que Figueres comentó que gritó por la ventana pero nadie respondió y solo se escuchaba a las llamas consumiendo todo a su paso.

“Llevaron a los nenes a la casa del señor Salinas para que se tranquilizaran, nos quedamos en el momento con nerviosismo porque no pudimos hacer nada con los que estaban adentro pero después fuimos al frente donde ya estaban los bomberos y nos dijeron que el abuelo y el otro nene estaban bien, entonces fue una alegría enorme” explicó, y remarcó: “pudimos darles una mano y estar en el momento justo, más allá de las pérdidas materiales, no lo pensé y saqué a los nenes, es lo que cualquier ser humano hubiera hecho al escuchar los gritos de esas criaturas”.

En este sentido, el trabajador del cable planteó que la ventana estaba en un sector muy alto, que no se podía llegar por techo ni con escaleras tradicionales ya que eran cortas, de manera que fue fundamental la presencia de la escalera que utilizan para cumplir sus labores. “Fue todo una coincidencia, esa instalación la suspendimos dos veces porque la señora no se encontraba y a la tercera fuimos y pasó todo esto; parece que Dios nos quiso poner ahí. Mis hijos me dicen que soy un héroe” apuntó.

Por su parte Adrián Vargas Videla, de 24 años de edad y trabajador de la misma empresa de cable dijo que “fue un momento muy feo porque uno no llega a pensar en el momento qué hacer sino en ir y actuar; llegamos a la instalación y la suspendimos, cuando terminamos todos los trabajos quedaba esta última y cuando vamos, mi compañero ve el humo y a los nenes; era una desesperación no saber qué hacer para ayudarlos, y luego cuando nos decían que saquemos a su primito y abuelo, pero por suerte nos enteramos luego que estaban todos bien. Nos trajo calma, nos quedamos en la camioneta pensando, me temblaban las piernas, la verdad estamos felices porque pudimos ayudarlos” dijo, y consideró que “sin la escalera hubiera sido imposible llegar. Por algo pasó lo que pasó” reflexionó.

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