Tiene una veintena de causas en su haber y fue baleado cuando descendía de un colectivo
50A pocos meses de cumplir la mayoría de edad y con más de una veintena de causas penales y policiales en su haber, el famoso Kevin alias “Tacachito” -para las fuerzas policiales - fue sorpresivamente herido de bala en pleno mediodía de ayer mientras descendía de un transporte público en barrio Pietrobelli. Según los testigos, el hecho ocurrió a eso de las 12:10 de ayer en momentos que la víctima se disponía a descender de la Línea 1 de la empresa “Patagonia Argentina” en Alem y Misiones. El agresor que vestía un mameluco oscuro y gorra negra, según testigos, huyó raudamente del lugar sin que posteriores patrullajes policiales pudieran detectarlo.
Efectivos policiales de la Comisaría Segunda arribaron al lugar momentos después e identificaron a la víctima como Kevin Darío R., alias “Tacachito”, ampliamente conocido en el ambiente policial, para quien solicitaron una ambulancia que llegaría a cargo de la Dra. Flukinger que constató una herida de arma de fuego a la altura del tobillo de su pierna izquierda, dejándole orificio de entrada y salida del proyectil, lo que no le habría ocasionado lesiones graves.
La triste historia de Kevin
Le dicen “Tacachito” como diminutivo del padre que asesinaron a balazos en enero de 2011 en barrio Isidro Quiroga, donde era ampliamente conocido por sus peligrosas andanzas delictivas. Ya a los 12 años comenzó a gestar su fama de chico rebelde con algunos primeros hurtos y robos que se fueron acrecentando pese a su condición de inimputable por ser menor de 16 años. A modo de ejemplo, una de las crónicas policiales allá por agosto de 2017 escritas por este medio daba cuentas que “Kevin y otros ‘pibes chorros’ en situación de riesgo ¿Nadie los ve?”.
“Kevin R. es un chico que aún no llega a la adolescencia y sigue haciendo de las suyas en calles céntricas. Sus andanzas a tan corta edad son conocidas en las calles céntricas y bien lo saben avezados sabuesos policiales de la Seccional Primera.
“Ha logrado ingresar al Banco del Chubut para apoderarse de nada; también a un departamento de la calle Chacabuco entre Sarmiento y San Martín donde había una anciana a quien junto a un compinche de andanzas le robaron un televisor y luego huyeron rumbo al “Rincón del diablo” donde finalmente fueron atrapados por la policía. Se le suman otras más a sus varias andanzas.
“También ingresó con otro pibe tal vez un poco mayor que él al local de Valle Salud situado sobre avenida Hipólito Yrigoyen al 600 y el encargado del lugar los observó hurgar en oficinas buscando elementos para llevarse y cayeron en una especie de trampa donde quedaron encerrados en el lugar y se llamó a la policía; terminó una vez más ingresando por la puerta de la Comisaría de Rivadavia y Güemes donde lo entregarían a su progenitora un rato después.
“Es una situación que se repetía una y otra vez y desde hace largos meses y, quizás, años. La madre ha insistido muchas veces ante las autoridades policiales y de minoridad que ya no sabe qué hacer, que no puede contenerlo. Es que Kevin tiene las adicciones que le facilitaron las calles y las eventuales amistades que ha cosechado: supo estar internado por esas adicciones y cuentan quienes lo vieron que en su trato transmite cierta ternura y hasta se ha divertido mucho con los payamédicos que visitaron su sala.
“Ha salido y ha vuelto a las calles y sigue haciendo de las suyas ante la indiferencia de quienes debieran hacer algo para sacarlo de esa situación de riesgo, como muchos otros chicos en la misma. ¿Quién vela por los derechos de estos niños?” escribía Crónica en 2017 y meses después titulaba otro hecho policial: “Kevin y su banda le tiraron gas pimienta a la dueña de un comercio y le robaron bebidas alcohólicas y la recaudación” era el título de aquel otro hecho, haciendo referencia a un robo ocurrido en un comercio de Alsina y Sarmiento. Debido a sus antecedentes y peligrosidad inminente, judicialmente se determinó enviar a Kevin al COSE (Centro de Orientación Socio Educativo) que se encuentra entre Trelew y Puerto Madryn para someterlo a tareas de rehabilitación y de desintoxicación por sus adicciones ya que su progenitora no se encontraba capacitada para contenerlo.
Sin embargo, pasaron algunos meses y Kevin volvió a la ciudad y a hacer de las suyas. Esta vez resultó víctima de un balazo propinado por un desconocido, o no, pero afortunadamente solo le produjo lesiones que no hacen peligrar su vida. ¿Continuará?