Fecha: 15.7.2007
Biodiesel de soja: Greenpeace advierte catástrofe ambiental
Al finalizar el Foro Global de Bioenergía, realizado en la ciudad de Rosario, Greenpeace hizo una seria advertencia acerca de algunos de los impactos que implicará la expansión de la producción de soja para satisfacer la demanda externa de biodiesel.
La organización ambientalista reclamó que "no puede haber políticas sobre biocombustibles si no se aprueba antes la Ley de Bosques hoy frenada en el Senado de la Nación, esa es una condición mínima necesaria para tener alguna chance de evitar el desastre".
Durante tres días se desarrollaron diversas mesas de discusión y conferencias en las que participaron diferentes actores del sector agropecuario y aquellos vinculados a la producción de biocombustibles. "Se insiste en poner un excesivo énfasis en el biodiesel hecho en base a soja, un modo muy restringido de ver el potencial de estas energías", señaló Juan Carlos Villalonga, director Político de Greenpeace.
Una de las mayores preocupaciones de la organización ambientalista es la visión que mostraron diversos funcionarios que participaron de este foro, para los cuales la expansión de la frontera agrícola deberá realizarse inexorablemente sobre las áreas boscosas de la Argentina, agravando así las actuales tasas de deforestación que están entre las más importantes del mundo.
"Es inexorable, los precios aumentan, sube la demanda y esto empuja a buscar nuevas áreas de cultivos, lo que implica mayor deforestación, no hay otra manera de resolver esta ecuación. Lo más preocupante es que el Gobierno Nacional también está comprometido con esta visión, por eso la empresa estatal ENARSA acaba de acordar la construcción de una megaplanta de biodiesel en Timbúes, Santa Fe, con empresas de origen español y chino, lo que deja muy en claro cual es la posición del Gobierno al respecto" explicó Villalonga.
Greenpeace estima que se están construyendo o se construirán en los próximos dos años plantas de exportación de biodiésel por una capacidad de alrededor de 3,5 millones de toneladas anuales de ese combustible, lo que requiere aproximadamente el 50% de la producción de soja de la actual superficie sembrada. Esta nueva demanda, en alguna proporción, puede reemplazar a otras tradicionales, pero lo lógico es que haya una sumatoria de las exportaciones alimentarias con la demanda energética. Para la organización ambientalista esto empuja a la búsqueda de nuevas áreas de cultivo y eso se traduce en más desmontes.
"Para nosotros es imperativa la inmediata sanción de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para los Bosques Nativos en el Congreso Nacional, sin ese instrumento todo proyecto de exportación de biodiesel será destructivo de los bosques" señaló Villalonga. "La empresa ENARSA debería retirarse de todo proyecto en la materia, hasta tanto el Congreso Nacional resuelva un régimen de protección de los bosques. Debemos terminar con el doble discurso de gobernadores y funcionarios nacionales que se lamentan por el desastre que está ocurriendo mientras al mismo tiempo incentivan inversiones destructivas".
Greenpeace reclamó la urgente aprobación de la ley de Bosques que ya cuenta con media sanción de Diputados pero que está siendo demorada en la Cámara de Senadores. "La demora de la ley de bosques responde en buena medida al inconfesable objetivo de sostener las actuales tasas de deforestación necesarias para alentar el desarrollo de los biocombustibles. En este tema no hay diferencias sustantivas entre los senadores de las Provincias del NOA y los del resto del país, ya que el interés es común: en Salta se deforesta y llegan los inversores sojeros y en Santa Fe llegan los inversores para la exportación, aceiteros y plantas de biodiesel. Son parte del mismo proyecto destructor", finalizó el vocero de Greenpeace.