Primera sonrisa para Stella Maris
Un buen arranque tuvo la era Ángel Cano en Stella Maris, al imponerse a Argentinos Diadema por 2 a 1, en un partido atractivo en donde ambos conjuntos tuvieron alternativas para ampliar el resultado, pero el local, con una mejor puntería, se quedó con los primeros puntos en juego.
Stella Maris fue más pragmático en la primera etapa, utilizando a sus marcadores que permanentemente se sumaban al ataque, acorralando a su oponente que no pudo sostener el aluvión local, y a los 7 minutos ya estaban en ventaja a través de Maximiliano Navarro y sobre los 19 llegó la segunda conquista por intermedio del restante lateral izquierdo Víctor Borda.
Un poco más relajado y sacándose la ansiedad, el local luego no tuvo la misma contundencia y permitió el crecimiento de Diadema, que en forma paulatina fue equilibrando el juego; pero carecía de potencia para llegar a la valla de Rafael Sobarzo. A cinco minutos del final de la etapa se retiró lesionado Mariano Hauros e ingresó Cristian Pérez, que terminó siendo gravitante con su gambeta y velocidad para llegar al área rival.
Apenas iniciado el complemento se produce una diagonal por izquierda de Jair Fernández, para sacar un remate y dejar sin chances a Sobarzo. El descuento parecía que iba a motivar a la visita a buscar la igualdad, pero Stella Maris ajustó las marcas, Groppa y Basso comenzaron a tener más control y explotaban la habilidad de Pérez por derecha, inclusive dispuso de algunas oportunidades de ampliar el marcador, pero fallando en la definición o en alguna buena intervención del arquero visitante.
Diadema tuvo una situación clara sobre el final del encuentro cuando un disparo de Fernández fue devuelto por el poste derecho, y terminó siendo despejado por un defensor.
San Martín hizo el gasto y Laprida los goles
Con goles de Darío Moreta en el epílogo del primer tiempo y de Francisco Mayorga y Nicolás Galván en el complemento, Laprida se alzó con una valiosa victoria de tres a cero, en el arranque del campeonato de Primera “B”. Un partido que tuvo todo el protocolo establecido, pero también el acceso de público sin restricciones de ninguna naturaleza. Un juego que deja mucha tela para cortar de dos equipos que tuvieron aciertos y desacoples.
Lo notó menos Laprida porque supo ser certero en las pocas situaciones presentadas ante el arquero Hernández.
Fue San Martín el que fue dominando el juego y las acciones más claras para anotar, ante el buen arquero Matías Armoya, que terminó siendo una de las piezas importantes en el equipo de Juan Albino.
El juego comenzó a tener un territorio de no más de 20 metros, donde se fueron juntando los 20 protagonistas, mientras que los arqueros observaban todo a distancia, si bien el que pasó en esa primera parte la mayor cantidad de sobresaltos fue el arquero de Laprida. Los remates de Juan Cabrera, de Mauro Acuña y Ángel Acuña, avizoraban un dominio que sin ser excluyente amenazaba con asiduidad el arco visitante.
Laprida tuvo sus incursiones ofensivas, pero en menor escala. Era importante el trabajo de Nicolás Andrada y Matías González, mientras la dupla de los hermanos Valeriano sustentaba el freno de las aspiraciones del local una y otra vez. El partido no era bueno, sobraban las discusiones y escaseaba el juego asociado de ambos lados.
A tres minutos del final un córner desde el sector derecho, permite un rebote corto, una asistencia perfecta de Valeriano para Moreta, que con olfato de goleador mete un remate que supera defensores y atacantes para decretar el primer gol del partido.
Hasta allí, San Martín había hecho el gasto, desperdiciando varias situaciones para anotar, mientras que Laprida con menos llegadas, se fue al descanso en ventaja y creándole preocupación a un rival, que empezó bien, pero terminó desdibujado totalmente.
El juego se acható demasiado en el segundo tiempo. San Martín sintió el gol de diferencia y mucho más cuando sobre 8 minutos Francisco Mayorga consiguió el segundo en una muy buena definición del delantero visitante.
El local fue todo empuje, pero la brújula del juego la había perdido hacía rato, contabilizando además en el amanecer del segundo tiempo un remate de Ángel González en el travesaño y reiteradas situaciones que se iban perdiendo una y otra vez.
El visitante se acurrucó cerca de su arquero, se paró de mitad de cancha hacia atrás, esperando algún error de San Martín, para buscar en el contragolpe a Imanol Hernández.
El local las tuvo y Laprida con pocas llegadas capitalizó una victoria amplia, que no se condice con las ocasiones que tuvo el oponente, en especial en los primeros 45 minutos.
Todo era corazón en San Martín. Laprida jugaba con los nervios del adversario y a muy poco del final, Nicolás Galván que vino desde el banco concreto el tercero, en una acción con más complicidad de la defensa local que méritos de Laprida.
Fue tres a cero. Excesivo por lo hecho por cada uno en cancha, pero meritorio porque Laprida supo concretar en las pocas oportunidades que se le presentaron, complementando todo eso con una labor solidaria de muchos de sus volantes y defensores.
Gran trabajo de contención en el medio campo, donde San Martin, después del gol de apertura de Laprida, nunca pudo ser el mismo equipo. Lo ató el apuro y los nervios. Ganó Laprida porque le sacó el jugo a las pocas ocasiones presentadas.