La Municipalidad cuestiona la facilidad con que algunos jueces liberan a delincuentes
El Gobierno municipal expresó ayer su preocupación por "cierta laxitud" en la aplicación de los códigos procesales por parte de algunos jueces, considerando que ello no contribuye con la lucha que desde todos los sectores del Estado se debe sostener para enfrentar con éxito la inseguridad.
El secretario de Gobierno, Jorge Echelini dijo ayer que "el código procesal da herramientas tanto para que un juez pueda disponer que una persona esté detenida preventivamente como para que quede afuera, depende del criterio que el magistrado adopte en cuanto a la peligrosidad que entiende que existe en el delincuente para que este pueda volver a caminar en la calle o para que durante el proceso pueda estar retenido y vigilado".
El funcionario comentó que "desde el Municipio tenemos un área específica para trabajar en materia de seguridad comunal, que es el Consejo de Seguridad Participativa. No obstante -añadió-, la competencia municipal se limita al trabajo preventivo o de cooperación en lo que atañe a lo edilicio, reubicación de las personas afectadas por el delito, instrumentación de planes sociales o actividades vinculadas a las áreas de Cultura y Deporte, las que tienen directa vinculación con la prevención".
Explicó que esto se debe a que "no tenemos el monopolio de la fuerza pública, es decir, el Municipio no ejerce el control de la policía, sino que la materia preventiva del municipio se centra en la ayuda a las fuerzas policiales y autoridades judiciales".
Así las cosas, Echelini pidió que "así como desde el Municipio ponemos todo el esfuerzo para tratar de ayudar a controlar el delito, ahora requerimos que los otros poderes también pongan el esfuerzo para ver si entre todos podemos controlarlo".
En tal sentido agregó que "aquellas personas que empuñan un arma y que apuntan o disparan sin ningún tipo de preocupación, no pueden seguir caminando por la calle como si no representaran ningún tipo de peligrosidad. Aquel que siente la adrenalina de empuñar un arma y observar su poder de fuego, difícilmente no siga usándola y esto deriva posteriormente en la comisión de delitos muchos más graves como el homicidio".