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Cruceros,
un segmento turístico que crece
por Antonio Torrejón
Según el Foro de Cruceros
realizado en Panamá, el número de buques cruceros
que transitan el Atlántico Sur ha experimentado un súbito
ascenso durante esta década, aumentando casi un 20% al año.
Un total de 98 buques están operando en cruceros de tránsito
por el Canal de Panamá, incluyendo varios de los nuevos y
lujosos mega-cruceros.
Sun Princess y Dawn Princess, de los Cruceros Princess; Rhapsody
of the Seas, de Royal Caribbean; y Galaxy, de Celebrity. Algunas
otras líneas están obteniendo gran éxito con
los cruceros de tránsito cuyos itinerarios suelen incluir
acceder al canal de Panamá, por el lado del Caribe, en Cristóbal;
y volver por el estrecho de Magallanes, vía Océano
Atlántico.
El Canal de Panamá es en sí una atracción turística
que ofrece a los pasajeros de cruceros no sólo la posibilidad
de observar de cerca la geografía, estructuras y operaciones
del Canal, sino también el fantástico paisaje de la
selva tropical de ese país. Las líneas de buques cruceros,
durante el cambio de temporadas turísticas, también
dependen del tránsito a través del canal, para la
reposición de los buques de la región del Caribe hacia
los mercados de Alaska y la creciente alternativa antártica
y patagónica.
Alimentada con la entrega de medio centenar de nuevos buques cruceros
y la fuerte demanda de los consumidores, la industria norteamericana
de buques cruceros, indudablemente continuará creciendo hasta
ya bien entrado el próximo siglo. Esto representa una buena
noticia para los prestadores de Ushuaia y Puerto Madryn, que recibirán
en sus muelles, gran parte de este incrementado número de
buques y de pasajeros de esta actividd con escala industrial.
El desarrollo portuario en el sur argentino con la la ampliación
del muelle de cargas generales de Ushuaia, y la inauguración
el 31-10-03 del primer puerto de cruceros turísticos del
país en la extensión del histórico Muelle Piedrabuena,
en el Golfo Nuevo, provincia del Chubut, a lo que se le agrega la
creación de excursiones costeras para turismo especializado,
tal como eco-tours (turismo ecológico) y recorridos por áreas
de interés de la Península Valdés, que resulta
el equivalente a Galápagos en Atlántico Sur.
El número de turistas de cruceros asíduos, que repiten
la misma travesía más de una vez, es también
cada vez mayor. En 1980, el 20% de los pasajeros de cruceros habían
ya viajado en un crucero con anterioridad; actualmente, esta cifra
puede superar el 50%. Al mismo tiempo que asciende, ocurre lo mismo
con la demanda de los turistas asíduos de cruceros, que exigen
nuevos y más sofisticados lugares para viajar. La Patagonia
tiene mucho para ofrecer a estos turistas.
Hace quince años no llegaban a un par de elementales visitas
las que recalaban a título experimental al Puerto de Madryn,
y una veintena las que se apoyaban en el vínculo argentino
con la Antártida: la ciudad de Ushuaia. En la última
temporada turística (de octubre a abril), Ushuaia llegó
a registrar cerca de los noventa atraques de cruceros turísticos,
y Madryn una cifra próxima a los cuarenta, tendencia que
por la demanda conocida continuará creciendo no menos del
20% por año.
La expansión del turismo de cruceros proporcionará
importantes beneficios fiscales y sociales en términos de
compras directas, gastos y empleos. La potencial contribución
económica generada por un buque crucero con capacidad para
2 mil pasajeros y una tripulación de 600 personas que haga
escala en un puerto es significativa. Aplicando el nivel promedio
de los gastos incurridos por pasajeros ($124) y tripulante ($66)
observados en el Caribe en 1995, según encuestas realizadas
por Price Waterhouse, LLP, un buque de estas dimensiones podría
contribuir con aproximadamente $287.600 en gastos directos. Si este
buque tocara puerto tan sólo 25 veces al año, los
gastos directos totales podrían exceder $7,2 millones. Otros
gastos como impuestos y suministros para la embarcación,
podrían aumentar significativamente ese total. Los impactos
de los gastos crean trabajos en las economías de los puertos
de escala, y también tienen un efecto multiplicador sobre
estas economías que, para algunos destinos del Caribe, podrían
llegar a ser hasta 2,5 veces los gastos directos. Si utilizamos
nuestro ejemplo, los impactos de los gastos directos de los pasajeros
y la tripulación por un total de $287.600 podrían
llevar a un efecto multiplicador, a través del gasto y la
reutilización de este dinero por los comerciantes (para pagar
sueldos, etc.), de más de $700 mil por cada visita a puerto
de un buque.
Al reconocer los potenciales beneficios económicos que podrían
resultar de las visitas de buques cruceros, Panamá y sus
puertos ya han dado importantes pasos para lograr el aumento de
las paradas de los buques cruceros.
El papel futuro que desempeñará la industria de buques
cruceros será cada vez más fuerte. El tráfico
continuará en ascenso, pero los verdaderos beneficios económicos
de esta floreciente industria tendrán su mayor impacto cuando
las embarcaciones comiencen a visitar los puertos e integrarse por
la vía de muelles cercanos a las ciudades-puertos y a sus
centros urbanos de servicio.
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