Escribe Lic. Graciela Vlk
Lic. en terapia Ocupacional
MP 0015
El 27 de julio fui abuela de mi primer nieto.
Las sensaciones que produjo la llegada de mi nieto en mí son inexplicables.
He asumido mi rol de abuela y disfruto serlo, lo que me produce una gran ternura y un inmenso amor. Esta vez es distinto a cuando fui madre por primera vez, esto también se traduce en mayor confianza y seguridad, ya que puedo de alguna manera revivir la experiencia de la crianza, sin la terrible responsabilidad de ejercer directamente el rol de ser padres, sin miedos, apoyando, acompañando, sosteniendo y aconsejando.
Me he puesto a investigar lo que significa ser abuela, aunque nada que se haya escrito puede compararse con lo que se siente.
Hace 30 ó 40 años el abuelazgo se alcanzaba en una etapa de mayor pasividad mientras que en la actualidad, abuelas y abuelos muchas veces se encuentran en plena actividad con agendas tan apretadas como la de los padres. Por eso es tan importante disfrutar al máximo los momentos en que se puede estar cerca del nieto.
Es por eso que el rol de los abuelos tiene que estar perfectamente definido ya que el abuelo, en tanto ser social, no es únicamente pertenencia de sus nietos y tampoco debiera transformarse en lo que al decir de algunos autores se denomina “abuelo canguro” (los ‘abuelos canguro’ tapan los agujeros de la vida de las familias. Sin la ayuda de estos ‘superniñeros’ muchas familias no podrían conciliar sus horarios imposibles).
Pero el abuelazgo no se limita ni se enmarca dentro de la oferta y la demanda de este mercado familiar, sino como ya es sabido es una relación que deja huellas.
Como todo vínculo humano consiste en una construcción afectiva, psíquica y social, por eso es que creo que para ser abuelos en el más íntimo sentido de la palabra hay que tener capacidad de compartir la educación de los nietos sin invadir el rol de los padres. Espero ser un apoyo para mis hijos en este rol.
Queridos abuelos colegas de vida, comparto con Uds. la inmensa alegría de este rol que estreno hace 8 días, entiendo sus emociones, sus anhelos. Espero ser una abuela amada y necesitada. Soy una abuela ocupada, pero con un deseo inmenso de ayudar, acompañar y contener.
Espero, querido nieto ser tu cómplice, tu amiga, la compañera de travesuras, la que te consiente, la que te mima siempre y te ama incondicionalmente.
Siempre encontrarás en mí el amor inmenso y especial que nos unió, esta especie de enamoramiento que tuvimos apenas nos miramos en tu primer día de vida.